Keiko Fujimori ganó por apenas 49.641 votos, la diferencia más ajustada de la historia electoral peruana. Ese margen la obliga a gobernar con un Congreso fragmentado y a construir un Gabinete Ministerial “amplio, plural y con experiencia”, en el que cada cartera responda a una lógica distinta, pero a un mismo norte.La PCM necesita un perfil político con peso propio.

Ahí encaja Luis Galarreta: pieza fundacional de la fórmula, conocedor de los reglamentos y bancadas del Congreso luego de haberlos operado desde adentro. Su rol es absorber el desgaste de la negociación y actuar como parachoques, protegiendo a la presidenta del desgaste temprano.

Que haya sido confrontacional como presidente del Congreso en el período 2017-2018, con mayoría propia, no lo descalifica hoy: ese Legislativo con una mayoría aplastante imponía agenda; el actual, sin mayorías, exige sumar votos, y esa habilidad también la tiene.El Ministerio de Economía y Finanzas exige lo opuesto: continuidad técnica, no lealtad política. Los mercados no premian caras nuevas sino previsibilidad.

Por eso suena Luis Carranza y por eso se habla de mantener a Julio Velarde en el Banco Central de Reserva: la señal que necesita el primer trimestre es que el ajuste fiscal no dependerá del humor del Congreso ni del partido de turno.El sector Interior es el caso más delicado. Luego de una gestión, la de Juan José Santiváñez, que politizó la respuesta a la inseguridad hasta el hartazgo ciudadano, un nombramiento puramente político repetiría el mismo error con otro apellido.

Ahí el perfil correcto no es el técnico de escritorio ni el operador partidario: es el operativo con oficio, con historia dentro de la policía, capaz de mostrar resultados sin depender de la conducción del Congreso.Sí, el Gabinete ideal es uno plural, lo que no significa meter de todo como en una bolsa en un bazar, sino que cada ministerio hable el idioma que su función exige. La composición integral del próximo Gabinete es más importante que definir si el presidente del Consejo de Ministros es de Fuerza Popular o un independiente.

Debería tener tres características.La primera: debe mostrar figuras políticas; es decir, ministros con capacidad de moverse territorialmente para gestionar y ser efectivos voceros del gobierno. Por ello, es importante que no sea un Gabinete limeño, sino que incluya a figuras regionales.La segunda: el jefe de la PCM debe ser cercano y de total confianza de Keiko Fujimori.

Esto es esencial para reducir tensiones de la dinámica gubernamental y para la coordinación con los sectores ejecutivos, las autoridades subnacionales y el Congreso. La tercera: los ministros deben tener la habilidad y el liderazgo para convocar rápidamente a sus equipos de dirección para recomponer y fortalecer el nivel del aparato de la administración pública, que se ha deteriorado considerablemente en el reciente quinquenio.En el corto plazo, la columna vertebral gubernamental podría estar en la PCM, en el MEF, Interior, Agricultura, Salud, el Minem y el MTC.

Se requiere a personas experimentadas, sin antecedentes ni escándalos de corrupción y con capacidad de concertar.Asimismo, será fundamental que Keiko Fujimori entienda, desde el primer día, que tendrá una oposición marcada en las regiones que mayoritariamente votaron contra ella. El nuevo gobierno debe lograr ejecutar algunas acciones concretas muy pronto, más allá de los discursos.

¿Cuáles son los gestos que se requieren? Por ejemplo, que el MEF recupere su peso específico frente al Congreso o que Agricultura sea una piedra angular para el sur y las zonas rurales de todo el país, que se verían afectadas por el fenómeno El Niño y se sienten lejanas al poder central.Asimismo, los ministros deben tener un peso específico, ser capaces de responder a interpelaciones en el Parlamento y saber gestionar con los gobernadores que serán elegidos en octubre, considerando que varios serán opositores al gobierno.