Elegir colegio para tu hijo en 2026: 4 claves para no equivocarte en una decisión tan importante¿Cómo elegir universidad en 2026? 7 claves para elegir sin caer en los errores más comunesNo todos los colegios inclusivos lo son: las pautas que debes seguir para elegir escuela si tu hijo tiene autismoAntes para aprender bastaba con leer un libro y escuchar la clase, por lo que la práctica solía quedar en un segundo plano. Hoy, la tecnología ha transformando esa dinámica por completo, gracias a que plataformas como Roblox —donde los usuarios pueden crear y explorar mundos virtuales —, han dejado de ser simples juegos para consolidarse como recursos pedagógicos integrados en la rutina escolar, facilitando así nuevas formas de aprender y experimentar.MIRA AQUÍ: La IA está cambiando la forma de estudiar: cómo sacarle ventaja sin dejar de pensarY es que, para expertos como Deivy Cordero, coordinador de Innovación Docente y TIC de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), este cambio va mucho más allá de que un videojuego popular llegue a los colegios: “Estamos ante un desplazamiento en la forma en que los niños y adolescentes experimentan el aprendizaje, la socialización y la identidad.

Roblox no es solo entretenimiento, es un ecosistema social donde se crean mundos, se negocian roles, se construyen reglas y se experimenta con consecuencias”, explicó a la web de la revista Somos.Básicamente, lo que está transformando la relación de los estudiantes con este tipo de espacios virtuales es, en gran parte, la agencia que les otorgan. A diferencia de ver una pantalla pasivamente o seguir instrucciones en una aplicación didáctica, en Roblox el usuario es co-creador.

Puede diseñar sus propias experiencias, construir mundos desde cero, e incluso monetizar su trabajo.Esa libertad —según Cordero— genera una implicación emocional y cognitiva que las herramientas educativas tradicionales rara vez logran, pues al eliminar deliberadamente la frontera entre jugar, crear y aprender, la plataforma permite que los chicos experimenten esas facetas de forma más natural y simultánea.“Su potencial educativo es, sin duda, increíble, ya que permite crear laboratorios virtuales imposibles de replicar en un aula física por coste o riesgo. Por ejemplo, en lugar de leer sobre la gravedad, los alumnos pueden programar diferentes gravedades en un entorno lunar y observar cómo reaccionan los objetos en tiempo real.

Con Roblox los niños esperan que el conocimiento sea algo que puedan “tocar” y “transformar”, no solo escuchar”, afirmó Emérito Martínez, director del Programa de Inteligencia Artificial Generativa & Business Innovation de EAE Business School.Aprender jugando: el secreto detrás del éxito de Roblox en el aulaAunque muchos puedan pensar que su atractivo se limita a lo visual, lo cierto es que lo que hace única a esta plataforma, es la fricción mínima para crear. Como destacó Andrés Acosta, jefe del Centro de Investigación Académica de Toulouse Lautrec, a diferencia de otros juegos o entornos educativos más rígidos, Roblox permite a los usuarios crear —desde simulaciones científicas hasta recreaciones históricas o laboratorios virtuales —casi sin límites, lo que potencia la autoeficiencia, la autoeficacia y, sobre todo la autonomía creativa.

Asimismo, proporciona una dimensión social en tiempo real. Para Deivy Cordero, Roblox es, ante todo, una plataforma multijugador. “Colaborar, competir y compartir experiencias con amigos activa circuitos de pertenencia y afecto que ninguna aplicación educativa aislada puede replicar fácilmente”.

Asimismo, brinda un bucle de retroalimentación inmediata a los estudiantes, mediante logros, moneda virtual (Robux) y visibilidad social, manteniéndolos enganchados en un estado de flujo óptimo para aprender. Pero, ¿dónde está la línea entre aprender jugando y simplemente jugar?

De acuerdo con Hernán Ocampo, especialista en neuroeducación, todo depende de la intencionalidad. Es importante comprender que cuando un niño solo juega, busca placer y realiza actividades de baja demanda cognitiva.

En cambio, cuando aprende jugando, el juego se convierte en un vehículo para enfrentar un desafío concreto. “El estudiante deja de ser un consumidor pasivo para convertirse en un arquitecto de su propio entorno, aprendiendo sus reglas para superar desafíos o transformarlo. Este proceso tiene un impacto real en su cerebro: el esfuerzo cognitivo que implica aprender programación o diseño fortalece las conexiones neuronales.

