Nueva York registra temperatura récord por domo de calor

“Señor, por favor, tenemos lugares seguros a donde llevarlo… ¿se siente bien, no le falta el aire?... tome la botella de agua está muy fría… estamos a más de cien grados, no es seguro permanecer afuera…”El hombre, en aparente situación de calle, estiró el brazo con reserva y tomó la botella recién sacada de una hielera. La trabajadora del ayuntamiento de Nueva York, que vestía chaleco naranja con las siglas de la ciudad, lo animó a que bebiera de una vez.
El hombre lo hizo, pero con la cabeza negó el ofrecimiento de irse a un refugio.“Por lo menos quédese en la sombra” le respondió resignada la funcionaria. Este diálogo, que pude presenciar a metro y medio de distancia pasadas las dos de la tarde sobre la avenida Flatbush, en Brooklyn, es a simple vista una sencilla anécdota. No obstante, forma parte de los esfuerzos que el gobierno del popular alcalde Zohran Mamdani ha desplegado para que —no exagero— la mayoría de los que hoy vivimos en esta ciudad sobrevivamos a uno de los días más calurosos de los que haya registro.La trabajadora del ayuntamiento insistió que estábamos a cien grados, y no se equivocó ni exageró.
La razón es que lo hizo en la escala Fahrenheit, que corresponde al sistema de medición que se utiliza en los Estados Unidos a diferencia de casi todo el mundo. Traducido a centígrados, hablamos de 38 grados, aunque la sensación térmica lejos de la sombra superaba para la tarde los 43 grados.“El calor de hoy es extremadamente peligroso y prolongado.
Las temperaturas máximas pronosticadas, que superan los 100 grados (38 grados centígrados), son solo para la sombra. Si se expone directamente al sol, la situación empeorará considerablemente”, se leía en el mensaje que, desde temprano, difundió por redes sociales la Oficina para la Gestión de Emergencias de la Ciudad de Nueva York.Los veranos calurosos son habituales en Nueva York, pero no a este nivel.
El llamado “domo de calor” que afecta desde mitad de semana a todo el noreste de los Estados Unidos ha disparado la temperatura hasta los tres dígitos (en referencia a los 100 grados) algo que no se había visto desde 1966.A las 13:51 horas, el servicio meteorológico de la ciudad difundió en sus redes sociales que la temperatura de los cien grados se había alcanzado en la estación de medición ubicada en Central Park, en Manhattan. Previamente la estación del aeropuerto JFK en Queens había registrado también que se alcanzó esa temperatura.
Para las tres de la tarde Brooklyn y el Bronx también reportaron más de cien grados. A esa hora mi teléfono, configurado en grados centígrados, mostraba una temperatura de 37 grados centígrados, pero con una sensación térmica de 43.
Una alerta en pantalla en el color más rojo posible dictaba “Advertencia de Calor Extremo”, y avisaba que la situación de peligro se mantendrá, por lo menos, hasta las nueve de la noche del sábado 4 de julio.Sauna de concretoMensajes o advertencias aparte, hoy bastaba salir a la calle para sentir el golpe del calor. Aun en el raro caso de que alguien en esta ciudad no hubiera visto, escuchado o leído las múltiples advertencias, tres pasos debajo del cielo sin nubes dejaban en el cuerpo constancia de la temperatura extrema.“Es como entrar a un sauna, pero gigantesco.
Y en lugar de vapor de puro concreto”, me expresó una migrante ecuatoriana que trabaja en una cafetería publicada en el barrio de Prospect Lefferts Gardens en Brooklyn, mientras preparaba dos cafés fríos ordenados por una pareja.Nueva York y sus ciudadanos suelen recibir el calor del verano con los brazos abiertos. Las playas, los parques, las plazas públicas tienen una amplia oferta de actividades con el objetivo de invitar y provocar que la gente salga y convierta el calor en una experiencia de convivencia, interacción, y consumo.Pero todo tiene un límite.
