La piel produce más grasa en verano, ¿mito o realidad? Un experto nos resuelve la duda

Con la llegada del verano, la piel también cambia de comportamiento. Las altas temperaturas, el aumento de la humedad, la exposición solar o el uso más frecuente de protectores solares hacen que muchas personas noten el rostro más brillante, con los poros más visibles o una mayor aparición de granitos.
Ante esta situación, surge una duda habitual: ¿es cierto que la piel produce más grasa durante los meses de calor o se trata solo de una sensación provocada por el sudor?Aunque el exceso de sebo suele asociarse automáticamente al verano, los dermatólogos advierten de que la respuesta es más compleja de lo que parece. La actividad de las glándulas sebáceas puede verse influida por distintos factores ambientales y hormonales, pero no siempre un rostro más brillante significa una mayor producción de grasa.
De hecho, en muchas ocasiones el sudor, la humedad o el uso de productos inadecuados pueden alterar la percepción del estado real de la piel.Comprender qué ocurre realmente durante esta época del año resulta clave para adaptar la rutina de cuidado facial y evitar errores tan comunes como recurrir a limpiadores demasiado agresivos o prescindir de la hidratación por miedo al exceso de brillo. Arkaitz Felices, cosmetólogo y director de Reviderm España nos explica qué hay de cierto en esta creencia y cuáles son los cuidados que la piel necesita para mantenerse sana y equilibrada durante el verano.¿El verano mejora o empeora la piel?Tal y como asegura el experto, "no necesariamente hay una única respuesta única a la pregunta de si la piel produce más grasa en verano, ya que de hecho muchas pieles grasas o acneicas sienten que mejoran en verano.
"La radiación solar puede ejercer un efecto antiinflamatorio e inmunomodulador local, reducir temporalmente la visibilidad de las lesiones y dar una sensación de piel más seca en superficie, por lo que pueden aparecer menos pápulas y pústulas durante unas semanas", asegura el cosmetólogo, quien deja claro que "esto no significa que el acné esté realmente resuelto ni que la piel esté más equilibrada".Tal y como asegura Felices, "la radiación UV también puede alterar la barrera cutánea, favorecer el engrosamiento de la capa córnea, aumentar el riesgo de manchas postinflamatorias y provocar un efecto rebote posterior, con más comedones o brotes al final del verano". El experto de Reviderm explica que las personas que perciben más brillo o una sensación más grasa en la superficie de la piel tampoco están equivocadas, ya que "el aumento de la temperatura hace que el sebo sea más fluido, favorece su desplazamiento hacia la superficie y, al mezclarse con el sudor, los protectores solares, el maquillaje, la contaminación y otros restos cosméticos, puede generar una película más brillante y de aspecto oleoso".Por ello, en verano pueden coexistir las dos situaciones: "Algunas pieles acneicas perciben una mejoría temporal, mientras que otras notan más brillo, más sensación grasa o más tendencia a la obstrucción.
La clave está en adaptar la rutina sin caer en limpiezas agresivas ni en productos excesivamente oclusivos".
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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