Torreblanca y el disco que tardó 10 años en salir; "me da terror publicar esta música"
Hay canciones que no llegan cuando se escriben, sino cuando encuentran la forma de salir y a Torreblanca le sucedió con Protocolo de Caídas, un proyecto que inició hace diez años, que casi no vio la luz y que ahora aparece dividido en actos, como si también necesitara una estructura escénica para revelar todo lo que guardó durante una década: despedidas, miedo, duelo, encierro, sueños y una pregunta que todavía lo acompaña: qué pasa cuando una canción vieja vuelve a tocar la puerta. El origen del proyecto se remonta a 2016, un año que para el músico estuvo marcado por dos rupturas: la separación de Torreblanca como banda, en su primera etapa, y la muerte de su padre.
De ese periodo nacieron varias canciones atravesadas por duelos y despedidas. Pero el camino no fue lineal.
Entre una etapa y otra llegó la pandemia, el encierro y un insomnio que abrió otro universo creativo. Algunas de esas piezas terminaron en otro proyecto, Una cuarentena de canciones, aunque el plan inicial era reunir 40 temas.
El segundo acto de Protocolo de Caídas, que llega este 3 de julio, no aparece como una simple continuación del primero. Si la primera parte tenía una energía más luminosa, pop y directa, esta entrega se mueve hacia un territorio más teatral, onírico y subconsciente.
Torreblanca habla de sus canciones como si tuvieran voluntad propia: algunas eligieron quedarse dentro del proyecto, otras pidieron vivir en otro sitio. Esa relación con la música también está marcada por su formación y cercanía con el teatro.
Para Torreblanca, algunas canciones funcionan como pequeñas puestas en escena. En el caso de Lo más importante, uno de los temas de este segundo acto, imaginaba la canción como una obra breve: un seguidor que se enciende, un personaje que aparece, un piano, luces que cambian y una emoción que pasa de la intimidad al coro.
En ese trayecto aparece Fer Casillas. Su participación no fue planeada desde el inicio, sino que llegó como una corazonada.
Años antes, ella había escuchado la canción durante una sesión en video y le había expresado su cariño por el tema. Cuando Torreblanca sintió que Lo más importante necesitaba un diálogo, pensó en ella.
Aunque Lo más importante parece plantear la posibilidad de que una canción pueda salvarnos, Torreblanca toma distancia de esa idea. No por desconfianza hacia el arte, sino por una forma más íntima de entenderlo.
Para él, la creación no opera como una solución total, sino como una salvación pequeña, microscópica, que ocurre en el proceso mismo: escribir, grabar, compartir, formar una comunidad momentánea alrededor de una canción. Por eso publicar Protocolo de Caídas en actos también ha sido una forma de resistirse a la velocidad con la que hoy se consume la música.
Torreblanca recuerda una época en la que un disco podía vivir durante meses o años en la conversación. Ahora, dice, incluso los lanzamientos de grandes artistas pueden sentirse efímeros.
Al final, el regreso de estas canciones no está libre de miedo. Torreblanca no lo esconde.
Al contrario, lo convierte en parte del relato. Publicar música vieja, cargada de momentos distintos de su vida, todavía le provoca terror. bgpa
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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