Lo que viene para la Universidad de Antioquia: habla su nuevo rector

Luquegi Gil Neira fue designado como nuevo rector de la Universidad de Antioquía. En entrevista con El Espectador, habló sobre los desafíos que asumirá como rector de la institución, entre ellos su delicada situación financiera y la deuda del Hospital Alma Mater.Luquegi Gil Neira, nuevo rector de la Universidad de Antioquia.
Creditos: Dirección de Comunicaciones UdeA / Alejandra Uribe F.Dirección de Comunicaciones UdeA / Alejandra Uribe F.Luego de ser designado por el Consejo Superior Universitario como nuevo rector de la Universidad de Antioquia para el periodo 2026-2029, Luquegi Gil Neira se prepara para asumir el cargo en medio de importantes retos institucionales. Aunque su posesión aún depende de que el Ministerio de Educación levante la medida de reemplazo del rector actual, el directivo ya inició el proceso de empalme y anticipa sus prioridades.En esta conversación con El Espectador habla sobre la situación financiera de la universidad, el futuro del Hospital Alma Mater, las reformas que considera necesarias para fortalecer la gobernanza universitaria y el ambiente que espera construir durante los próximos años.
También responde a las críticas surgidas luego de su designación y envía un mensaje a la comunidad universitaria sobre el rumbo que pretende darle a la institución.Después de su designación como rector, lo que sigue, en teoría, es que usted pueda asumir y comenzar su período ordinario. No obstante, está pendiente el tema de la vigilancia especial del Ministerio de Educación.
¿Ha conversado con el Ministerio? ¿Hay un horizonte cercano para que esa medida se levante?Nosotros no tenemos un conocimiento exacto de cuándo se levantaría la medida de reemplazo del rector actual para que se pueda proceder con la posesión.No obstante, la universidad ya presentó el plan de mejoramiento al Ministerio de Educación Nacional, que era una de las condiciones establecidas dentro del proceso de inspección y vigilancia.
Ese es un primer aspecto. El segundo es que el Gobierno Nacional y el Ministerio de Educación votaron a favor de la convocatoria para la designación del rector.
Consideramos que, en los próximos días, el paso que esperamos del Ministerio es levantar la medida de reemplazo para que pueda darse mi posesión.¿No creen que este proceso se vaya a alargar?Nosotros esperamos que no se alargue y que todo pueda resolverse en los próximos días. Pero debemos esperar la decisión del Ministerio.¿Qué conocimiento tiene del estado en que recibe la universidad?
Se ha hablado mucho del déficit financiero y de los problemas del Hospital Alma Mater, que incluso aparecen en sus prioridades. ¿Cuál es la situación actual de la U. de Antioquia?Nosotros tenemos un déficit estructural acumulado —es decir, acumulado año luego de año— de aproximadamente 367.000 millones de pesos.
Asimismo, anualmente nos quedan faltando entre 50.000 y 60.000 millones de pesos para lograr un equilibrio entre ingresos y gastos.¿Qué estimamos nosotros? Que con el aporte extraordinario que hizo el Gobierno Nacional en enero de este año se lograron pagar todas las deudas laborales y con proveedores correspondientes al año 2025.
Eso permitió reducir la expectativa de déficit. En otro orden, a partir del próximo año entra en vigor la Ley 2568, que cambia la forma en que se calculan las transferencias del Gobierno Nacional al sistema universitario estatal.
Eso permitirá comenzar a corregir el déficit estructural durante los próximos años.¿Qué debemos hacer desde la rectoría? Garantizar la sostenibilidad financiera.
De acuerdo con los informes públicos que conozco hasta ahora, el flujo de caja indica que la universidad puede terminar el año pagando todas sus obligaciones sin retrasos. Eventualmente podría ser necesario acudir a un crédito de tesorería muy pequeño para garantizar ese objetivo.
Los demás datos los conoceremos durante el proceso de empalme, particularmente sobre cómo ha avanzado la reducción del déficit durante este año.Escuchándolo, pareciera que la situación ha mejorado y que las perspectivas son más favorables gracias a esos nuevos ingresos y al aporte del Gobierno.Sí, claro. Este año la universidad ha cumplido en todo momento con sus obligaciones hacia los empleados, los trabajadores y los proveedores.
Eso nos ha permitido mantener tranquilidad y un funcionamiento normal durante todo el año.En su momento hubo críticas al plan de austeridad implementado, especialmente por la reducción de horas de cátedra. ¿Plantea hacer cambios frente a esas decisiones?Aquí no se trata de hacer austeridad en perjuicio de la misión de la universidad.
Lo que debe hacerse es una priorización del gasto privilegiando precisamente la labor misional: garantizar que los programas de pregrado y posgrado funcionen adecuadamente y que puedan desarrollarse las demás actividades propias de la universidad. Es un ejercicio de priorización del gasto en función de la misión institucional.¿Qué va a hacer con el Hospital Alma Mater?
Atraviesa una crisis financiera y muchas veces se ha asociado la situación del hospital con la de la universidad.El Hospital Alma Mater probablemente representa uno de los problemas más complejos. En la actualidad el hospital le debe a la universidad alrededor de 160.000 millones de pesos y sabemos que esa deuda está relacionada con los pagos que las distintas EPS le adeudan al hospital.
Aquí tenemos que avanzar en ejercicios administrativos que permitan lograr mayores eficiencias, sin afectar nunca el derecho a la salud y garantizando también el pago a los trabajadores del sistema de salud. Eso es esencial.
Asimismo, debemos impulsar conversaciones desde la universidad sobre la situación general del sistema de salud, porque la magnitud de la deuda no afecta únicamente al Hospital Alma Mater, sino al sistema en su conjunto.¿En algún momento se ha planteado el cierre del Hospital Alma Mater?No. El Hospital Alma Mater es nuestro principal escenario de prácticas para todas las áreas de la salud.
