Máquina para fabricar drogas sintéticas decomisada en Cartago puede producir 2.000 pastillas por hora

El auge en el consumo de drogas sintéticas en el país está modificando las estrategias de producción y distribución de las bandas de narcotráfico, que ya no solo ofrecen cocaína o marihuana, sino que fabrican sus propias pastillas con mezclas diversas a partir de cristales de metanfetaminas.Este martes, por primera vez desde que se tienen registros, la Fiscalía de Cartago y agentes del Organismo de Investigación Judicial de aquella provincia, lograron decomisar una máquina manual de pastillas, conocida como mixer, que puede fabricar hasta 2.000 unidades por hora, según confirmó Mauricio Boraschi, fiscal adjunto.Las drogas sintéticas fabricadas en laboratorios clandestinos, como el intervenido en la Vieja Metrópoli, se elaboran a partir de cristales de metanfetaminas, cocaína, cafeína y otros precursores, como alcohol isopropílico, acetona y hasta amoniaco.Estos productos, que se comercializaban a domicilio, con un precio callejero de entre ¢5.000 y ¢10.000 por pastilla, dejan ganancias millonarias a las organizaciones. Si solo se tomara en cuenta la producción de una hora de ese mixer, los ingresos oscilarían entre ¢10 millones y ¢20 millones.Ese valor dependía de los componentes y el destino hasta donde viajaba la droga.
Precisamente, este caso se conoce como Visitas, porque los implicados hacían entregas a domicilio en Limón, Puntarenas y la zona Norte, precisó Boraschi.Los 12 allanamientos, que se desarrollaron en Cartago, Puriscal, Ciudad Colón de Mora, Heredia y La Fortuna de San Carlos, permitieron la captura de siete hombres y dos mujeres y el decomiso de la prensadora de tabletas.Asimismo, las autoridades se incautaron de cinco armas de fuego (un fusil AR-15, un revólver, dos pistolas y una escopeta), cerca de 50 libras de marihuana, 2.300 pastillas de “tiki” (éxtasis), trozos de cocaína, y dinero en efectivo, cuya cifra final no trascendió.Riesgos incalculables para la saludLas mezclas de droga sintéticas son tan diversas como desconocidas y sus efectos en la salud del consumidor muy variados. No solo causan adicción, sino que pueden ser potencialmente mortales, advirtió el fiscal adjunto, quien recordó que su consumo es más frecuente en fiestas electrónicas y entre población más joven.La metanfetamina cristalina, conocida como cristal, ice o glass es un estimulante sintético altamente adictivo.
Su nombre está asociado a su apariencia, pues se ve como pequeños fragmentos de cristal de color blanco.Un documento informativo del Departamento de Justicia de los Estados Unidos explica que el cristal se consume debido a los efectos eufóricos de larga duración que produce. Causa taquicardia, sed excesiva y ahogos.
Si se mezcla con cocaína, por ejemplo, aumenta drásticamente el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares (derrames), arritmias cardíacas fatales y sobredosis letales, según precisa un informe de la Asociación sobre el abuso de alcohol y drogas de Florida, Estados Unidos. En noviembre del año pasado, el OIJ decomisó el mayor cargamento de metanfetaminas de la historia, con 51 kilos, capaces de producir 6 millones de pastillas y seis meses antes se habían decomisado otros 48 kilos en San Francisco de Dos Ríos y Tibás.
Esto evidencia el crecimiento en el consumo local de este tipo de sustancias ilícitas. Michael Soto, director interino del OIJ advirtió que el crecimiento de las drogas sintéticas es una tendencia que preocupa a las autoridades.“Por un tema de oferta y demanda los precios van a bajar y se va a volver más habitual que el consumo de la marihuana y la cocaína en algunos momentos”, indicó.Según explicó, la investigación se desarrolló durante aproximadamente dos años y requirió la coordinación entre agentes judiciales, fiscales y jueces para lograr la ejecución de los allanamientos.Los detenidos son dos mujeres y siete hombres, y fueron identificados como Brenes, de 33 años, Mena (39), Astúa (49), Berrocal (20), Marchena (31), Atyli (39), Quirós (40), Campos (40) y Alvarado (21).
Dos de estos sospechosos ya se encontraban en la cárcel, donde en apariencia se seguían comunicando con otros miembros de la banda y coordinando la venta de droga.Boraschi explicó que los cabecillas son dos hermanos de apellidos Alvarado Quirós, quienes estaban afincados en Tejar del Guarco. Uno de ellos no fue localizado durante los allanamientos.
Parte de los operativos se desarrollaron en condominios de clase media y media alta, lo que muestra una tendencia de los presuntos delincuentes a intentar mimetizarse con población que sí tiene trabajo formal e ingresos suficientes para adquirir vehículos de alta gama, como los que empezó a ostentar la organización.Asimismo, explicó que el grupo no solo hacía entregas a domicilio, sino que también se habían especializado en introducir drogas en centros penitenciarios como San Sebastián y la Reforma y eran capaces de surtir de mercancía a otros grupos fuertes de Cartago, como Los Maruja.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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