Roberto Arlt, protagonista de un centenario: El juguete rabioso, "una literatura violenta en tiempos violentos"
CENTENARIO.— El tributo al centésimo aniversario de la publicación de El juguete rabioso, novela que Roberto Arlt (1900-1942) quería titular “La vida puerca” (Ricardo Güiraldes lo disuadió), que se puede visitar en el Centro Cultural Recoleta (CCR), se asemeja a una muestra de diseño editorial. En El juguete rabioso: 100 años se exhiben varias portadas de ediciones locales y extranjeras que le tocaron en suerte a la novela protagonizada y narrada por el adolescente Silvio Astier, en cuatro núcleos temáticos: “El escritor”, “La violencia”, “La locura” y “La soledad”.
Muchos no pudieron resistirse a usar en la tapa la imagen de un revólver (“el juguete rabioso”).Dos secretos de París: la restauración del patrimonio cultural devuelve a la vida a Keith Haring y a la tumba de RichelieuEl espacio que el CCR le dedica a la muestra homenaje es exiguo comparado con Borges 360°. Ecos de un nombre, en la Sala Cronopios.
Para Arlt se eligieron las salas 2 y 3, unos 150 metros cuadrados con espacios de coworking donde el público navega por internet, conversa o duerme la siesta (como ocurre en otros espacios públicos con entrada libre, como bibliotecas). Tiene dos curadores a cargo: el escritor y periodista Juan Maisonnave, programador de literatura del CCR, y la profesora e investigadora Sylvia Saítta.
Cada uno firma un texto de sala.Abre la muestra una gigantografía de la portada de la novela lanzada por Editorial Latina, en la colección de autores noveles, en “M.C.M.X.X.V.I” (1926, en octubre). En una vitrina se exhibe un ejemplar de esa edición, gentileza del coleccionista Tomás Grondona.
En las paredes, se pueden leer fragmentos de la novela y apreciar reproducciones de obras de artistas e ilustradores argentinos -Carlos Alonso, Luis Scafati, Eduardo Iglesias Brickles, Oscar Grillo y Diego Rey- sobre el imaginario artliano. No hay libros para hojear ni imágenes de las dos adaptaciones cinematográficas (hechas por José María Paolantonio y Aníbal Di Salvo en 1984 y Javier Torre en 1988).
En otra vitrina se exhibe una máquina de escribir Underwood, similar a la que usaba Arlt en el diario El Mundo y en sus viajes, y que fue comprada especialmente para la ocasión. “Sabíamos que Arlt iba a ser protagonista en el Recoleta este año, por cumplirse un siglo de la publicación de El juguete rabioso, su primera novela, que inaugura la narrativa urbana moderna en la Argentina -dice Maisonnave a LA NACION-. Lo primero que hicimos fue convocar a la mayor experta en la literatura de Arlt, Sylvia Saítta, llamativamente excluida de la ‘edición crítica’ publicada por Alfaguara, autora de una biografía fundamental: El escritor en el bosque de ladrillos.
La muestra surge del intercambio que tuvimos a lo largo de varios meses, durante los cuales decidimos la idea central de la exposición, los artistas que nos interesaba convocar, cuyas obras trabajaran con el universo narrativo y simbólico de la novela, y los objetos que exhibiríamos”.Para ambos, El juguete rabioso representa la violencia que la desigualdad, la masificación y el desempleo producen en la subjetividad de quienes los padecen, ayer y hoy. “Acostábame rabioso, despertaba taciturno -cuenta el protagonista-. La desesperación me ensanchaba las venas, y sentía entre mis huesos y mi piel el crecimiento de una fuerza antes desconocida a mis sensorios.
Así permanecía horas enconado, en una abstracción dolorosa”. En la novela, el joven que sueña con ser un héroe avanza por caminos menos probos.“La acción de la novela se sitúa en las dos primeras décadas del siglo XX, en el popular barrio de Flores y en algunas calles del centro de la ciudad -señala Saítta-.
Es la historia de Silvio Astier, pero también la de tantos inmigrantes e hijos de inmigrantes que, lejos de cumplir con las expectativas del programa liberal impulsado por el Estado a partir de 1880, eran pobres, campesinos, analfabetos; hablaban otros idiomas, tenían otras religiones, defendían otros idearios políticos, como el socialismo o el anarquismo. En este marco político y social se inscribe El juguete rabioso, una novela que se abre, precisamente, con las amarguras de fracasado de un inmigrante andaluz”.“Las promesas de un progreso y los ideales políticos y sociales que no se cumplen, la angustia de vivir en un mundo donde impera la traición porque la solidaridad se ha perdido convierten esta novela en una literatura violenta en tiempos violentos: una literatura del presente -agrega Maisonnave-.
Asimismo, la vigencia de Arlt también está dada por su estilo, con un fraseo que trae expresiones del lunfardo, del español castizo y, por momentos, un léxico proveniente de la física, la química o la geometría, logrando párrafos ligeramente extrañados que escapan del registro realista”.En octubre, Saítta -que codirige con la investigadora Laura Juárez la colección Biblioteca Roberto Arlt de Eduvim, con varios tomos publicados- organizará un panel sobre Arlt en el CCR. “Soy, a lo Arlt, una advenediza en el mundo de la curadoría -dice a LA NACION-. Por eso, tuve la fortuna de compartir esta aventura con Juan Maisonnave.
Mi participación fue la de pensar qué historia se podía contar sobre los cien años de El juguete rabioso sabiendo, como sabía, que no hay archivos ni artículos personales de Arlt. Puse el acento entonces en la recepción de esta novela a lo largo de un siglo, no en las lecturas de la crítica literaria, sino en cómo había sido imaginada por artistas plásticos, dibujantes y diseñadores gráficos.
Las tapas de sus diferentes ediciones, en la Argentina y en el mundo, cuentan, de otro modo, cómo se leyó y se lee El juguete rabioso”.Para Saítta, las novelas de Arlt “se leen siempre en presente porque sus personajes están atravesados por miedos, ambiciones, angustias, resentimientos, sueños de destrucción y búsquedas de felicidad que trascienden la época en la que fueron escritas, y El juguete rabioso nos enfrenta, un siglo después, a preguntas para las que perdimos las respuestas: cómo se incorporan los jóvenes de sectores populares a un mercado de trabajo cuando no hay trabajo, cuáles son los efectos subjetivos y sociales de esa exclusión, qué sucede con esos jóvenes violentados por una sociedad que señala al ladrón, pero no defiende sus derechos a la educación, el trabajo y una vida digna”. Edición aniversario El sello Alfaguara, de Penguin Random House, en una edición que en portada se presenta como “crítica” (aunque en la página web se la llama con mayor propiedad “edición aniversario”), lanzó El juguete rabioso ($ 33.999) con textos de escritores y críticos literarios, algunos de ellos clave para comprender la obra artliana y su contexto.
Se reunieron ensayos y artículos de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Ricardo Piglia, Juan José Sebreli, Beatriz Sarlo, Ismael Viñas, Oscar Masotta (autor del celebrado ensayo Sexo y traición en Roberto Arlt), Jorge Lafforgue, Guillermo Saccomanno y Claudio Zeiger.No obstante, una edición crítica no es una recopilación de textos referidos a la obra central, sino el resultado de un trabajo hecho por especialistas e investigadores en el que se cotejan los textos de todas las ediciones a partir de la primera, se analizan los cambios y, eventualmente, se consignan y corrigen las erratas. Una edición puede ser asimismo “crítico-genética” cuando existen materiales para hacer conjeturas sobre el proceso creativo a partir de bocetos, pretextos y otros materiales previos a la obra definitiva.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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