El reconocido jurista murió este martes 30 de junio en Suiza. Fue el fundador y director de la Comisión Colombiana de Juristas y una figura protagonista en la defensa de las víctimas del conflicto armado.

Así lo recuerdan abogados, defensores y amigos cercanos. Gustavo GallónÓscar PérezLa primera vez que Ana María Rodríguez vio al abogado Gustavo Gallón pensó que era un hombre muy serio.

Era 1997 y Rodríguez acababa de llegar a trabajar en la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ). El abogado estaba sentado detrás de un escritorio con montañas de documentos y sin gestos en su rostro.

Pero rápidamente esa imagen se derrumbó. Gallón sonrió y dejó ver la calidez que lo acompañó hasta su último respiro en la mañana de este martes 30 de junio, en Suiza.

Dicen que se fue tranquilo, rodeado de quienes más lo quisieron. La muerte del hasta ahora embajador de Colombia ante la ONU en Ginebra y defensor de derechos humanos, la confirmó el presidente Gustavo Petro en X.

El jurista Gustavo Gallón dedicó su vida a acompañar a víctimas del conflicto armado y de la violencia en Colombia. En 1988 fundó la Comisión Colombiana de Juristas para poner en marcha una de sus principales convicciones: que el derecho internacional humanitario y los derechos humanos eran herramientas para cambiar la vida de las personas.

En una sentida carta, la CCJ contó cómo durante más de tres décadas Gallón recorrió territorios y escuchó a las víctimas tejiendo puentes entre ellas y la justicia. Ese compromiso con la defensa de los derechos lo llevó a ser relator especial de Naciones Unidas para Guinea Ecuatorial entre 1999 y 2000, luego experto independiente para Haití entre 2013 y 2017.Lea también: Estado llega a acuerdo para indemnizar a Jahel Quiroga por persecución en exterminio de UPEn Colombia, su trabajo era conocido por cualquiera que quisiera conocer más de la historia de la violencia en el país y cómo la justicia ha tratado de resolver años de impunidad y crímenes que marcaron capítulos de barbarie.

Por mencionar solo unos, Gallón estuvo detrás de la representación de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, como los asesinatos conocidos como falsos positivos de Soacha. También conoció los pormenores de los expedientes de las masacres de Cimitarra, en la que fueron asesinados tres líderes campesinos, y la de El Salado, con un saldo de 60 víctimas; en el de los asesinatos de los periodistas Silvia Duzán y Jaime Garzón, y el del defensor de derechos humanos, Jesús María Valle.Cualquier enumeración de casos se queda corta para resumir la trayectoria de Gustavo Gallón en casos judiciales.

Pero más allá de ese arduo trabajo, Ana María Rodríguez, hoy directora de la CCJ, agradece haber descubierto a la persona sensible detrás de ese escritorio. “Gustavo sentía el dolor de las otras personas y las tragedias que vivían. Las violaciones a los derechos humanos en el marco del conflicto eran cosas que le llegaban al corazón.

Era alguien muy comprometido y entregado, con un sentido del humor muy particular. Siempre lo recibía a uno con una sonrisa y palabras amables, incluso en momentos difíciles.

Le gustaba estar en su casa y cocinar. Era una persona muy cálida y, al tiempo, un abogado muy serio y riguroso en su trabajo”, expresó Rodríguez.Le puede interesar: Piden apartar a magistrada del caso de Catalina Giraldo sobre asistencia médica al suicidioGallón se graduó de Derecho en la Universidad del Externado, luego obtuvo una maestría en Ciencia Política de la Universidad de París I y más tarde un doctorado en Sociología Política de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

También fue columnista de El Espectador e hizo parte de la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, luego de el acuerdo de paz con las Farc. Fue miembro del Consejo Asesor de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y experto independiente por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre la situación de derechos humanos en Haití.

En Ginebra, dirigía la misión que representa a Colombia ante varias organizaciones del sistema de la ONU. Asimismo de los altos cargos que ocupó, Gallón fue sobre todo un profesor.

La defensora del Pueblo, Iris Marín, lo recuerda desde su grandeza, generosidad y como una gran pedagogo. Lo conoció en 1999, cuando ella tenía 20 años y cursaba su último año de Derecho. “Siempre fue generoso, un maestro.

Sabía transmitir el sentido profundo de los derechos humanos, la democracia y la historia de Colombia. Sus charlas eran detalladas y sin afanes; contaba la historia de cada discusión en la Constituyente.

Uno siempre se podía nutrir de su conocimiento y amor por los derechos”, relató la defensora Marín a El Espectador, a quien la noticia le llegó con profundo dolor, justo en un momento crucial para la lucha por los derechos humanos en el país. El abogado e investigador Rodrigo Uprimny, también recuerda a Gallón en su faceta de profesor, pero destaca su gran trabajo como defensor de derechos humanos. “Fui su estudiantes en la Universidad Externado y luego trabajé con él en la Comisión.

