La pérdida de una mascota no es una situación excepcional en España. Es, según el primer estudio nacional sobre pérdida de mascotas impulsado por Helppet, una experiencia compartida por una amplia mayoría de los hogares que conviven con animales.La investigación concluye que el 76 por ciento de las personas con mascota reconoce haber perdido alguna vez un animal con el que mantenía un fuerte vínculo emocional.

Más de la mitad lo vivió como un auténtico shock.El estudio, realizado en distintas comunidades autónomas, analiza tanto el impacto emocional de estas desapariciones como el grado de conocimiento de la ciudadanía sobre cómo actuar ante ellas. Sus conclusiones apuntan a una realidad frecuente, intensa y, en muchos casos, afrontada con incertidumbre.

La pérdida de un animal activa no solo una búsqueda física, sino también un proceso emocional que puede desbordar a las familias desde los primeros minutos.Uno de los datos más relevantes de la investigación es el consenso social en torno al duelo. El 91 por ciento de los encuestados considera que perder una mascota, sea cual sea su especie, puede ser tan doloroso como perder a un ser querido.

No obstante, el reconocimiento no siempre es igual para todos los animales. El 60 por ciento de los españoles cree que no se toma con la misma seriedad la desaparición de un conejo, un loro o un reptil que la de un perro o un gato.Más allá de la dimensión emocional, el estudio detecta dudas en el terreno práctico.

Aunque una mayoría afirma que sabría cómo actuar si su mascota se perdiera, más de un tercio reconoce desconocimiento o inseguridad sobre a quién recurrir. Protectoras, policía local y ayuntamientos aparecen como posibles referentes, pero sin una percepción clara y unificada.

Esa falta de claridad puede condicionar la respuesta inicial, precisamente en un momento en el que la rapidez resulta decisiva.Primer estudio nacional sobre pérdida de mascotasCon la pregunta "¿Estamos preparados para perder a nuestra mascota?" como eje, Helppet ha reunido en Madrid a expertos en comportamiento animal, profesionales del ámbito veterinario y representantes institucionales para analizar qué ocurre luego de una desaparición y cómo afecta a las familias. En la mesa redonda han participado Álex Burgos, adiestrador canino y especialista en grupos tácticos caninos K-9; Yasmina Román, regidora de bienestar animal del Ayuntamiento de Sant Jaume dels Domenys; Andrea Vera, veterinaria de animales domésticos; y Jesús Andreu, cofundador de Helppet.El chip no es garantía de poder resolver con éxito la desaparición de un animalDurante el encuentro, los participantes coincidieron en que el microchip continúa siendo la herramienta más conocida y una medida obligatoria según la legislación vigente, pero también en que no siempre garantiza una resolución rápida.

"El chip no es garantía de poder resolver con éxito la desaparición de un animal", explicó Andrea Vera, veterinaria de animales domésticos. "En la actualidad existen distintos registros que no comparten información entre sí, lo que en muchos casos dificulta contactar con las familias afectadas”.La coordinación entre registros, administraciones, centros veterinarios, protectoras y ciudadanía aparece como uno de los principales retos.

Según la normativa de protección animal citada durante el encuentro, cuando un animal encontrado no logra ser identificado o su familia no puede ser localizada dentro del plazo establecido de 21 días, puede iniciar un nuevo proceso de adopción. Para los expertos, esta situación evidencia la importancia de actuar con rapidez y de disponer de sistemas más eficaces desde el primer momento.Desde el ámbito municipal, Yasmina Román puso el foco en la ausencia de un procedimiento común.

"Desde las administraciones vemos que no existe un protocolo único ni una coordinación real entre actores", indicó. "Cada caso se gestiona de forma distinta, y eso genera frustración en las familias y ralentiza la respuesta".La falta de una ruta clara de actuación también afecta a las familias en el plano emocional.

La desaparición de un animal suele vivirse con angustia, culpa y sensación de desorientación. En ese contexto, los primeros minutos pueden marcar la diferencia entre una búsqueda eficaz y una respuesta desordenada.

"Cuando un animal se pierde, los primeros minutos son determinantes, pero muchas familias no saben por dónde empezar", explicó Álex Burgos. "Se actúa con nervios, sin información clara, y eso reduce mucho las probabilidades de encontrarlo a tiempo".El debate celebrado en Madrid no se limitó al diagnóstico.

A partir de los resultados del estudio, Helppet plantea un modelo digital que busca agilizar la respuesta ante la desaparición de un animal y ordenar la colaboración desde el primer momento. La propuesta se basa en activar una red de colaboración ciudadana mediante sistemas de geolocalización y notificaciones, de forma que la alerta llegue al entorno cercano y pueda conectarse con personas que hayan visto o encontrado al animal.Cuando un animal se pierde, los primeros minutos son determinantes, pero muchas familias no saben por dónde empezar"Lo que vemos es que no falta implicación, sino herramientas que permitan actuar rápido y de forma coordinada", aseveró Jesús Andreu, cofundador de Helppet.

"Cuando una mascota se pierde, cada minuto cuenta, y sin un sistema claro la búsqueda se vuelve caótica". La plataforma busca centralizar la comunicación entre propietarios, ciudadanos, instituciones y centros de ayuda animal, con el objetivo de reducir los tiempos de reacción en las primeras horas.

Asimismo de la dimensión tecnológica, el proyecto pone el foco en el acompañamiento durante un proceso que, según refleja el estudio, es emocionalmente intenso y muy común en la sociedad española.En conclusión, el estudio recuerda que perder una mascota no es un episodio menor ni aislado. Afecta a la mayoría de hogares con animales, genera un impacto emocional profundo y expone carencias en la respuesta práctica.