José Canale convertía su penal y sentenciaba la suerte de Alemania en el Mundial 2026. Los europeos habían esperado 12 años para dejar atrás la fase de grupos, pero no supieron desenmarañar el tejido defensivo que el equipo de Gustavo Alfaro le planteó en la cancha del Gillette Stadium y terminaron resignados a la lotería de los penales.La otrora poderosa Mannschaft se despedía así del máximo evento de la FIFA y sumaba un nuevo fracaso en su historia reciente. “Es pretencioso decir, después de la tercera eliminación consecutiva, que estamos en la cima del futbol”, reconoció su entrenador Julian Nagelsmann.

Y es cierto, tal como lo describe el diario argentino Página 12, “Alemania se intoxicó”. Se intoxicó con el 7-1 sobre Brasil el 2014, pues creyó que nunca más bajarían de la cima.

Y esta vez se intoxicó con el 7-1 a Curazao, pues creyó que volvía a ser invencible. Pero el proceso que la consagró ante la Argentina de Lionel Messi ya no da resultados.

No basta con las academias que implementó luego de decepcionar en la Eurocopa 2004, tampoco con intentar controlar el juego en el mediocampo, si no pone delanteros goleadores como lo Gerd Müller, Rudi Völler, Thomas Müller o el hasta hace poco máximo artillero de los mundiales, Miroslav Klose.“Si dos o tres jugadores no hacen desmarques profundos, abriendo espacios para los demás y disponibles para recibir un pase a la espalda de la defensa, entonces no hay nadie que dé el pase final. Y entonces da igual que nuestros mediocampistas puedan dar esos pases si no tienen a quién recibirlos”, analizó el campeón del 2014, Mats Hümmels, luego de la derrota ante Ecuador.

El peor error: la falta de identidadEse equipo que tenía a Neuer, Lahm, Boateng, Hummels, Schweinsteiger, Müller, Kroos, Özil, Klose y Götze, entre otros, dejó un vacío difícil de llenar. Aunque algunos nombres se han repetido, su recambio perdió la identidad de la máquina europea.

Pero también el respeto. En Rusia 2018, Alemania cayó ante Corea del Sur y México y, por primera vez en su historia, dejó la fiesta universal en la fase de grupos.

Estigma que perduró en el tiempo, pues en Qatar 2022 perdió ante Japón, empató con España y, aunque le ganó a Costa Rica, nuevamente expresó adiós luego de los tres partidos iniciales. En ninguno de los dos sucesos, los teutones jugaron como acostumbraban.

En Rusia, el entrenador Joachim Löw eligió a Timo Werner como único delantero y no marcó ni un solo gol. A Qatar llegaron con Kai Havertz en la punta y Hansi Flick en la banca, pero al final Niklas Fullkrug se adueñó de la posición de centrodelantero y pese a su buena actuación, no les alcanzó.

Por eso, cuando Nagelsmann eligió al punta del Newcastle, Nick Woltemade, para ocupar la ‘9′, creció la ilusión. Cuatro de las 9 dianas que marcó en sus últimos partidos eliminatorios fueron de Woltemade y todo indicaba que nadie lo movería de la formación titular.

Pero en Norteamérica, Kai Havertz lo desplazó y hasta Denis Undav logró ser más opción que el ariete mencionado. Asimismo, la columna vertebral Bayern Múnich (Neuer-Tah-Pavlovic-Musiala) jamás logró consolidarse y lo que siempre fue una fortaleza, su resistencia física, no apareció en estos cuatro cotejos. “Necesitamos combinar nuestras cualidades con una actitud excepcional.

Nos devoraron en los duelos en el centro del campo”, lanzó el otrora entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp. Y Philip Lahm fue más allá y aseveró: “si Alemania continúa por este camino, le espera el mismo destino”.

Y esa es una decisión que deberá tomar la federación alemana (DFB). Serán ellos los que determinarán si Julian Nagelsmann seguirá en el cargo luego de la nueva vergüenza planetaria. “No soy alguien que huye.

Estoy disponible si eso es lo que quiere la federación. Si no me quieren, necesitan decírmelo.

Quiero continuar”, anuncio el joven DT. Y para que quedara más claro aún que no desea moverse, concluyó: “En el fútbol no tienes control completo.

Si la DFB quiere que lo haga, estaría encantado de prepararme para la Eurocopa y la Nations League. Si no quieren que lo haga, necesitan decirlo”.