En mi caso, quince minutos de caminata fueron suficientes para sentir un deseo urgente no solo de hidratación, sino de huir de ese aire caliente potenciado por el sol inclemente. Incluso la sombra, que la trabajadora del ayuntamiento ofreció resignada al hombre que se negó ir a un refugio, me pareció poco alivio para el sofocón.Desde principio de semana el alcalde Mamdani había hecho un llamado a los ciudadanos para que tanto jueves como viernes, y de ser posible a lo largo del fin de semana, se mantuvieran lejos de las temperaturas al aire libre y, en cambio, optaran por sitios frescos y con sistemas eficientes de aire acondicionado.Ya sea por el consejo del alcalde, o ya sea por el inequívoco mensaje del calor sofocante, el hecho es que los parques de la ciudad mostraron a lo largo del jueves una afluencia notablemente reducida para un día de verano, y más aún para un jueves que antecede al inicio de un puente de tres días por el aniversario del 250 Aniversario de la Independencia.En el parque “Prospect Park”, el segundo más grande de esta ciudad y que habitualmente está repleto de personas en picnics o reuniones sociales, o de gente en traje de baño asoleándose como en cualquier playa, las extensiones de pasto lucían casi vacías.
Solo pude ver a una mujer en la parte superior de una loma “disfrutando” del baño de sol. Un guardia del parque me expresó que parecían tiempos de pandemia.La excepción, eso sí, era el área de la mega fuente ubicada en uno de los complejos del sur del parque, que todo el verano sirve como zona de juegos para jóvenes y menores que se refrescan ahí del clima.
Mas de 20 niños y bebes, y también los padres o cuidadores, disfrutaban como elixir de los chorros de agua fría. Tensión eléctrica… y políticaBajo la clara advertencia de que la vida podría estar en riesgo, las autoridades de la ciudad y del estado de Nueva York urgieron desde principios de semana a los ciudadanos a evitar salir a la calle o, en su defecto, a quedarse en su casa o asistir a sitios frescos y con aires acondicionados funcionando.En las calles era evidente que los neoyorquinos hicieron caso pues la presencia de personas era reducida, más allá de aquellos que parecía que se dirigían a un trabajo o a un mandado.
Las cafeterías de la zona de Flatbush fueron uno de esos refugios elegidos por aquellos que prefirieron ir por una bebida y, a su vez, refrescarse con el clima artificial de estos sitios.El problema de todo ello es, no obstante, la energía. Pocos aparatos eléctricos consumen tanta electricidad como los sistemas de aire acondicionado.
Una situación que empeora cuando todos se encienden de forma simultánea, y que se vuelve crítico cuando la gente se ve en la necesidad de incrementar la potencia de dichos aparatos para lograr una mayor refrigeración ante la ola de calor.La gobernadora Katherine Hochul, y el alcalde Mamdani, emitieron mensajes por la tarde en los que advirtieron de la saturación de la red eléctrica. El Operador Independiente del Sistema de Nueva York (NYISO) emitió un aviso de "Energy Watch" (Alerta de Energía) por una disminución en las reservas operativas.Ante ese panorama, el alcalde Mamdani pidió a los neoyorquinos mantener el aire acondicionado a una temperatura de 24 grados centígrados, sin buscar una menor que consuma más energía, y a su vez apagar dispositivos o aparatos eléctricos que no estén en uso para reducir aún más el consumo.La recomendación cayó como bomba en los opositores de derecha del alcalde, quienes a través de redes sociales lograron volver tendencia toda clase de burlas y críticas acusándolo de querer impulsar políticas propias de países “socialistas” o “comunistas” donde, según ellos, es habitual la insuficiencia eléctrica.Por ejemplo, el senador Lindsey Graham (republicano por Carolina del Sur) expresó: "Los demócratas socialistas vienen a por tu aire acondicionado ".
El senador Rand Paul (republicano por Kentucky) expresó que las declaraciones de Mamdani son "prueba de que el comunismo (desafortunadamente) está vivo y coleando". El senador Rick Scott (republicano por Florida) acusó: "Esto es comunismo en acción".
EA
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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