El calendario terminó por rescatar un recuerdo que llevaba más de cuatro décadas guardado entre las paredes del ahora Estadio Ciudad de México. La selección dirigida por Javier Aguirre volverá a recibir a Inglaterra el próximo 5 de julio en el inmueble que fue testigo de una de las victorias más significativas del futbol mexicano frente a uno de los gigantes europeos.

No se trata únicamente de una coincidencia histórica. También es un escenario que ha construido una relación especial con el Tricolor cuando enfrente aparecen selecciones de la UEFA.

El 9 de junio de 1985, cuando el estadio todavía se llamaba Azteca, México utilizó ese partido como uno de los últimos ensayos rumbo al Mundial de 1986. Inglaterra llegaba con el prestigio de una potencia internacional mientras el conjunto mexicano buscaba convencerse de que podía competir con cualquiera en casa.

Aquella tarde encontró una respuesta que todavía permanece intacta en la memoria del futbol nacional. No hubo una lluvia de goles ni una exhibición ofensiva.

Bastó una aparición de Luis Flores para inclinar el marcador. Su anotación resolvió un partido cerrado y convirtió el 1-0 en mucho más que un resultado amistoso.

México derrotó a Inglaterra frente a 15 mil personas en la grada y confirmó que el camino hacia la Copa del Mundo podía recorrerse con argumentos futbolísticos y no solamente con entusiasmo. El gol llegó cuando desde atrás del mediocampo, el combinado tricolor condujo el balón.

Una triangulación con Miguel España como protagonista, dejó el balón servido por la derecha para Luis Flores quien disparó potente para vencer el arco de Gary Bailey. Aquella victoria terminó adquiriendo un valor todavía mayor un año después.

La confianza sembrada durante esa preparación acompañó al equipo mexicano hasta el Mundial de 1986, donde alcanzó los cuartos de final para firmar una de las actuaciones más importantes de su historia en la máxima competición. El reencuentro del domingo también revive una rivalidad tan escasa como llamativa.

Inglaterra ha participado en 16 Copas del Mundo y México suma 17 apariciones, pero los caminos de ambas selecciones apenas se han cruzado. En toda la historia de los Mundiales solo existe un antecedente oficial entre los dos países y favorece al conjunto inglés.

Ese único enfrentamiento sucedió el 16 de julio de 1966 en Wembley Stadium. Inglaterra, anfitriona de aquella Copa del Mundo, derrotó 2-0 a México durante la fase de grupos con una actuación encabezada por Bobby Charlton, autor del primer gol de una selección que semanas después terminaría levantando el único título mundial de su historia.

Inglaterra regresa al inmueble donde nunca ha podido celebrar una victoria y donde tampoco ha conseguido marcar un solo gol. Los antecedentes en ese estadio registran un triunfo del Tricolor y un empate, ambos con la portería mexicana imbatida.

Los números recientes fortalecen todavía más esa narrativa. México acumula 14 partidos sin perder frente a selecciones de la UEFA en el Estadio Ciudad de México, con saldo de nueve victorias y cinco empates.

La última derrota llegó hace 45 años, cuando Selección de España se impuso 3-1 en 1981. Desde entonces, el inmueble se convirtió en un territorio especialmente incómodo para los representantes europeos y el Tricolor, asimismo, llega sin recibir goles en sus cuatro compromisos más recientes dentro de ese escenario.

La historia no garantiza resultados y los registros no juegan los partidos, pero existen estadios que terminan construyendo una personalidad propia. El ahora Estadio Ciudad de México ha visto caer campeones del mundo, ha impulsado las mejores campañas de la Selección Nacional Mexicana y conserva un expediente impecable frente a Inglaterra.

El domingo volverá a abrir sus puertas con ese pasado como único aliado de un equipo que intentará convertir la memoria en presente.