“La competitividad no se gana con una devaluación”. Con esa definición, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, buscó transmitirles un mensaje a las pequeñas y medianas empresas sobre el rumbo económico que impulsa el Gobierno y cómo deberán adaptarse al nuevo escenario.Durante una exposición ante empresarios pyme, el funcionario remarcó que el modelo económico ya no buscará mejorar la competitividad mediante un salto cambiario sino a través de una combinación de estabilidad macroeconómica, menor inflación, baja del riesgo país y reducción del costo del financiamiento.“Argentina sería el campeón del mundo si las devaluaciones generarían mejora en la competitividad”, aseveró Furiase.

En cambio, remarcó que “la competitividad viene por la baja de impuestos, la baja del costo financiero, la baja de la inflación, la desregulación y la apertura comercial inteligente que permite abrir mercados y potenciar la escala y el tamaño de la economía”.Si bien todavía no se avanzó con la reforma tributaria prometida en campaña, el Ejecutivo logró eliminar tributos durante sus más de 30 meses de gestión. En comparación con 2025, se suprimieron cinco impuestos internos vinculados a vehículos automotores, objetos suntuarios, seguros, servicios de telefonía celular y embarcaciones de recreo o deportivas.Tasas y créditoSegún explicó Furiase, el objetivo es que la baja de las tasas de interés facilite el acceso al crédito para que las empresas inviertan y aumenten su productividad.“La baja del riesgo país y de las tasas de interés es la manera genuina de generar competitividad, bajar el costo financiero para poder acceder al financiamiento tanto en moneda local como en moneda extranjera y poder aumentar la inversión, la productividad y el crecimiento económico”, afirmó.En otro orden, el funcionario destacó que el BCRA compró cerca de u$s 11.000 millones en el primer semestre para fortalecer las reservas sin modificar el esquema cambiario vigente.DeudaTambién puso el foco en que la Secretaría de Finanzas logró extender significativamente el perfil de vencimientos de la deuda en pesos.

Según precisó, la proporción de títulos que vence después de octubre de 2027 pasó del 15% al 40%, mientras que ese proceso se dio con una fuerte baja de las tasas de interés.E insistió en que el Tesoro ya tiene cubiertos los vencimientos de deuda en dólares de 2026 y que el financiamiento para 2027 también se encuentra prácticamente asegurado mediante préstamos de organismos multilaterales y otras fuentes de financiamiento, evitando así salir a colocar deuda en los mercados internacionales a las tasas actuales.Con todo ese combo, el desafío es que el financiamiento llegue a las empresas. “Ya no garpa acumular inventarios y trabajar con márgenes altos. El incentivo es invertir, ganar eficiencia y bajar costos”, aseveró.

Según explicó, el desafío para las empresas será aprovechar un escenario de menor inflación y financiamiento más barato para invertir en maquinaria, ampliar su capacidad productiva y ganar competitividad sin depender del tipo de cambio.