La imagen de un padre venezolano mostrando el peluche de su hijo se ha convertido en uno de los símbolos más desgarradores de los terremotos que devastaron Venezuela el pasado 24 de junio. Entre lágrimas, expresó: “Este es el peluche de mi hijo, aunque ya no existe, pero lo mantengo vivo y en mi corazón.” El pequeño John, de seis años, murió en la catástrofe.

Con voz quebrada, el hombre afirmó a la periodista de France 24: “Lo recuperaré.” Mientras el país contabiliza 2,295 muertos, más de 1,000 heridos y 12,841 damnificados, la historia de este padre pone rostro a la tragedia y recuerda que cada número corresponde a una vida perdida, a una familia rota. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó Duelo Nacional por siete días a partir de este miércoles a las 18:00 horas, en homenaje a las víctimas.

En un mensaje difundido en redes sociales expresó: La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el sistema sanitario venezolano enfrenta una presión considerable. Al menos tres centros de salud presentan daños críticos y otros seis funcionan parcialmente.

En total, se evaluaron 21 establecimientos, muchos de ellos operando bajo condiciones caóticas, con hacinamiento y retrasos acumulados en cirugías. El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, indicó que varios trabajadores especializados en atención materna en La Guaira siguen desaparecidos, lo que genera una brecha crítica en la atención obstétrica.

Las miles de personas desplazadas por los terremotos están expuestas a brotes de enfermedades como fiebre amarilla y dengue, debido a la baja cobertura de vacunación en el país. Los terremotos, de magnitud 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, destruyeron o dañaron cientos de edificios.

La cifra de muertos y desaparecidos ha seguido aumentando conforme avanzan las labores de rescate y evaluación de daños.