Cabo verde: la historia del pueblo reconstruido desde las cenizas

Este viernes, la Argentina se enfrentará a Cabo Verde, un país insular, desconocido para muchos, ubicado frente a la costa occidental de África y conformado por diez islas de origen volcánico. Con un poco más de medio millón de habitantes, la selección caboverdiana demostró en la Copa Mundial de Fútbol resiliencia y esfuerzo, dos cualidades que también caracterizan a gran parte de su población.La comunidad de Chã das Caldeiras es un claro ejemplo de esto.
Sus habitantes saben que su hogar es temporal. Ubicada sobre la isla de Fogo, este poblado -de apenas 950 habitantes- está asentada dentro de la caldera del volcán más imponente del país.
La zona tiene como protagonista a Pico Do Fogo, una montaña de lava, de 2829 metros de altura, que se posiciona como uno de los puntos más atractivos de la isla para turistas de todo el mundo. Pero la principal fuente de ingresos es también una constante amenaza para sus habitantes.La pregunta que se repite entre los visitantes de la zona es: ¿por qué vivir en un lugar con riesgo de erupción?
La fertilidad de sus tierras, el atractivo turístico y la presencia del agua son algunas de las respuestas más populares. No obstante, el sentido de pertenencia es un factor crucial para los pobladores de Chã das Caldeiras, incluso más importante que el miedo a las posibles tragedias naturales.El destino impensado de la avenida de Palermo que había vuelto a brillar: cada vez tiene más locales vacíosA lo largo de su historia reciente, la región sufrió más de 25 erupciones que obligaron a evacuar a la población.
La última, en 2014, forzó a los habitantes de Portela y Bangaeira a refugiarse en otros espacios de la isla. Según el informe del Observatorio Vulcanológico de Cabo Verde, aunque no hubo víctimas fatales, los daños materiales fueron severos.La erupción tuvo lugar el 23 de noviembre de 2014 a la medianoche y se extendió durante casi tres meses. “Fue difícil ver la aldea destruida, el pueblo perdió todo”, declararon desde Ecofunco, un hotel de la zona, a LA NACIÓN.Uno de los mayores destrozos fue la pérdida total de las tierras agrícolas y vitícolas, explicó Antonio Monteiro, guía turístico del archipiélago.Cuánto cuesta una casa contenedor en abril 2026Después de la tragedia, la reconstrucciónTras la emergencia, los habitantes del poblado fueron trasladados a una aldea cercana, fuera del área del cráter.
Cuatro meses después volvieron a Chã das Caldeiras.La decisión no contó con aval oficial. El gobierno de Cabo Verde intentó impedir la reconstrucción del área, por ser considerada de alto riesgo y por el elevado costo en el que deben incurrir cada vez que hay peligro en la zona.
No obstante, los habitantes regresaron.“Lo más difícil fue recuperar la vida que tenían en la localidad”, recordó Monteiro. Algunos lograron rescatar parte de sus edificaciones, pero los que no tuvieron esa suerte tomaron su espacio y comenzaron a construir sus hogares desde cero. “La fuerza de voluntad y la pasión por lo que ya habían erguido allí fue determinante para la reconstrucción”, agregó el guía.Paradójicamente la lava -el principal destructor- se convirtió en el elemento clave para reconstruir el poblado.
Las piedras volcánicas que se utilizaron para construir las casas se volvieron una de las características más notables de las zonas aledañas al volcán.Con el tiempo, el Gobierno optó por acompañar en el proceso. Una de las ayudas más importantes fue la construcción de una segunda carretera -la única vía de acceso fue destruida durante la erupción del 2014- para facilitar una eventual evacuación.
También construyeron una escuela primaria, una iglesia y se instaló alumbrado público, “algo que antes no existía en la comunidad”. Asimismo, se crearon siete estaciones de monitoreo para medir la actividad volcánica y se establecieron colaboraciones con la Universidad de Cabo Verde y con la Universidad de las Islas Canarias, para mejorar las tareas de predicción, según Monteiro.No obstante, los desafíos persisten ya que el suministro eléctrico es limitado y muchas viviendas utilizan paneles solares para abastecerse de energía.El turismo: un motor fundamentalA pesar de los efectos negativos de la erupción, los habitantes utilizaron dos cuestiones a su favor: las rocas para la construcción y el turismo.
Luego de el fenómeno natural muchos extranjeros se interesaron por el volcán y sus alrededores, y los miembros de la comunidad no desaprovecharon la oportunidad. “La gente que regresó montó cabañas, barracas y empezó a recibir visitas”, contó Monteiro.La transformación de un icónico palacio que está en la avenida AlvearAl principio el flujo era diurno: “Las personas se quedaban en una ciudad cercana y venían durante el día a visitar el pueblo”, desarrolló el profesional. Ocho meses después, los locales comenzaron a recibir turistas en sus propios hogares, mientras construían residencias, pensiones y hoteles que consolidaron la incipiente oferta turística.Uno de ellos es EcoFunco, un pequeño hotel que abrió en 2023.
El proyecto tiene como objetivo ayudar a la comunidad: no cuentan con restaurante propio para incentivar a los huéspedes a que consuman de las diferentes alternativas gastronómicas del pueblo. A su vez, buscan fomentar el trabajo autóctono al contratar empleados locales.“La mayoría de nuestros clientes son europeos y vienen principalmente para hacer caminatas, como la subida al Pico do Fogo”, señalaron desde el hotel.
Los alemanes, franceses y suizos encabezan el listado de visitantes, atraídos por el senderismo y la escalada de montaña. Por su parte, la temporada alta se extiende desde octubre hasta abril.Monteiro definió el desarrollo turístico de Chã das Caldeiras como “embrionario”: un crecimiento aún incipiente, pero con una vocación sostenible y comunitaria.
En un entorno marcado por el fuego, “el turismo se convirtió en el motor fundamental de la recuperación de la comunidad”, concluyó.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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