La ministra de Ambiente y Energía, Mónica Navarro Del Valle, removió a Juan José Jiménez Espinoza como director del Área de Conservación Osa, del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), ocho días después de que redujó el aforo de turistas en el Parque Nacional Corcovado, debido al vertido de aguas negras de su planta de tratamiento en una quebrada cercana a la Estación Biológica Sirena.Jiménez Espinoza, quien asimismo fungía como administrador de ese parque, fue reubicado en la Secretaría Ejecutiva del Sinac, como jefe del Departamento de Información y Regulación Territorial. Así se consignó en la CARTA-MINAE-DM-257-2026, que lleva la firma de Navarro Del Valle y de la cual este diario tiene una copia.En esa misiva, fechada el 1.° de julio del 2026, se indicó que la reubicación era inmediata y para justificar la decisión solo se alegó que es por eficiencia administrativa y con base en un criterio del área de Recursos Humanos.Ante consultas de La Nación, Navarro Del Valle, por escrito, reconoció que la decisión sí se tomó luego de la reducción del aforo, pero insistió en que fue porque determinaron que “los servicios del señor Jiménez eran de mayor utilidad en otra área del Minae” y que “responde a necesidades institucionales”.Al tiempo que precisó que el puesto de director, como recargo, quedó en manos de Olger Méndez Fallas, el actual director técnico.Peticiones de salida del director y bloqueosLa reubicación se dio este miércoles, en medio de manifestación en la comunidad de Uvita (Osa, Puntarenas), donde varias personas realizaron bloqueos viales, durante varias horas, en protesta a la decisión de reducir el aforo turístico y, entre otras cosas, pedían la salida de Jiménez Espinoza.Un día antes, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), al cual responde el Sinac, hizo referencia a “manifestaciones de algunos grupos de la sociedad civil” en Osa, en un comunicado de prensa.Según esa cartera, la viceministra Giovanna Valverde acudió a la estación Sirena y participó en una mesa técnica como respuesta a esas preocupaciones y con el objetivo primordial de consolidar un plan de acción definitivo y remedial para la planta de la Estación Biológica Sirena, “atendiendo de primera mano la situación”.Resolución por riesgo sanitarioEl 24 de junio, ocho días antes de ser reubicado, Jiménez Espinoza redujo el aforo de Sirena, debido a la crisis sanitaria ocasionada por la planta de tratamiento de aguas residuales, de acuerdo con la resolución N.° SINAC-ACOSA-D-R-063-2026, en poder de este diario.Esa planta descargó durante al menos dos años, desde el 2024, materia fecal y aguas residuales a un afluente del río Sirena, dentro de este santuario natural, declarado área silvestre protegida en 1975, según publicó este diario el 22 de junio anterior.La resolución explicó que, desde julio del 2025, había denuncias internas de presunta contaminación en la quebrada Camaronal, que pasa por detrás de Sirena, y que a eso se le sumaba una serie de inspecciones del Ministerio de Salud, que concluyó que sí existía un vertido de aguas residuales sin control de calidad ni registro de operación.Ante esa afectación ambiental, esa cartera ordenó corregir la situación antes del 31 de diciembre del 2025.No obstante, la resolución también recogió un informe de Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y del Laboratorio Nacional de Aguas, de diciembre del 2025, que dio a conocer que para ese momento no se había cumplido con el plan remedial en el plazo establecido y, en consecuencia, el estado de la planta de tratamiento era “limitante para la operación de todos los servicios”.Jiménez Espinoza asimismo citó un fallo de la Sala Constitucional que exigió al Sinac regular la visitación en Corcovado (expediente N.° 25-0102115-0007-CO).Sobre la base de esos antecedentes técnicos y de las órdenes sanitarias vigentes, entonces definió un esquema de aforo “temporal y precautorio” para la Estación Biológica Sirena.Entre junio y setiembre fijó un tope de 150 personas por día, 100 para visita durante el día y 50 para quedarse a dormir; en octubre mantuvo el cierre total del parque por razones climáticas y de manejo ambiental.Mientras, para noviembre y diciembre dejó un aforo de 150 personas diarias, limitado estrictamente a visitas diurnas, condicionado a la implementación de acciones remediales y a la verificación de la capacidad real de la planta de tratamiento.