Gustavo, a primera vista, era una persona que parecía muy seria. Recuerdo que tanto en la universidad, como cuando trabajamos en la CCJ, una de las apuestas que teníamos era quién lograba hacer reír a Gustavo Gallón.

Me gané varias veces ese premio. Ese era el desafío frete a él, hacerlo reír”, narró.

La defensora del Pueblo destacó uno de los grandes legados que deja Gallón: los derechos como un punto de consenso y no de división. “En el país seguimos atrapados en un sectarismo donde los derechos humanos se entienden a veces como una causa de izquierda. Gustavo supo transmitir, sin sectarismos, la importancia de construir un consenso alrededor de los derechos humanos.

Él dio fe de que esta no es una causa particular, sino una causa para todas las personas, para la igualdad y la democracia. Tenía una posición muy vehemente y aguda respecto a temas críticos ante los gobiernos, pero su apuesta era como una cuna donde todos podían llegar”, agregó.

Para Ana María Rodríguez, directora de la CCJ, el legado de Gallón se resume en la fe que le puso al país. “Gustavo siempre creyó que Colombia tenía el potencial para ser un país que viviera en paz por la vía del diálogo, la construcción colectiva, la participación democrática y la garantía de los derechos. Estaba convencido de que el derecho y los derechos humanos eran herramientas para catalizar cambios y que no había que guardar silencio frente a las injusticias.

Su legado es esa convicción de que Colombia puede cambiar sin recurrir a las armas y que todos merecemos un trato digno”. Y agregó que, desde el Colectivo, buscarán sostener la idea de lograr un país unido.

Él nos diría que Colombia es un país maravilloso donde todos podemos convivir a pesar de que seamos y pensemos diferente”.El abogado Uprimny resaltó varios mensajes a partir de su legado por la lucha de la democracia y los derechos humanos. “Frente a la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia, un tema fuerte es la defensa de que Colombia siga en los sistemas internacionales de protección de derechos humanos y que los derechos humanos sigan haciendo parte de nuestra Constitución. Segundo, que no haya un abuso de los estados de excepción, que fue algo que Gallón defendió y tercero evitar la militarización de la democracia”, destacó el también profesor e investigador.

En eso coincide Eduardo Carreño, director del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, quien destacó la lucha por la inclusión de Colombia en la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “Nos abrió el camino para acudir a las Naciones Unidas, tanto en las denuncias como en la presión internacional ante el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y otros organismos para la protección de los derechos humanos; este legado es invaluable”, expresó. Asimismo, la subdirectora del Cajar, Soraya Gutiérrez, apuntó que Gallón fue un referente fundamental para los juristas en el país. “Destaco su gran sensibilidad y solidaridad en épocas muy difíciles, su abrazo fraterno y su apoyo incondicional.

Es un hombre que deja muchas enseñanzas tanto al movimiento de derechos humanos como a las nuevas generaciones”, expresó. Para la defensora del Pueblo, Iris Marín, ese es precisamente el legado que más le agradece. “Él fue el ‘decano’ de los derechos humanos en Colombia.

Enseñaba la historia de cada norma con paciencia y nos enseñó a escribir de manera clara y contundente. Fundó la Comisión Colombiana de Juristas, que fue casa para muchas personas que hoy contribuyen al país.

Fue profesor de un semillero de derechos humanos que el país aún no termina de dimensionar”, expresó. La directora Ana María Rodríguez también resaltó varios aprendizajes durante su trabajo con Gallón. “La pasión por el trabajo, la rigurosidad y la empatía con las personas que sufren”, agregó.

La excomisionada de la Comisión de la Verdad, Lucía González, también recuerda a Gallón desde el mensaje que dejó al país. “Fue un abanderado, un maestro con una constancia y claridad decidida en la defensa de los derechos en situaciones muy difíciles, como el Estatuto de Seguridad, los paros nacionales y la pandemia. Supo sortear amenazas y críticas del régimen.

Fue un aliado fundamental de la Comisión de la Verdad, incluso después de terminar su labor en la junta directiva. Merece un enorme reconocimiento por su coraje, honestidad y coherencia absoluta”, indicó a este diario.

Lo último que Ana María Rodríguez conversó con Gustavo Gallón fue para agendar una cita y conversar sobre los resultados de las elecciones presidenciales. “Lastimosamente fue una cita que no pudimos cumplir”, expresó. En una de las columnas que escribió Gallón para El Espectador en 2022, dejó un mensaje para el país: “Colombia está enferma, urge curarla y es posible lograrlo”.

En su último escrito en nuestras páginas, antes de asumir el cargo público en Suiza, el reconocido jurista se despidió, con esperanza y gratitud. Resaltó la importancia de la construcción de paz, la dignidad de las víctimas, la democracia y la necesidad de superar la impunidad. “Me despido de mis lectores y les agradezco por su atención”, escribió.

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