El tenis no es solo un deporte, se ha convertido en un estilo de vida, aunque no por las razones que estás pensando. Desde hace un par de temporadas, el universo del street style mira hacia esta disciplina no por mantener el cuerpo sano, sino para coger la mejor inspiración posible para nuestros looks.

Los polos, los vestidos entallados y las faldas de tablas se han convertido en el summum del buen gusto para los amantes de la estética old money, que no paran de replicar en cuanto se les presenta la ocasión ideal.Aunque en otros juegos cómo vas vestido es algo secundario —bajo ciertas directrices—, si hablamos del tenis, la ropa pesa casi tanto como el marcador, sobre todo en Wimbledon. El All England Club puede presumir de ser el torneo más antiguo de la historia, con casi 150 años a sus espaldas, pero también es el más estricto de todos en cuanto al vestuario: todos los jugadores tienen que vestir de blanco.La norma se remonta a 1877, aunque por aquel entonces era únicamente una costumbre.

Los primeros tenistas acudieron de blanco porque en la Inglaterra victoriana ese color era sinónimo de estatus, pureza y buena higiene, asimismo de disimular las manchas de sudor que entonces se consideraban de mal gusto. Durante décadas quedó como tradición no escrita, hasta que en 1963 Wimbledon la convirtió en parte del reglamento y desde ahí no ha dejado de endurecerse.La regla del blancoEn 1995 pasó de "predominantemente blanco" a "casi completamente blanco" y en 2004 se extendió también a los accesorios, una regla que llegó a sufrir incluso Roger Federer, cuando en el 2013 le obligaron a cambiarse de zapatillas porque las que llevaba tenían la suela naranja.

La última víctima ha sido este mismo año, cuando llamaron la atención a la tenista española Jessica Bouzas porque su camiseta interior negra se asomaba un poco por la parte de atrás.No obstante, en el 2023 sucedió toda una revolución. Hasta ese año el reglamento exigía que cualquier ropa interior que fuera visible durante el juego tenía que ser completamente blanca, sin ninguna excepción.

Esto incluía también a los pantalones cortos que las jugadoras llevaban bajo las faldas. Pero no todo el mundo estaba contento con esta norma.Voces como las de Billie Jean King, Judy Murray o Heather Watson se alzaron para protestar con esta norma para señalar algo que era obvio para las mujeres, pero que los hombres habían pasado completamente por alto: el miedo de las jugadoras a disputar un partido durante la menstruación.

Ellas querían jugar sin preocuparse de si su ropa totalmente blanca se había manchado delante de miles de personas, algo que añadía una presión extra en cuanto pisaban la hierba. Esta reivindicación sostenida durante años terminó calando en un torneo que hasta entonces solo había tocado su código para endurecerlo.

El resultado fue una concesión mínima en apariencia, pero simbólica en el fondo: a partir de 2023, las jugadoras podían llevar ropa interior lisa de un color medio u oscuro, siempre que no asome por debajo de la falda o el pantalón corto. Victoria Azarenka fue la primera jugadora en estrenar esta norma, saltando a la pista con unos shorts de color verde oscuro bajo su vestido blanco, creando un bonito contraste entre las dos prendas.

Más tarde se le unieron Elena Rybakina y Shelby Rogers —ambas jugando con pantalones negros bajo el vestido— Aryna Sabalenka, Heather Watson y otros grandes iconos del tenis femenino.Si bien este cambio parecía mínimo sobre el papel, significó mucho para las tenistas, que podían enfocarse al 100 % en el partido cuando tenían la regla, sin preocuparse por las posibles manchas en su ropa.