No podemos pensar en cerrar un hospital universitario que cumple esa función y que, asimismo, presta un servicio esencial para la sociedad. Eso no pasa por mi cabeza y creo que tampoco pasa por la cabeza de la comunidad universitaria.
Lo que debemos encontrar son soluciones. Eso implica trabajar con los distintos niveles de gobierno y con el Congreso de la República, que inicia un nuevo periodo el 20 de julio, para encontrar alternativas que permitan garantizar la sostenibilidad financiera del Hospital Alma Mater.Durante estos dos últimos años se ha discutido mucho sobre la autonomía universitaria y sobre posibles cambios en la gobernabilidad de las universidades públicas.
En la Universidad Nacional, por ejemplo, se planteó una constituyente y el rector impulsó cambios para dar mayor peso a los estamentos estudiantiles en el CSU. ¿Plantea alguna reforma en la forma de gobernar la U. de Antioquia?Uno de los aspectos que he manifestado públicamente es que es necesario reformar los estatutos de la universidad.
Esa debe ser una conversación con todos los estamentos y con el Consejo Superior Universitario. Dentro de esa reforma es necesario definir los períodos de las autoridades académicas, establecer un límite a las reelecciones de quienes ocupamos esos cargos y discutir qué peso deben tener las consultas realizadas entre los estamentos.
Todo eso hace parte de una reforma estatutaria que debe construirse mediante una discusión amplia entre los distintos estamentos de la universidad y el propio CSU.Da la impresión, al menos desde afuera, de que el ambiente para esa discusión es más tranquilo en la Universidad de Antioquia que en otras instituciones, como la Universidad Nacional. ¿Comparte esa percepción?Yo solamente puedo hablar por la Universidad de Antioquia.
Aquí encuentro un consenso en torno a que es necesario hacer una reforma estatutaria, especialmente en aspectos como la duración de los períodos de las autoridades académicas y el límite a las reelecciones. Esos son puntos de encuentro entre los diferentes estamentos.
Donde probablemente existe una mayor divergencia es en la discusión sobre el peso que deben tener las consultas realizadas entre los estamentos. Ese será precisamente uno de los temas que deberá abordarse mediante un proceso amplio de participación y diálogo, entendiendo que hace parte del modelo de democracia universitaria que debemos construir entre todos quienes conformamos la universidad, incluido el Consejo Superior Universitario.¿Qué peso deberían tener esas consultas?Existen distintos modelos y considero que hay, al menos, dos alternativas que vale la pena estudiar.
La primera es el modelo que en la actualidad tiene la Universidad Nacional, donde se realiza una consulta entre los estamentos y, de acuerdo con los resultados, quienes ocupan los primeros lugares pasan a ser considerados por el Consejo Superior Universitario.La segunda posibilidad consiste en asignar porcentajes específicos a cada uno de los elementos que hoy se tienen en cuenta para la designación del rector. En la actualidad se valoran tres aspectos: la hoja de vida, la propuesta presentada y la opinión de los estamentos universitarios.
Una propuesta es establecer un porcentaje para cada uno de esos componentes, como ocurre en un concurso de méritos. Son dos fórmulas que vale la pena explorar.
No es una decisión que pueda tomar la rectoría de manera unilateral; debe ser el resultado de una discusión amplia entre todas las personas que hacen parte de la universidad.Ahora que ya fue designado, ¿qué sigue en el proceso de empalme? ¿Cuándo comenzará ese intercambio con el profesor Héctor García, quien en la actualidad ejerce como rector encargado por designación del Ministerio?Precisamente hoy tengo la primera reunión con el profesor Héctor García para comenzar a definir cómo será el proceso de empalme.
También iniciaremos las comunicaciones con la Gobernación, el Ministerio de Educación y los distintos estamentos universitarios para avanzar en ese relacionamiento institucional, que será importante durante esta transición.No puedo dejar de preguntarle por el pronunciamiento de la Mesa de Ética del Profesorado, que expresó algunas dudas frente a su designación y planteó la posibilidad de un conflicto de interés por su participación previa en procesos relacionados con el Ministerio de Educación. ¿Eso le inquieta?No.
Yo desconozco si fui ternado o no, o si participé formalmente en alguna terna. En cualquier caso, el régimen de inhabilidades e incompatibilidades no contempla esa situación como una causal.
En mi caso, quien me llama a ocupar la Vicerrectoría General es el profesor Héctor García. Nosotros nos conocimos en el Consejo Superior Universitario, cuando él era representante de los profesores y yo representante de las directivas académicas.Finalmente, ¿qué cree que viene para la Universidad de Antioquia?
Durante los últimos años la institución fue vista desde afuera como una universidad con cierta inestabilidad. ¿Qué mensaje quiere enviarle a la comunidad universitaria y al país?El primer mensaje para toda la comunidad universitaria que respaldó esta propuesta es de agradecimiento.
Quiero agradecerles a los estudiantes, a los profesores, a los egresados, a los empleados y, en general, a toda la comunidad académica que acompañó esta iniciativa.Nuestra propuesta parte de una idea muy sencilla: cuidamos la universidad entre todos, transformamos la universidad entre todos y todos tenemos la responsabilidad de fortalecerla. Esta es una construcción colectiva.
Y cuando digo “todos”, me refiero precisamente a que la universidad es pluralidad. Eso es muy importante tenerlo presente.
En la universidad caben todas las visiones y todas las formas de pensar. Esa diversidad es, justamente, una de sus mayores fortalezas.👩🏫📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre educación?
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Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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