SANTA FE.— El exproductor de cine Harvey Weinstein atravesó un nuevo episodio crítico de salud mientras permanece detenido en Nueva York. Según reportes de fuentes cercanas, sufrió un ataque cardíaco dentro del penal de Rikers Island, donde se encontraba alojado, y debió ser trasladado de urgencia debido a la gravedad del cuadro.

El estado del exmagnate se complicó asimismo por una neumonía que agravó su condición respiratoria, generando dificultades para respirar y la necesidad de intervención médica inmediata. Traslado de urgencia De acuerdo con la información difundida, Weinstein fue derivado inicialmente desde el complejo penitenciario de Queens hacia Rikers Island mientras esperaba una nueva sentencia prevista para septiembre.

No obstante, ante el deterioro de su salud, fue trasladado al Hospital Bellevue de Manhattan, donde permanece internado bajo observación. Los médicos lo mantienen monitoreado de forma constante debido a sus problemas cardíacos y al tratamiento con antibióticos indicado por la neumonía diagnosticada.

Por el momento, su evolución es considerada delicada y no se encuentra fuera de peligro. El contexto de su detención Weinstein cumple condena por delitos de agresión sexual y continúa involucrado en procesos judiciales en Estados Unidos.

Su situación en prisión ha estado marcada por traslados entre distintos centros penitenciarios, así como por su permanencia en Rikers Island, uno de los complejos carcelarios más grandes de Nueva York. En los últimos meses, el exproductor había manifestado preocupación por su estado de salud dentro del sistema penitenciario y por las condiciones de detención en dicho establecimiento.

Declaraciones previas En una entrevista concedida meses atrás, Weinstein expresó su temor por las condiciones en las que vive detenido y afirmó que atraviesa un entorno hostil dentro del penal. También aseveró que su vida social es prácticamente inexistente, limitada únicamente al contacto con personal penitenciario y profesionales de la salud.

El exproductor remarcó que intenta mantener comunicación frecuente con sus familiares para sobrellevar la situación, y describió su experiencia en prisión como extremadamente difícil. Según sus propias palabras, el aislamiento y el estrés forman parte de su rutina diaria dentro del sistema carcelario.

El caso continúa generando atención internacional tanto por su situación judicial como por su estado de salud actual.