La senda estaba marcada por los pactos previos de PP y Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La exigencia de prioridad nacional, la discriminación de los inmigrantes respecto a los españoles en el acceso a subvenciones y servicios públicos, es el lema electoral permanente de Vox e incluso su sintonía de campaña.

Era una exigencia que el candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, el popular Juan Manuel Moreno, sabía que no podría eludir. Finalmente, a la orden de Génova, el dirigente andaluz ha aceptado su inclusión en el pacto que le permite la mayoría necesaria para repetir como jefe del Ejecutivo.

Lo hace como lo han hecho sus compañeros de partido en otras comunidades, disfrazándola de “arraigo”.Seguir leyendo