M+.- La decisión de Estados Unidos de no renovar el T-MEC en su forma actual durante la revisión del 1 de julio de 2026 debe entenderse como una jugada política calculada para administrar tiempos, presiones y narrativas en un año electoral. No es una ruptura del acuerdo ni un anuncio de terminación, sino la construcción deliberada de un periodo de espera que permite a Washington mantener abierta la negociación, evitar compromisos que puedan ser usados en campaña y, sobre todo, conservar la capacidad de activar la cláusula de terminación con seis meses de anticipación si después de noviembre el gobierno mantiene el control político.

La anualización de la revisión no es un tecnicismo: es una estrategia de sincronización entre comercio y política interna.