Fernando Silvar y una reconstrucción del pasado teatral de la ciudad en julio de 1976

SANTA FE.— Primer día de julio de 1976. En la página 7 de El Litoral aparece una noticia publicada en dos columnas, cuyo título es "Teatro santafesino: 25 años a la vista" .
El entrevistado, cuya fotografía acompaña el texto, es Fernando Silvar . Un nombre que la comunidad teatral santafesina conoce de sobra por el monumental aporte que llevó a cabo durante décadas, hasta su muerte, ocurrida a fines de octubre de 2011.
Desde los años 50 hasta bien entrados los 2000, trabajó sin pausa. Actor, vestuarista, escenógrafo, docente, investigador y, sobre todo, un enamorado del teatro.
En una ciudad donde gran parte de la producción escénica nace del esfuerzo colectivo, Silvar entendió que la función termina cuando cae el telón, pero la historia desaparece si no hay nadie que la conserve. Cuando El Litoral lo entrevistó, en aquel invierno de 1976, el motivo era una muestra que se había montado por esos días en el Liceo Municipal.
Resultado de "una paciente tarea de los alumnos de Escenografía, de la Escuela de Diseño y Artes Visuales, dependiente del Liceo Municipal". La exposición reunía recortes periodísticos, fotografías, programas, afiches, bocetos de vestuario y proyectos escenográficos.
Material disperso que el cronista del diario encontró distribuido en el salón de actos de la institución, entonces ubicada en Falucho 2450. Lo que querían Silvar y sus alumnos era, precisamente, construir memoria .
Sabían que muchos de esos documentos existían en un único ejemplar y que, si quedaban olvidados en cajones, una parte de la historia cultural santafesina corría el riesgo de desaparecer. El teatro en busca de un historiador En la entrevista publicada hace justo 50 años, Silvar recordaba su incorporación a la actividad teatral santafesina en 1956 , como actor de una obra policial norteamericana titulada 'Oficina 407', puesta por Teatro Cincel, con la dirección de Israel Wisniak, otro nombre con trayectoria.
"Pero antes ya se había hecho mucho teatro en Santa Fe. De ese importante movimiento artístico local no existe un folleto o libro que sirva de hilo conductor.
La historia del teatro santafesino está esperando un historiador que la cuente ", decía. No esperaba que otros emprendieran esa tarea.
Decidió arrancar él mismo. Mientras desarrollaba su carrera artística, empezó a recorrer archivos personales, domicilios particulares, instituciones y viejos elencos independientes para reconstruir una genealogía del teatro santafesino.
Una investigación "casa por casa" No había un archivo institucional. Silvar recordaba que conocían la existencia de la carpeta de recortes de Teatro de Arte y otra, igualmente minuciosa, perteneciente a Teatro de los 21.
En el Liceo Municipal encontró antecedentes del Seminario Dramático. Ese fue el punto de partida.
"Después la investigación nos llevó por cien calles. Había que visitar a mucha gente que hizo teatro y guarda recortes, fotos viejas.
Por suerte, muchos nos prestaron su colaboración y su confianza". Lo que demuestra que Silvar ya era una figura querida en los ámbitos teatrales.
"Hemos logrado desplegar 25 años de actividad teatral santafesina en paneles y paredes. La gente adulta que quiera hacer un viaje a la nostalgia puede encontrarse allí con muchos momentos que les fueron gratos.
Los jóvenes pueden enterarse de lo que se hizo en cinco lustros de teatro. Hemos abierto una brecha", aseveró.
Obras que marcaron una época En la muestra había imágenes de producciones que habían puesto a la ciudad de Santa Fe en diálogo con las grandes corrientes del teatro universal. "Antígona", "La hermosa gente", "Saverio el cruel" , "Historias para ser contadas", "Enterrad a los muertos", "El acusador público", "Lady Godiva", "La cantante calva" , "Panorama desde el puente" , "Bertoldo en la corte", "Esperando a Godot", "Los pavos reales" y "Yerma" estaban en la lista.
Universo especial Cuando Silvar murió, en 2011, el crítico Roberto Schneider , fallecido en 2024, lo despidió en las páginas de El Litoral . Lo definió como "un alquimista del teatro santafesino" y elogió su labor, que abrazó también el cine y la docencia.
" Su archivo mental y sus papeles eran indestructibles y, asimismo, conservaba carpetas de información que cualquier investigador quisiera estudiar. La memoria no le hacía trampas y dialogar con Fernando era una delicia ", escribió Schneider.
" Su universo especial se construía con las lentejuelas, plumas, brocatos y arpilleras alternados con sombreros, pieles y zapatos capaces de provocar asombro y admiración. Cada una de sus obras tenía el color necesario, el toque definido, el diseño preciso.
Nada se descuidaba para construir el personaje de la manera más precisa", agregó. No obstante, la principal enseñanza de Fernando fue recordar que el teatro, en tanto arte efímero que nace y muere en cada función también necesita de programas de mano, fotografías, recortes y testimonios que alguien tiene que proteger, antes de que el tiempo los vuelva irrecuperables.
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.