¿Salud para todos? La cruda realidad tras el informe de Santiago Peña - Nacionales

En una sesión conjunta del Congreso Nacional, el presidente de la República, Santiago Peña, presentó hoy su informe anual de gestión. El evento estuvo marcado por la controversia política previa, dado que el mandatario optó por exponer los detalles de su balance ante la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR) el pasado 17 de junio, antes de cumplir con el mandato constitucional frente al Poder Legislativo.
El discurso de Peña centrado en la salud pública, un área sensible que ha estado bajo el foco de las críticas ciudadanas debido a la gestión de María Teresa Barán al frente del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) no convenció y dejó en evidencia falencias sanitarias históricas. El informe de gestión del Gobierno presentó cifras récord en inversiones, modernización y expansión de servicios.
No obstante, en la realidad de los pasillos hospitalarios, los pacientes siguen denunciando el mismo drama de siempre: falta de insumos, largas esperas para atención médica y la odisea de conseguir una cama de terapia intensiva. El informe anual de gestión de la administración del presidente Peña ha puesto énfasis en lo que denomina un “Paraguay Sano”.
Con una inversión anunciada superior a los US$ 500 millones, el Poder Ejecutivo destacó una era de renovación sin precedentes: nuevos hospitales, ambulancias, consultorios nocturnos y la digitalización que ya conecta al 79% de los establecimientos. “En salud, quiero hablarles con la misma franqueza con la que siempre hablo: es nuestra gran materia pendiente. Soy el primero en decirlo y, mientras haya un paraguayo que no sea atendido en su salud me sentiré insatisfecho.
Hasta que la salud no llegue a todos, será un dolor para mi”, reconoció Peña para renglón seguido aseverar que su gobierno está cambiando las cosas. Desde el papel, los indicadores son optimistas: la operatividad de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) que pasaron de 463 camas operativas a sumar 200 unidades más, asimismo de la realización más de 1,5 millones de consultas nocturnas, aliviando, según el “maravilloso” informe, la presión sobre los servicios de urgencias.
Mientras el Ejecutivo celebra la modernización de los sistemas de gestión y la adquisición de tecnología de punta, la realidad en los hospitales cuenta una historia diferente, las familias continúan organizando rifas, polladas y colectas constantes para comprar desde jeringas y gasas hasta medicamentos oncológicos que, en teoría, deberían estar disponibles en las farmacias hospitalarias. Si bien los consultorios nocturnos ofrecen una alternativa, la falta de especialistas en áreas críticas obliga a los ciudadanos a peregrinar de un hospital a otro.
Peña destacó la incorporación de nuevas camas de cuidados intensivos. No obstante, la realidad que viven los familiares de pacientes críticos es una espera angustiante, marcada por la incertidumbre y la dependencia de contactos o denuncias mediáticas para conseguir un lugar.
El informe también hace gala de la construcción de nuevos hospitales y el envío de especialistas al interior. Mencionó por ejemplo la construcción de hospitales en Concepción, Curuguaty y Mariscal Estigarribia, pero olvidando que no hay personal médico suficiente ni insumos para atender la demanda.
En presidente de la República también enfatizó los trabajos de modernización del Hospital de Trauma, Hospital Nacional y el Instituto Nacional del Cáncer (Incan). No obstante, la realidad diaria de los pacientes que acuden hasta estos servicios sigue marcada por la precariedad y el desamparo.
Sobre el abastecimiento de insumos y medicamentos, afirmó que se incrementó el fondo en un 150%. La brecha entre la inversión y el desabastecimiento farmacéutico convierte la lucha contra enfermedades complejas como el cáncer, en una verdadera odisea.
Peña también enfatizó la adquisición de 217 nuevas ambulancias, luego de calificar de “cementerio” al parque automotor heredado. Es un hecho que el fortalecimiento de la flota es necesario, pero la realidad que denuncian los pacientes del interior es que, ante la incapacidad de los hospitales regionales, la urgencia los obliga a trasladarse a Asunción.
En este escenario, la falta de una gestión logística eficiente deja al ciudadano en el desamparo: si no hay combustible, es el bolsillo del paciente —ya agobiado por la enfermedad— el que debe cubrir el costo del traslado para salvar su vida. En el caso del Instituto de Previsión Social (IPS), el contraste es aún más agudo.
El informe resalta la llegada de tecnología de vanguardia, como un “neuronavegador” para cirugías de alta complejidad y equipos de circulación extracorpórea. Pero para el asegurado que acude diariamente a las ventanillas, que intenta llamar al Call Center o busca acceder a MI IPS, el avance tecnológico parece un espejismo.
A esto se suma la falta de medicamentos que van desde la carencia de fármacos para la presión, la diabetes o en el peor de los casos, para el tratamiento del cáncer. “En el IPS, este segundo tiempo nos encuentra con cambios de nuevo liderazgo que está realizando cambios importantes para garantizar que cada guaraní aportado por los asegurados se utilice correctamente y se traduzca en servicios concretos y de calidad. Somos conscientes de que falta mucho para que el asegurado esté plenamente conforme pero ya tomamos medidas y en ese camino seguiremos trabajando”, expresó el mandatario.
En su discurso, Santiago Peña no mencionó que los profesionales de la salud en Paraguay atraviesan una crisis marcada por la precariedad. Cada vez es más frecuente la denuncia de médicos que reclaman trabajar en condiciones de hacinamiento, con equipos obsoletos o inexistentes, lo que les expone a cometer errores no por falta de capacidad, sino por falta de recursos mínimos Peña tampoco recordó el hartazgo y desesperación de los pacientes, que viven una realidad marcada por la carencia sanitaria.
La denuncia cotidiana más común es que los pacientes se encuentran con que las recetas emitidas no pueden ser surtidas en la farmacia del hospital. Esto obliga a las familias a comprar medicamentos de su propio bolsillo o en el peor de los casos realizar “colectas solidarias” para costear los tratamientos que el Estado debe garantizar.
El informe de gestión de Santiago Peña parece ignorar que un hospital no es solo tecnología y gestión digital; es, ante todo, la respuesta humana y oportuna ante el dolor. Hasta que la eficiencia administrativa no se traduzca en una farmacia con stock de medicamentos permanente y una atención que no dependa de la suerte o del bolsillo del paciente, el “Paraguay Sano” seguirá siendo, para miles de ciudadanos, un objetivo en proceso y no una realidad cumplida.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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