SANTA FE.— Una investigación que demandó varios meses de trabajo de inteligencia criminal permitió desarticular una organización integrada por personas oriundas de la provincia de Córdoba, sospechadas de cometer una serie de robos bajo la modalidad conocida como "inhibición de alarmas" en distintos puntos de la ciudad de Santa Fe y la región. La pesquisa estuvo a cargo del Departamento Complejas I de la Dirección de Inteligencia Criminal Estratégica de la PDI, bajo la conducción de la fiscal Rosana Peresín, y reunió evidencia sobre al menos cinco episodios ocurridos entre agosto de 2024 y fines de 2025.

Entre las víctimas figura incluso un fiscal del Ministerio Público de la Acusación, cuyos bienes fueron sustraídos mediante la misma modalidad. El avance de la investigación derivó en una serie de allanamientos simultáneos realizados en distintos domicilios de la provincia de Córdoba, donde fueron detenidas cinco personas y se secuestraron teléfonos celulares, una importante suma de dinero en efectivo, un automóvil y otros elementos considerados de interés para la causa.

Una modalidad silenciosa Los investigadores detectaron que los delincuentes actuaban mediante dispositivos electrónicos capaces de bloquear la señal del cierre centralizado de los vehículos. De esa manera, las víctimas creían haber asegurado sus automóviles con el comando a distancia, aunque en realidad las puertas permanecían sin trabas.

La ausencia de daños visibles en cerraduras o ventanillas fue precisamente uno de los denominadores comunes que permitió vincular los distintos hechos e impulsar una investigación unificada. El primer golpe El expediente inició a tomar forma el 14 de agosto de 2024, luego del robo sufrido por un hombre en la playa de estacionamiento del supermercado Coto, ubicado en Balcarce y Rivadavia.

El hombre había llegado junto a su esposa y sus tres hijos para almorzar. Permaneció poco más de dos horas dentro del comercio y, al regresar, comprobó que su camioneta Volkswagen Amarok V6 había desaparecido.

Dentro del vehículo llevaba documentación personal, mochilas escolares, una valija con ropa, aproximadamente 700 mil pesos, 4.000 dólares, un iPhone 15 Pro Max, herramientas, lentes recetados, el control remoto del portón de su vivienda y una antigua cuchilla Solingen. Horas más tarde, personal de la PDI logró localizar la camioneta abandonada en inmediaciones de San Martín al 4000, aunque ya sin los elementos sustraídos.

Robos con un patrón repetido Las actuaciones posteriores comenzaron a revelar un patrón repetido. El 26 de septiembre de 2024 otro hombre estacionó su Volkswagen Vento sobre avenida Facundo Zuviría, frente a un comercio de la zona de las Cuatro Vías.

Apenas cinco minutos después regresó al vehículo y descubrió que, aunque no presentaba signos de violencia, le habían robado documentación y 650 mil pesos en efectivo. Un mes más tarde, el 24 de octubre, otra persona dejó su Volkswagen Amarok en la esquina de Gorriti y Arzeno mientras realizaba un trámite.

Al regresar observó una situación que en ese momento no llamó su atención: el comando a distancia no respondía y debió abrir la camioneta utilizando la llave mecánica. La alarma inició a sonar y luego dejó de hacerlo cuando puso el vehículo en marcha.

Recién varias horas después descubrió el verdadero alcance del robo. Del interior habían desaparecido una computadora portátil y la recaudación de su actividad comercial, estimada en 4.100.000 pesos.

Un fiscal damnificado La investigación incorporó asimismo un episodio ocurrido el 18 de febrero de 2025, aunque formalmente conocido semanas después. La víctima fue Ignacio Lascurain, fiscal del Ministerio Público de la Acusación, quien dejó estacionada su camioneta frente a la vivienda de un familiar sobre calle Seguí al 1900.

Según consta en las actuaciones, el funcionario judicial permaneció ausente apenas unos minutos. Al regresar comprobó que autores desconocidos habían sustraído dinero en efectivo y un teléfono celular sin ejercer violencia sobre el vehículo.

Para los investigadores, las características coincidían plenamente con los hechos que ya venían analizando. La pista que condujo a Córdoba El último episodio incorporado a la causa sucedió en la playa de estacionamiento del hipermercado Chango Más.

Un vecino, oriundo de San Carlos Norte, denunció el robo de distintos elementos del interior de su camioneta Toyota Hilux luego de haber permanecido aproximadamente una hora y media dentro del establecimiento. Uno de los datos más relevantes surgió cuando intentaron utilizar una tarjeta de Mercado Pago sustraída durante el robo para efectuar una compra en un comercio santafesino.

La operación fue rechazada porque el damnificado ya la había bloqueado, pero esa maniobra permitió obtener nuevas líneas investigativas. Con el análisis de cámaras de seguridad, registros telefónicos y otras tareas de inteligencia criminal, la PDI logró reconstruir los movimientos del grupo y establecer domicilios vinculados con los sospec