Toda búsqueda comienza con un silencio. En el caso de Miranda Borges, empezó cuando sus mensajes no recibieron respuesta.

Sus familiares, Oscar Marcano, Lady Liz Khan y Rosario González, estaban en el edificio Oromar, en Tanaguarena, 45 kilómetros al norte de Caracas, sobre el mar Caribe, cuando sucedió el terremoto. Durante horas llamó por teléfono, escribió mensajes y revisó las redes sociales esperando una confirmación de vida.

Nunca llegó.Seguir leyendo