Cuando Donald Trump lanzó al inicio de su mandato una guerra comercial con aranceles a los principales socios comerciales de Estados Unidos, México y Canadá salieron bastante bien parados. El tratado de libre comercio entre los tres países de América del Norte (T-MEC) permitió que gran parte de sus productos quedaran exentos.

Pese a que el mandatario estadounidense amenazó con no renovarlo, el pacto seguirá vigente diez años más, aunque deberá ser sometido a revisiones anuales, una medida que genera incertidumbre sectores como el automotriz. Esa fue la conclusión surgida del encuentro virtual que mantuvieron el miércoles representantes de las tres naciones. \"Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual\", declaró el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en un comunicado luego de la videoconferencia con sus homólogos. \"Estados Unidos seguirá trabajando con México y Canadá para abordar las deficiencias del acuerdo y reducir nuestros déficits comerciales con estos países\", añadió.

Trump, que durante su primer mandato fue el responsable de la firma del T-MEC, había dicho recientemente que estaba listo para abandonar el acuerdo. \"No estoy buscando renovarlo\", expresó el mes pasado. \"No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros.

Tienen que tratarnos mejor\", afirmó. En 2020, el T-MEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994, que derribó la mayoría de las barreras comerciales entre los tres países del subcontinente.

Estados Unidos comercia 1,9 billones de dólares al año -5.000 millones de dólares al día -en bienes y servicios con sus vecinos, Canadá y México, que desplazaron a China y se convirtieron en sus dos principales socios comerciales. Cómo sigue la negociación El T-MEC incluyó una disposición que exige que el acuerdo se renueve cada seis años, que se cumplieron este miércoles 1 de julio.

Ese fue justamente el día de la reunión de Greer con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el representante canadiense Dominic LeBlanc. Según explicó Ebrard, una de las opciones era prolongar el tratado por 16 años, algo a lo que no estaba dispuesto Estados Unidos.

En cambio, se mantendrá vigente otros diez años, hasta 2036, pero la exigencia de Washington es que se revise anualmente. \"Nuestro objetivo es que cada año esa revisión tenga menos asuntos pendientes\", declaró el secretario mexicano en un video publicado en sus redes sociales. Ebrard descartó que exista una intención de alguno de los tres países de abandonar el tratado. \"Si se quiere un país retirar del tratado o varios de los países que lo formamos, tenemos que informar seis meses antes. (...) Ese no es el caso, me lo han preguntado desde ayer.

Eso no ha ocurrido ni estimamos por la información que tenemos hasta este momento que vaya a ocurrir\", remarcó. El funcionario mexicano explicó asimismo que el 20 de julio habrá otra reunión con la contraparte estadounidense para llevar adelante la revisión concreta de los términos del acuerdo.

La idea \"es concluirla en un plazo razonable\", afirmó. \"No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa que haya incertidumbres y por eso hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre muchos temas sobre los que hemos venido trabajando hace muchos meses\", explicó. Por el momento no se dio a conocer cuándo serán las conversaciones con Canadá.

Estados Unidos optó por canales bilaterales con cada uno de los socios, en lugar de una mesa trilateral, cuando decidió renegociar el anterior tratado de libre comercio y transformarlo en el actual T-MEC. El optimismo de México Ebrard afirmó este jueves que la continuidad del acuerdo y la estrategia de relocalización productiva en Norteamérica podrían traducirse en mayores inversiones para México durante los próximos años.

Para el ministro, la revisión anual del tratado no debe interpretarse como una señal de riesgo para las empresas, sino como un mecanismo para resolver diferencias y fortalecer la integración regional. \"Pienso que México va a tener una oportunidad muy importante estos años para aumentar su importancia y su crecimiento económico\", aseveró en conferencia de prensa, según consignó la agencia EFE. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se había mostrado optimista y afirmó que Trump no se iba a bajar ya del tratado, ya que para eso necesitaría el aval del Congreso. \"No es que hoy se vaya a acabar el tratado, ni mucho menos\", expresó el miércoles ante la prensa.

Y este jueves consideró que la exigencia de EEUU de revisiones anuales tiene que ver \"con la visión del presidente estadounidense\", que no tiene que ver con otros asuntos de la relación bilateral, sino que es de \"mayor proteccionismo\" de la economía de su país. \"Y eso ha impactado no sólo a sus principales socios, que somos Canadá y México, sino al mundo entero\", afirmó en su conferencia de prensa diaria. \"Incluso pensamos que puede haber mejorías a la situación actual de las tarifas que pusieron\", apuntó, en referencia a los aranceles aplicados por Washington al acero, aluminio y piezas automotrices que no fueran fabricadas en Estados Unidos, y consideró que incluso podría haber una baja en estos gravámenes. Antes del encuentro de la víspera, un alto funcionario estadounidense expresó a periodistas que los déficits comerciales de Estados Unidos eran una preocupación clave, junto con las oportunidades de acceso a los mercados de Canadá y México.

Indicó tensiones en áreas como los productos lácteos y el maíz e indicó que los países no deberían esperar diez años para cerrar sus diferencias. \"Creo que necesitamos llegar a una conclusión rápidamente, si es posible\", explicó. El desafío para la industria automotriz Estados Unidos plantea exigencias que, en la práctica, podrían obligar a Canadá y México a ceder parte de la producción automotriz a EEUU.

Eso podría trasladar más empleos de plantas automotrices a suelo estadounidense. Pero también trastocaría cadenas de suministro ya establecidas y elevaría los precios en Estados Unidos de los autos nuevos, que ahora promedian casi 50.000 dólares, en un momento en que los consumidores estadounidenses ya se sienten frustrados por el alto costo de vida.

El T-MEC incluyó un requisito de que los productos automotrices deben estar fabricados en un 75% en América del Norte, frente al 62,5% bajo el TLCAN, para calificar para el trato libre de aranceles. Estados Unidos quiere elevar aún más el umbral del 75%, pero no será fácil.

Los fabricantes de automóviles ya \"han estado afinando sus cadenas de suministro durante años para poder alcanzar ese 75%\", indicó Patrick Childress, exnegociador comercial de Estados Unidos, a la agencia AP. Y apuntó que necesitarían tiempo para cumplir con el estándar más alto.

Estados Unidos también busca un requisito nuevo: que el 50% de los autos se fabriquen en Estados Unidos, confirmó el primer ministro canadiense, Mark Carney, a inicios de junio. En la actualidad, ninguno de los países del T-MEC tiene una cuota garantizada de producción.

Marcos Carias, economista de la aseguradora de crédito Coface, indicó que en la actualidad solo 1 de cada 5 autos mexicanos y canadienses importados a Estados Unidos cumpliría con el estándar del 50%. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) instó a los tres países negociar una salida que preserve la integración comercial de la región y advirtió que la decisión de revisiones anuales prolonga la incertidumbre para uno de los sectores más integrados de Norteamérica. \"Instamos a los tres gobiernos a que este proceso de diálogo pueda generar rápidamente las condiciones para que el T-MEC se renueve a la brevedad posible\", enfatizó la agrupación.