Por eso, la clave reside en la intencionalidad pedagógica: el estudiante ya no juega por jugar, sino que investiga mientras construye”.Cómo enseñar sin perder el juegoRoblox puede ser mucho más que un simple juego: en el aula puede convertirse en una herramienta educativa poderosa, siempre y cuando, se den las condiciones adecuadas. Por ello, para Emérito Martínez, se deben cumplir con estos tres elementos clave:El rol del docente como guía: El profesor no necesita ser un experto en programación, pero sí debe saber qué preguntas hacer y cómo orientar la exploración.Objetivos de aprendizaje claros: Para que el juego trascienda el ocio, debe integrar desafíos reales.

Por ejemplo, utilizar la física para construir estructuras capaces de resistir un terremoto convierte el juego en una herramienta educativa potente.Seguridad y privacidad: Configurar servidores privados para que el entorno sea controlado y libre de interacciones con extraños.Habilidades que fomentaCuando se usa con intención pedagógica, Roblox potencia el pensamiento computacional, la lógica de programación, la colaboración digital, la resolución de problemas complejos, el pensamiento espacial, la gestión de recursos y economía, así como la de proyecto. No obstante, Cordero advirtió que, no todo lo que se aprende dentro del juego se transfiere automáticamente al mundo real: colaborar con Roblox no garantiza un trabajo en equipo en el colegio, ni resolver problemas virtuales asegura habilidades científicas o matemáticas.

De hecho, como refirió la psicóloga Carla Méndez, de SANNA San Miguel, algunas habilidades pueden quedar relegadas, como motricidad fina, interacción cara a cara, regulación emocional, lectura y escritura profunda, e incluso la tolerancia al aburrimiento. Por eso, el reto está en equilibrar la tecnología con experiencias que fortalezcan estas competencias, sin demonizar los juegos.Quién se beneficiaAunque cada cerebro es único, de acuerdo con el especialista en neuroeducación, plataformas como Roblox pueden beneficiar más a estudiantes con dificultades en el aprendizaje tradicional (dislexia o TDAH), quienes tienen ansiedad social o a perfiles más creativos.

No obstante, quienes presentan baja autorregulación o alta sensibilidad sensorial pueden quedarse atrás si no hay un acompañamiento adecuado. Cuando el juego se vuelve trampa: los riesgos secretos de Roblox en claseLa gratificación instantánea que atrapaRoblox, como cualquier plataforma puede llegar a ser adictiva.

Cada logro y cada “ding” de recompensa inmediata activa el mismo sistema dopaminérgico que regula la motivación y el placer. Aunque esto para los estudiantes puede significar diversión, también puede suponer un riesgo.“Cuando el cerebro se acostumbra a recibir retroalimentación positiva en intervalos muy cortos —cada pocos segundos o minutos— la tolerancia a la espera se reduce.

Esto tiene consecuencias observables en el aula: mayor dificultad para sostener la atención durante actividades lentas, abstractas o de recompensa diferida, como la lectura extensa, el análisis de textos complejos o la escritura reflexiva”, remarcó Deivy Cordero.El precio del avatarLos robux, los objetos especiales y las personalizaciones, aunque parecen simples detalles, en clase pueden crear diferencias visibles: quien tiene más puede destacarse, mientras que, quien no, puede sentirse excluido. En esa línea, Cordero alertó que, “si no hay reglas claras, los alumnos pueden aprender que el acceso y el estatus tienen un precio”.

Por eso, sin educación sobre el consumo digital, la competencia por el estatus puede superar al propio aprendizaje.¿Se está aprendiendo o solo se está jugando?Muchos docentes desconocen cómo medir este progreso por falta de indicadores claros. Aunque el entusiasmo de los estudiantes puede ser evidente, no siempre es sinónimo de aprendizaje real.

Ante este desafío, el experto en innovación y TIC recalcó tres aspectos fundamentales:¿Resuelven desafíos o solo exploran?¿Colaboran o trabajan aislados?¿Pueden explicar qué hicieron y por qué?En estos casos, herramientas simples como los diarios de aprendizaje también resultan bastante útiles. Invitar al estudiante a reflexionar sobre qué aprendió, qué desafíos enfrentó y cómo podría mejorar en el futuro es clave para materializar la experiencia.

