Este 2026 es un año de hitos históricos para China. El próximo 22 de octubre se conmemora el 90º aniversario de la victoria de la Gran Marcha del Ejército Rojo, que logró así consolidar el liderazgo de Mao Zedong.

Pero antes que ello, este 1 de julio, se cumple el 105º aniversario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh).En medio de estos hitos, el miércoles pasado, el presidente Xi Jinping hizo un llamado a la adhesión absoluta a las políticas de seguridad alimentaria de China y movilizó a la nación para una “nueva Larga Marcha” durante una gira de inspección en la provincia de Shandong, antes del 105º aniversario del PCCh.Xi, secretario general del comité central del PCCh, visitó comunidades rurales en Dezhou, un importante centro agrícola del este del país. Su visita coincidió con la temporada de siembra de verano, un período crucial para la producción nacional de cereales.“Garantizar el suministro estable de cereales y otros productos agrícolas importantes sigue siendo la máxima prioridad de la producción agrícola”, declaró Xi, según la agencia estatal de noticias Xinhua, durante su visita a la aldea de Dongyujia.Más allá de la producción agrícola, el líder chino aprovechó la gira por las comunidades locales para reforzar los principios ideológicos y la gobernanza oficial.Durante una parada en Xiyujia, una aldea vecina designada como “Aldea Civilizada Nacional”, Xi visitó hogares para informarse sobre los ingresos familiares, la atención a los ancianos y la educación de los niños.

Recordó a los funcionarios locales que la medida definitiva del desempeño político reside en el bienestar del pueblo.“Los miembros y cuadros del Partido deben fortalecer su conciencia del servicio público”, aseveró Xi, instando a los funcionarios a resolver las dificultades prácticas de los ciudadanos para fortalecer el “sentido de progreso, felicidad y seguridad” de la población, una frase característica del gobierno de Xi.Dirigiéndose a una multitud de aldeanos antes de su partida, Xi vinculó el desarrollo rural con el próximo hito del partido, destacando que el PCCh ha liderado a la nación hacia logros históricos durante los últimos 105 años.“Ahora avanzamos con confianza en un nuevo camino hacia la construcción integral de un país socialista moderno”, expresó Xi a la multitud, instando al esfuerzo colectivo para recorrer la “nueva Larga Marcha” del país y satisfacer las aspiraciones del pueblo a una vida mejor.Y es que, asimismo de mirar hacia atrás, China tiene la vista puesta en el futuro inmediato, pues este año también marca el inicio del XV Plan Quinquenal de desarrollo económico y social.Al respecto, en un artículo de opinión publicado en el medio Modern Diplomacy, Nadia Helmy, experta en política china de la Universidad de Beni Suef, en Egipto, apuntó que, de cara al futuro, “el XV Plan Quinquenal (2026-2030) será fundamental para la misión de China de reforzar los cimientos e impulsar el progreso en todos los frentes hacia el logro de la modernización socialista para 2035”.La “Visión 2035 de Xi Jinping” es un plan nacional a largo plazo para la modernización socialista de China. Anunciada como una hoja de ruta que amplía los objetivos más generales del Partido Comunista, se centra en la autosuficiencia tecnológica, los objetivos climáticos y la transformación económica.Según el titular de Xinhua, “en la sesión, el comité central del PCCh estableció los siguientes principios rectores para el desarrollo económico y social durante el período del XV Plan Quinquenal: defender el liderazgo general del Partido; dar prioridad al pueblo; buscar un desarrollo de alta calidad; profundizar integralmente la reforma; promover la interacción entre un mercado eficiente y un gobierno que funcione bien; y garantizar tanto el desarrollo como la seguridad”.“Como experta en política china y en las políticas del Partido Comunista de China, tengo grandes expectativas para esta próxima etapa en China, considerando que el informe del XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) ofrece muchas perspectivas, especialmente las propuestas del Partido Comunista de China para su formulación, que priorizan la construcción de un sistema industrial moderno y la consolidación de los cimientos de la economía real.

Lograr este objetivo requiere esfuerzos para modernizar las industrias tradicionales, desarrollar y expandir las industrias emergentes y futuras, promover el desarrollo de alta calidad del sector servicios y construir un sistema industrial moderno”, escribió Helmy.“Devolverle la grandeza a China”Pero ¿en qué momento encuentra este 105º aniversario al PCCh? Xulio Ríos, asesor emérito del Observatorio de la Política China, comenta a La Tercera que “probablemente, en un estado de salud generalmente aceptable, sin duda”. “En lo que llevamos de xiismo, las constantes se mantienen con trazos propios que siguen marcando la diferencia respecto a etapas anteriores.

