Thomas Tuchel, normalmente frontal, suena reservado cuando habla de un viaje rápido de ida y vuelta a lo que los ingleses, prensa y aficionados, llaman por su nombre: Estadio Azteca, el recinto en el que triunfaron Pelé y Maradona y donde éste les propinó en 90 miutos La mano de Dios y El gol del siglo. "La altitud será una gran desventaja", indicó Tuchel sobre jugar en la capital mexicana.

Nadie discute que México tendrá la ventaja de la localía frente a los Tres Leones en El Coloso de Santa Úrsula. Los ingleses notaron que la CDMX está a mas de 2,200 metros sobre el nivel del mar y que el Tricolor presume 70 victorias en 89 partidos en su feudo.

El rival, no obstante, es el equipo que comanda Javier Aguirre. La NFL ha sido un invitado habitual al Azteca.

La altura la resienten los atletas, desde luego, pero se sienten respaldados por una afición sólida hacia un deporte netamente estadunidense. En noviembre, los 49 ers de San Francisco enfrentarán a los Vikingos de Minnesota.

Asimismo, la NBA tiene al menos un par de décadas celebrando uno o dos juegos de pretemporada o temporada regular en la capital mexicana. Cuando le preguntaron por la altura a Kevin McHale, legendario jugador de los Celtics, cuando era el coach de los Rockets de Houston, respondió que no era problema: "Lo único que recomendaría es que alcen un hotel cerca de la arena (CDMX), porque el tráfico de esta ciudad es impresionante".

No obstante, el discurso del estratega alemán va en otro sentido. "No estaremos listos porque no te puedes preparar en términos de adaptación", declaró Tuchel.

"El cuerpo no se puede adaptar en tres días, es simplemente imposible. Necesitamos 12 o 14 días.

No los tenemos, así que, por supuesto, es una gran desventaja". Camino a los Juegos Olímpicos de México 1968, había preocupación por la altura.

Se temía que esa condición mermara las fuerzas de los atletas. No obstante, en los Juegos del 68 se rompieron 76 récords olímpicos y 30 récords mundiales.

Se dirá que esto equivaldría a comparar peras con manzanas, pero la mayoría de los futbolistas ingleses compiten en la Premier, acaso la liga más exigente del mundo, sin demeritar otras en las que prestan sus servicios estrellas como Harry Kane (en la Bundesliga) o Jude Bellingham (en La Liga). Al final del día, "¿qué pesa más: la altitud o la actitud?", se preguntan en el medio británico TalkSPORT.

En las últimas horas, Gary Lineker, el goleador del Mundial de 1986, lo expresó con todas sus letras: "Bueno, yo metí tres goles en el Azteca". Y sí: en ese entonces Inglaterra se quejó de la trampa de Maradona, no de la altura de la Ciudad de México.