Héctor Abad Faciolince y Alexandra Pareja fundaron esta editorial hace ya diez años, en los cuáles han dejado su sello en 46 títulos. Aquí hablaron de su compromiso con el fomento de la lectura y de los retos que han tenido que sortear para mantenerse a flote.Estos son algunos de los títulos que componen la colección de Angosta, entre los que se encuentran "Cómo maté a mi padre", de Sara Jaramillo; "Cándido", de Voltaire, y "Manual de tolerancia", de Héctor Abad Gómez, entre otros.Cortesía Angosta EditoresHace diez años, Héctor Abad Faciolince tenía algo de dinero ahorrado y el sueño de empezar su propia editorial, aunque en esa época no tenía muchas expectativas al respecto. “Siempre decía que cuando se acabara esa plata, se acababa el proyecto”, contó en una entrevista para este diario.

No obstante, el impulso que tuvo en ese momento ha perdurado hasta el día de hoy, a pesar de que en algún momento sí se les acabó la plata. El haber podido sortear los desafíos que vinieron con Angosta Editores, como él mismo admitió, se debe en gran parte a Alexandra Pareja, su pareja y socia de este proyecto desde sus inicios.

En entrevista para El Espectador, ambos hablaron sobre lo que han sido los primeros diez años de esta editorial, que le ha apostado, sobre todo, a quienes apenas están iniciando su camino en la literatura.Desde el principio, esta fue la idea que puso a andar Angosta Editores. Abad Faciolince había publicado su primer libro gracias a la editorial de la Universidad de Antioquia y hoy es una de las voces más reconocidas de la literatura nacional, por lo que quería ofrecer un espacio similar para quienes quisieran emprender el mismo camino.

Para ese momento, ya había trabajado en otras editoriales y, asimismo, conducía un taller de escritura creativa para jóvenes de Medellín. “Ese contacto me animó a seguir impulsando la creación literaria, sobre todo para los que empiezan. No quería dejar todo en manos de las universidades”, explicó.

Fue en este punto que habló con Pareja, quien en ese momento trabajaba como profesora en algunos colegios de Medellín. No tenía experiencia como editora, pero sí disciplina y la convicción de que, si se iba a sumar al proyecto, era porque Angosta tenía que prosperar. “Desde el principio dije: ‘Voy, pero solo si es algo organizado’.

Esta idea de ir haciendo las cosas de manera informal no me sonaba”, aseveró Pareja. A ellos dos se sumó José Ardila, uno de los estudiantes de Abad, y Juliana Restrepo, la primera autora editada por este sello, y así apareció en 2016 el primer libro de Angosta Editores: “La corriente”.Le sugerimos: Borges y sus precursores: un repaso por su faceta de lectorHéctor Abad Faciolince y Alexandra Pareja, fundadores de Angosta editores.Daniel MordsinzkiLos primeros años fueron de mucho aprendizaje y los marcaron libros como “Quisiera que oyeran la canción que escucho cuando escribo esto”, de Manuela Espinal; “Criacuervo”, de Orlando Echeverri, y “Vagabunda Bogotá”, de Luis Carlos Barragán, que formaron parte de la colección Lince.

Para Pareja es difícil poner un punto exacto sobre qué destacaba de estos manuscritos, pero parte de su promesa editorial era que se publicaba únicamente lo que ellos consideraran “la mejor narrativa en español”, como lo dice su página web. “Sobre todo buscamos que nuestros libros tengan una fuerza y una autenticidad muy grande. Es como un ‘no sé qué’ que, así el texto no esté perfecto, nos hace ver que tiene potencial.

Todo lo que entra a Angosta es porque le vemos una fuerza y un brillo especial, así en principio no esté completamente pulido”, aseveró Pareja. Fue también durante esos primeros años que llegó “Ciudades al final de la noche”, el libro de Santiago Gamboa que amplió los horizontes de la editorial al convertirse en el primer título de un autor de renombre y el que inauguró la colección Ébano, dedicada a narrativa de no ficción.

