Por primera vez recuperan ADN humano de paredes con arte rupestre de miles de años

Por primera vez, un equipo científico logró recuperar ADN humano antiguo de la pared de una cueva con arte rupestre. Aunque el hallazgo no permite identificar a los autores de las pinturas, demuestra que estas superficies pueden conservar material genético durante miles de años y abre una nueva vía para estudiar la presencia humana en la prehistoria.Techo policromado de Altamira, del cual se analizaron muestras de pigmento./ Matthias MeyerMatthias MeyerCientíficos del Instituto Max Planck de Antropología han logrado recuperar por primera vez ADN humano de las paredes de una cuevas con arte rupestre de hace miles de años.Todo surgió a raíz de una pregunta que durante décadas ha intrigado a los arqueólogos: ¿es posible identificar a las personas que realizaron las pinturas rupestres que se han encontrado en diversas cuevas alrededor del mundo?
Hasta ahora, el ADN antiguo solo había podido recuperarse de restos como huesos, dientes, sedimentos o herramientas, pero nunca de las propias paredes donde fueron plasmadas estas expresiones artísticas. Los científicos plantearon que, si quienes pintaron las cuevas tocaron la roca con las manos o soplaron los pigmentos con la boca, como se cree que sucedió con algunas siluetas de manos, podrían haber dejado diminutas cantidades de células o saliva adheridas a la superficie.
Como el ADN puede fijarse a minerales como la calcita y conservarse durante incluso miles de años en determinadas condiciones, decidieron investigar si esas paredes podían actuar como una especie de “archivo biológico” del pasado. Para comprobarlo analizaron muestras de 24 paneles de arte rupestre en 11 cuevas de España y Portugal, utilizando técnicas de secuenciación de ADN antiguo de última generación.
Los resultados de esos análisis se publican esta semana en Nature. El principal hallazgo fue que una de las muestras, obtenida de una costra calcificada sobre una pintura de la cueva de Escoural, en Portugal, contenía ADN humano antiguo auténtico.
Los investigadores comprobaron que no se trataba de contaminación moderna porque las moléculas presentaban el patrón característico de degradación química que adquiere el ADN después de permanecer miles de años enterrado o expuesto en ambientes naturales. Asimismo, esa muestra tenía una característica especialmente llamativa: contenía ADN humano, pero no ADN de animales.
Este detalle es importante, explican los autores del estudio, porque los sedimentos arqueológicos suelen contener una mezcla de ADN procedente tanto de personas como de distintas especies animales. La ausencia de ADN animal sugiere que el material humano pudo depositarse directamente sobre la pared mediante el contacto de una persona, en lugar de haber llegado mezclado con tierra o polvo acumulado con el paso del tiempo.
Ahora, los autores son muy cautelosos al interpretar este resultado. Aunque el hallazgo demuestra que las paredes de las cuevas pueden conservar ADN humano durante miles de años, no significa que ese ADN pertenezca necesariamente a quien llevó a cabo la pintura.
Es posible que alguien tocara la superficie mucho después de que la obra fuera creada o que distintas generaciones utilizaran la misma pared en diferentes momentos de la historia. Por eso, los científicos dicen que no pueden atribuir la autoría del arte rupestre a una persona o grupo humano concreto.
Los investigadores también encontraron ADN humano antiguo en cuatro muestras tomadas de paredes cercanas que no tenían pintura. En tres de esos casos, el ADN apareció mezclado con ADN de animales, lo que apunta a que probablemente fue transportado por sedimentos que terminaron adheridos a la roca con el paso del tiempo.
En dos de las muestras recuperadas en la cueva de Covarón, en España, los científicos lograron obtener suficiente ADN nuclear para compararlo con genomas antiguos conocidos. Los resultados indican que ese material genético está relacionado con los llamados cazadores-recolectores occidentales, poblaciones que habitaron Europa después de la última glaciación.
No obstante, la información disponible no permite identificar individuos concretos ni establecer una relación directa con las pinturas. Tampoco fue posible fechar directamente el ADN, pero varias evidencias permitieron estimar su antigüedad.
Los patrones de degradación indican que las muestras tendrían al menos entre 1.000 y 2.000 años, aunque podrían ser mucho más antiguas. En el caso de la cueva de Escoural, asimismo, existe un dato arqueológico importante: la cavidad permaneció sellada desde hace entre 4.000 y 5.000 años hasta su redescubrimiento en el siglo XX, lo que implica que cualquier ADN depositado antes de ese cierre debe tener, como mínimo, esa antigüedad. “Aunque no podemos vincular los rastros de ADN humano antiguo que hemos encontrado con la creación de arte rupestre, esta es la primera evidencia de la conservación de ADN humano en las paredes de cuevas durante miles de años”, aseveró, citada en una nota de prensa, la primera autora, Alba Bossoms Mesa, investigadora doctoral del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. “Es emocionante pensar que podríamos haber descubierto una nueva forma de estudiar la presencia humana prehistórica”.
En la misma línea piensa Matthias Meyer, paleogenetista del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y también autor principal del artículo. “Este estudio cambia radicalmente nuestra concepción de dónde se puede encontrar ADN antiguo. Nos sorprendió descubrir que el ADN antiguo se puede recuperar no solo de muestras pigmentadas, sino también de paredes de cuevas que no muestran evidencia visible de actividad humana pasada.
Ahora podemos plantearnos nuevas preguntas: ¿Quién tocó esta pared? ¿Fue un hombre o una mujer?
¿A qué población pertenecía? ¿Hasta dónde se adentraron los humanos antiguos en los sistemas de cuevas profundas?“.“Esto es solo el principio”, añadió Meyer. “Ahora sabemos que las paredes de las cuevas son archivos genéticos de la presencia humana del pasado.
El siguiente paso es analizar más yacimientos, estilos artísticos y técnicas, especialmente las plantillas de manos y el arte figurativo en cuevas con buena conservación molecular, en la medida en que lo permita el muestreo mínimamente invasivo”. Con más investigación, los autores creen que podría ser posible descubrir quiénes fueron los creadores de al menos algunas piezas de arte rupestre y, al menos, identificar a los artistas que las crearon.👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia?
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Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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