Puede decirse que este es un año de puesta a punto general con el horizonte del congreso del año que viene en el que debe producirse una renovación significativa de los órganos dirigentes del Partido -sin afectar a Xi- con el horizonte de 2035, cuando debe evaluarse el primer tramo del xiismo -el segundo apunta a 2049-. La duda es si anticipará o no la figura de un hipotético sucesor”, destaca el sinólogo español.Coincide Ríos con Helmy en cuanto a lo relevante que es la meta impuesta por Xi para 2035. “La tarea histórica de mayor relevancia que condensa todas las energías del PCCh es dar cumplimiento al objetivo de culminar la modernización básica para 2035.

Esto extrema el nivel de exigencia a sus cuadros y exigirá un importante nivel de blindaje en todos los órdenes. Más que nunca, en formación de tortuga de las legiones romanas”, comenta.

Victoria Tin-bor Hui, profesora asociada del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Notre Dame, dice a La Tercera que “en el 105º aniversario del PCCh, Xi Jinping probablemente cree haber avanzado mucho en el cumplimiento de su principal promesa política: devolverle la grandeza a China”. Según la académica, bajo el liderazgo de Xi, “China se ha convertido en una potencia tecnológica, un rival militar de igual nivel para Estados Unidos en Asia Oriental y un actor diplomático cada vez más influyente en el Sur Global.

Xi ha presentado sistemáticamente estos logros como pasos hacia la ‘gran revitalización de la nación china’: restaurar el estatus histórico de China como potencia mundial líder. Desde la perspectiva de Xi, China se encuentra hoy más cerca de ese objetivo que en ningún otro momento desde la fundación de la República Popular”.Desafíos y “tareas inconclusas”“Pero este logro es más frágil de lo que sugiere la retórica de Xi.

China es poderosa, pero también enfrenta serias limitaciones estructurales. A nivel interno, la economía ya no crece al ritmo que antaño sustentaba la legitimidad del partido: la crisis inmobiliaria, la deuda de los gobiernos locales, el desempleo juvenil, el débil consumo y el declive demográfico ensombrecen la promesa de la revitalización nacional”, advierte.

Asimismo, explica que, “a nivel internacional, China se ha vuelto más influyente, pero también más desconfiada. Estados Unidos, Japón, Europa, Australia y otros ven cada vez más a Beijing no solo como un socio económico, sino como un desafío estratégico.

Y lo más importante para el legado de Xi, las tareas simbólicas centrales de la revitalización siguen inconclusas. Taiwán no se ha unificado con la China continental, y China no ha desplazado a Estados Unidos como la principal potencia mundial”. “Así pues, Xi puede creer que ha devuelto la grandeza a China, pero los cimientos de esa grandeza están bajo presión, y los aspectos más trascendentales de su proyecto siguen sin resolverse”, añade.A nivel de los desafíos que el PCCh y Xi enfrentan hoy, Ríos señala que “es una etapa clave en la que deben gestionar muchos frentes a la vez, con una China convertida en epicentro de una revolución tecnológica global en un contexto de competencia estratégica acusada con EE.UU.

Su agenda incluye importantes contrastes estructurales, mantener el crecimiento y las constantes principales bajo control para alcanzar ese modelo de alta calidad”.“El principal desafío es el mantenimiento de la estabilidad. A nivel interno, esto sugiere hilar cada vez más fino en la gestión de los asuntos delicados y asegurar el éxito de las planificaciones en curso en múltiples ámbitos”, agrega.Y concluye: “Estabilidad también en el mundo para asegurar que sus objetivos, que pasan por el desarrollo global de su economía -la doble circulación- puedan cumplirse.

Aquí, se aventura un fuerte oleaje, no solo en las tensiones con las grandes economías liberales sino también en entornos geopolíticos del Sur Global donde ha perdido influencia política o esta se ve condicionada por el renovado auge de la sumisión a los intereses de EE.UU. (América Latina es un buen ejemplo), pudiendo afectar a proyectos sustanciales como la Franja y la Ruta”.