Parecía entonces que Angosta estaba rindiendo sus frutos, no porque hubiese estado exenta de los retos típicos de un emprendimiento cultural, sino porque, hasta el momento, el equipo había podido sortearlos, siempre con el apoyo de mecenas y amigos que creían en el proyecto. Hasta que, en 2019, los números rojos los obligaron a sentarse nuevamente a la mesa y replantear su futuro.

Ese fue uno de los años más complicados para la editorial. La escasez obligó a que la nómina se redujera a una sola persona, Pareja, al igual que a renunciar al arriendo de la oficina que tenían y trasladar el centro de operaciones de Angosta a su propia casa.

Pero ella, fiel a su promesa inicial, estaba decidida a continuar con el proyecto. “Fui muy terca porque uno no va abandonando a los hijos así como así. Teníamos que resistir porque ya teníamos un compromiso con nuestros lectores.

Había gente que estaba atenta a lo que hacíamos, la crítica nos trataba muy bien, los periodistas sacaban reseñas... mejor dicho, teníamos tanta gente detrás que yo dije: ‘Yo sigo con esto, así sea sola’”, contó Pareja. Abad, por su parte, también confesó que durante esa época “pasó el sombrero” entre sus amigos, lo que también les ayudó a evitar la bancarrota.

Afortunadamente para ellos, ese mismo año entró a su catálogo Sara Jaramillo Klinkert, autora del libro “Cómo maté a mi padre”, su primer éxito en ventas. En 2020, el año siguiente a su publicación, la autora fue nominada al Premio Nacional de Novela por este título y las cuentas de Angosta tuvieron un respiro.

Asimismo, Abad y Pareja afirmaron que durante los años siguientes han apoyado parte de su financiación en CoCrea, una iniciativa mixta que conecta inversionistas con proyectos culturales en desarrollo.Estos son algunos de los títulos que componen la colección Ópera Prima de Angosta editores.Cortesía AngostaLea también: Mauricio García Villegas: “Vivimos en un mundo inteligente, pero muy poco sabio”Sería falso decir que el fin de esta crisis acabó con los problemas de la editorial, pero al verlo en retrospectiva Abad y Pareja coinciden en que estos diez años de trabajo por la literatura han rendido sus frutos. Ahora, asimismo de las colecciones Lince y Ébano, tienen también Ópera Prima, donde publican los primeros libros de nuevos autores; Ámbar, dedicada a poemarios; Delta, que combina traducciones hechas por Abad de clásicos de la literatura con obras de grandes autores como Juan Villoro, Alonso Cueto y Juan José Hoyos; Manila, para ensayos y libros que inspiren debates, y Abrebocas, donde publican textos de manera digital y gratuita que invitan a nuevos lectores a abrir su horizonte literario.

Los diez años que hoy celebra Angosta Editores, para Pareja, son el resultado de las ganas de compartir una pasión por los libros. “Esto también es construir país. Uno no tiene una editorial para frotarse las manos y decir: ‘Qué gran negocio’.

Cualquiera que trabaje con libros sabe que no es así, pero es maravilloso poder participar en el engranaje cultural de una nación tan lastimada como la nuestra”, concluyó. Y, de la misma manera, para Abad se trata de la materialización de un ideal que ha conservado durante todo este tiempo de que leer puede ser el camino hacia una vida mejor.

En sus palabras: “Si uno cree que los libros son uno de los grandes inventos de la humanidad, si uno cree que leer es importante, entonces apoyar la escritura y la lectura también lo es. Montesquieu decía que él no había tenido un malestar tan grande que una hora de lectura no hubiera disipado.

Nosotros creemos también en eso: la lectura puede acabar una pelea familiar, un malestar político, una pena de amor... No es que los libros sean remedio, pero también pueden serlo”.Siga leyendo: Un recorrido por la biblioteca de Héctor Abad Faciolince