Cuando la herramienta deja de ser útilRoblox deja de ser un aliado educativo cuando:El acceso a la plataforma deja de ser un medio para aprender y se convierte en una necesidad emocional urgente. Es decir, cuando su restricción genera irritabilidad intensa, ansiedad o conductas evasivas.El estudiante empieza a descuidar otras áreas académicas o sociales para maximizar su tiempo en la plataforma.La plataforma tiende a fomentar más la dispersión que la atención sostenida.Los estudiantes explotan las grietas del diseño pedagógico para jugar libremente en lugar de seguir los objetivos propuestos.

Se convierte en fuente de conflicto social por desigualdades de acceso o estatus dentro de la plataforma.No existe ningún sistema de monitoreo o evaluación del uso.El docente no puede articular claramente qué aprendizaje produce la herramienta.Cuando jugar también es aprender: reglas que realmente ayudanProhibir no bastaMuchos adultos optan por bloquear el acceso a plataformas como Roblox cuando surgen problemas, pero la prohibición suele ser solo un parche. Según Deivy Cordero, el verdadero desafío está en comprender por qué los estudiantes recurren al juego.

Puede ser un refugio frente al bullying, un espacio donde sienten control o una vía para manejar ansiedad o soledad. Por eso, quitarles la plataforma sin atender estas necesidades no solo falla: a veces intensifica el uso secreto y la atracción por lo prohibido.

Límites claros y negociadosNo se trata de eliminar reglas, sino de hacerlas efectivas. La psicóloga Mary Castro, de la Clínica Ricardo Palma explicó que los límites funcionan mejor cuando son:Claros: Todos saben qué se puede y qué no.Acordados: El estudiante participa en la definición de las normas.Predecibles: Consecuencias coherentes si se incumplen.Contexto y alternativasUn límite sin opciones es difícil de cumplir.

Los horarios deben adaptarse al contexto: no es lo mismo un día de colegio que un fin de semana. Asimismo, ofrecer actividades alternativas —socialización, creatividad, autonomía— ayuda a que los estudiantes acepten los límites sin conflicto.El equilibrio es la claveEn el colegio, esto significa combinar el tiempo de juego con otras experiencias de aprendizaje y supervisión activa.

Cuando los estudiantes sienten que sus necesidades emocionales y sociales se respetan, jugar deja de ser un desafío y se convierte en una herramienta educativa poderosa.Cuando la tecnología choca con la realidadEn muchos colegios del Perú, la idea de usar plataformas como Roblox para aprender suena revolucionaria. No obstante, la promesa de “aprender jugando”, se encuentra con un obstáculo que pocas veces se menciona: la desigualdad digital.

La viabilidad de integrar estas herramientas —según el experto en innovación— varía drásticamente de un colegio a otro. Mientras los colegios privados de Lima cuentan con conectividad estable, dispositivos suficientes y docentes familiarizados con la tecnología, en las zonas rurales los recursos son escasos y la brecha digital es enorme.“La integración tecnológica sin contemplar estas diferencias corre un riesgo serio: en lugar de democratizar el acceso a experiencias de aprendizaje innovadoras, puede crear una nueva capa de exclusión.

Los colegios con recursos accederían a metodologías atractivas y modernas, mientras que los colegios sin ellos seguirían con prácticas tradicionales, o incluso se les exigiría usar tecnología sin las condiciones mínimas para hacerlo bien. Por eso, la innovación educativa que ignora la equidad puede convertirse en una forma sofisticada de reproducir desigualdad”.

Pero la infraestructura es solo el primer desafío. Para que plataformas como Roblox sean realmente beneficiosas en 2026, se necesitan cambios estructurales en varios niveles:A nivel institucional, hacen falta políticas claras sobre el uso pedagógico de herramientas digitales, programas de formación docente continua que no se limiten a lo técnico y estudios que analicen el impacto real de estas plataformas en contextos latinoamericanos.En casa, los padres necesitan herramientas para acompañar el uso tecnológico de sus hijos, reconocer las señales de uso problemático y mantener un diálogo abierto, evitando tanto la fascinación acrítica como el rechazo ansioso.

Las propias plataformas deberían ser más transparentes sobre sus algoritmos de enganche y asumir un rol activo en la creación de entornos seguros para menores. En el plano regulatorio, hace falta una conversación seria sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas que operan en contextos educativos.En conjunto, integrar tecnología en los colegios peruanos no es solo cuestión de voluntad o entusiasmo por la innovación.

Es un desafío que exige diagnóstico, preparación y responsabilidad compartida, porque solo así la promesa de aprender jugando puede convertirse en una oportunidad real para todos los estudiantes, sin dejar a nadie atrás.