El rescate con vida del venezolano Hernán Gil, luego de 114 horas ininterrumpidas de labores de los socorristas, evidenció los límites de la resistencia humana. El afectado, de 47 años, sobrevivió ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio destruido por los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela.

Luis Estrada, coordinador operativo nacional de la Cruz Roja Costarricense, indicó que la condición del paciente es estable luego de su salida al exterior. El experto indicó que el entorno y factores individuales resultaron determinantes para el positivo desenlace de Gil.Estrada explicó que el 80% de las personas que sobrevive a terremotos son rescatados por la comunidad, mientras que un 15% recibe auxilio de los servicios de emergencia instalados en la zona y un 5% queda sepultado en las estructuras; ese porcentaje debe ser rescatado idealmente en 24 horas.

De acuerdo con el socorrista las posibilidades de supervivencia disminuyen entre un 72% y un 75% después del quinto día de ocurrido el colapso. Estrada indicó que los casos que superan los 10 días entran en la categoría de excepcionales, y ocurren principalmente cuando la persona no está prensada, sino únicamente atrapada, como fue el caso de Hernán Gil.

El especialista de la Cruz Roja mencionó que la edad, la estabilidad emocional y la ausencia de patologías previas como diabetes, hipertensión o cardiopatías influyen directamente en la supervivencia. Al realizar el contacto visual mediante cámaras de fibra óptica, los rescatistas confirmaron que Gil no tenía enfermedades de fondo, aunque presentaba múltiples golpes que le generaban dolor.Esquema de abordaje en emergencias causadas por terremotosEl esquema de abordaje ante estas situaciones inicia con una evaluación de riesgos basada en el tipo de colapso.

En el caso del edificio donde se encontraba Gil, la estructura sufrió un apilamiento estilo pancake, donde los pisos caen uno sobre otro. A nivel general las labores de búsqueda técnica se concentran en los espacios vitales aislados, tales como recodos de escaleras, ascensores, pasillos pequeños y baños.

Los equipos especializados elaboran un croquis del inmueble para dirigir las operaciones hacia esos puntos específicos.La estabilización y el apuntalamiento de las estructuras son pasos indispensables para evitar segundos colapsos durante el rescate. Las maniobras incluyen el levantamiento de cargas pesadas y la creación de accesos horizontales o verticales, en el rescate de Gil se hizo un acceso horizontal.

Estrada explicó que el personal enfrenta riesgos elevados por réplicas y la inestabilidad de toneladas de material, lo cual obliga a priorizar la seguridad de los socorristas aunque las tareas se prolonguen.Estrada también resalta que las operaciones requirieron un trabajo multidisciplinario debido a la complejidad del escenario. La Cruz Roja Costarricense localizó al afectado e inició el acceso, pero fue necesaria la colaboración de grupos internacionales con equipos especializados.

El equipo costarricense cuenta con 16 cruzrojistas en suelo venezolano. Estrada explicó que el grupo es variado.

Hay rescatistas jóvenes que están adquiriendo experiencia internacional y otros que asistieron en los terremotos de México y Haití. El grupo está integrado por los cruzrojistas costarricenses: Allan Francisco Madrigal AmadorMariano Gómez AvilaVictor Andrés Olsen RojasGabriela García MoraLuis Ospino SotoDionisio Redondo LeitónWagner Gerardo Leiva RiveraJavier Gustavo Torres ChinchillaJoshua López HernándezJorge Steven Salazar VásquezMarco Rojas ZamoraMinyar Collado BallesteroJorge Luis Jiménez GamboaJosé Alfredo Jiménez MéndezKarolina Soto VillalobosJose Ricardo Arias MoraEl equipo nacional continuará sus labores en Venezuela y se trasladará a otro sector que no haya sido inspeccionado para buscar más sobrevivientes.

Walter Fallas, el Gerente General de la Cruz Roja Costarricense, destacó la complejidad de este rescate de 114 horas como uno de los hitos más técnicos registrados por la institución en los últimos años.