Sebastián Enrique Marset Cabrera, de 35 años, alias Omelet, nacido en Uruguay, pero que operó con fuerza en Paraguay, fue capturado el 13 de marzo pasado en Bolivia y después enviado a Estados Unidos. Se halla recluido en el Centro de Detención para Adultos William Gene Truesdale, en la ciudad de Alexandría, estado de Virginia, a solo 15 kilómetros de la capital, Washington DC.

Sebastián Marset, incluso antes de ser capturado, ya estaba acusado en Estados Unidos de conspiración para el lavado de dinero, pero desde el jueves 25 de junio pasado el fiscal federal adjunto Anthony T. Aminoff amplió los cargos a lavado de dinero, conspiración para cometer narcoterrorismo y conspiración para poseer con intención de distribuir cocaína a bordo de una embarcación sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos.

La ampliación de cargos tuvo lugar inmediatamente después de que el propio Marset enviara desde la cárcel una carta al juez de su causa, Rossie David Alston Jr., en la que escribió: “No soy culpable de los cargos que se me imputan y estoy preparado para probarlo. Mi único deseo es tener acceso a una representación legal adecuada y a un procedimiento justo”.

Hoy, miércoles 1 de julio, se llevó a cabo una especie de audiencia preliminar en el Tribunal Federal de Alexandría, en la que el juez Alston elevó la causa a juicio oral. La organización internacional Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), que tiene a un reportero cubriendo el caso, publicó que el abogado de Marset, Robert Feitel, solicitó al juez Alston que el juicio se celebrara ya en noviembre de este año, en tanto que el fiscal federal Aminoff solicitó que se haga en marzo próximo. “El juez de distrito Rossie D.

Alston optó por una solución intermedia y fijó la fecha para el 11 de enero de 2027, previendo dos semanas o más para lo que consideró un caso complejo”, explicó la OCCRP. De acuerdo con la publicación sobre el caso, al finalizar la audiencia del miércoles, el juez le preguntó a Marset si estaba satisfecho con su equipo legal. “Con mis nuevos abogados, sí”, expresó el delgado Marset a través de su intérprete de español.

Al preguntársele si tenía alguna otra pregunta, Marset, que vestía un mono de prisión verde oscuro con la inscripción “Recluso de Alexandria”, preguntó: “¿Recibió mi carta?”. El juez Alston expresó que la tenía, pero que no la leyó porque la consideró una “comunicación ex parte” inapropiada, ajena a la norma de los procedimientos judiciales.

Aunque el juicio no se celebrará hasta enero, el fiscal Aminoff le expresó al juez que la defensa de Marset estaba “anticipando un litigio previo al juicio” en el que el juez tendría que pronunciarse sobre numerosas mociones. Un inconveniente con el que podría encontrarse la Fiscalía Federal de Estados Unidos es la visa que le deben conseguir a todos los testigos extranjeros que deberán declarar contra Marset, ya sea policías, funcionarios judiciales y hasta políticos de los distintos países donde operó el capo uruguayo que ahora se expone incluso a cadena perpetua.