"Me dijeron que con ese cuerpo no llegaría": la revancha de Ismael Saibari, el MVP que eliminó a Países Bajos

Hay personas cuya vida parece una lección práctica sobre cómo enfrentar lo inesperado. Cuando alguien transforma la adversidad en algo positivo nos ofrece más que inspiración: nos regala herramientas concretas para actuar ante dificultades propias y colectivas.
Sus historias muestran que el sufrimiento no es sólo un punto de quiebre sino también un punto de partida: enseñan a identificar recursos internos (resiliencia, sentido, creatividad), a reutilizar errores como aprendizaje y a construir redes de apoyo que sostienen el cambio. Asimismo, revelan procesos habituales —aceptación, reencuadre, toma de decisiones pequeñas y persistentes— que cualquiera puede aprender y adaptar.Tranquilamente, esta definición podría adaptarse a la perfección para describir a Ismael Saibari, el número 11 de Marruecos en este mundial.La responsabilidad del remate finalYa habían errado sus penales Neil El Aynaoui y el capitán y emblema de Marruecos: Achraf Hakimi.
Pero también habían fallado tres remates los jugadores de Países Bajos. Tan solo 11 metros separaban a Ismael Saibari, el goleador marroquí que ya había convertido 3 tantos en la competencia, del arquero Bart Verbruggen, que había tenido varias atajadas importantes en este mundial.
El delantero del PSV, precisamente uno de los equipos más importantes de la liga neerlandesa, había decidido que se haría cargo del último remate. Sin dudarlo, tomó la pelota, caminó en soledad desde la mitad de la cancha hasta el arco, acomodó el balón en el punto penal y tomó una corta distancia.
Con su pierna derecha clavó el remate a la derecha del golero, que se jugó hacia el otro palo. La pelota ingresó al arco decretando el triunfo por penales de Marruecos sobre Países Bajos, clasificando al conjunto africano a los octavos de final.
Inmediatamente, Saibari se quitó su remera, la tiró al aire sin destino cierto y corrió a abrazarse con todos sus compañeros. Era un merecido festejo para su selección luego de haber sido superior durante los 120 minutos.
¿Quién es el goleador de Marruecos?El camino de Ismael Saibari inició con una dificultad profunda: una malformación congénita en los pies que le hizo tardar hasta los dos años en poder caminar. Antes de imaginar una carrera en el fútbol, su primera gran meta fue mucho más básica y, al mismo tiempo, inmensa: dar sus primeros pasos y hacerlo con normalidad.Esa infancia atravesada por tratamientos ortopédicos y por la incertidumbre fue, en cierto modo, el primer capítulo de una vida marcada por la superación.
Lejos de definirlo como una limitación para siempre, esa experiencia fue moldeando en él una fuerza especial, silenciosa, de las que no hacen ruido, pero dejan huella. Porque cuando alguien aprende desde tan pequeño que avanzar cuesta, también aprende a valorar cada pequeño logro como una victoria enorme.“En ese momento yo no pensaba en ser futbolista.
Solo quería poder caminar como los demás”, declaró Saibari sobre aquellos primeros años de su vida.“Tenía los pies arqueados hacia adentro”Ese primer obstáculo no quedó solo en la infancia: también marcó la forma en que Saibari se relacionó con el esfuerzo, con los tiempos del cuerpo y con la paciencia. Creció aprendiendo que los avances importantes no siempre llegan rápido, y que muchas veces la constancia vale más que el talento aislado.
Por eso, cada paso que dio después —en la escuela, en el fútbol y en su vida cotidiana— tuvo el peso de una conquista largamente trabajada.“Tenía los pies arqueados hacia adentro. El médico le expresó a mi padre que, tal vez, no podría volver a caminar el resto de mi vida”.
Con el apoyo de su familia y un tratamiento ortopédico que lo acompañó durante más de un año, logró dar un paso enorme en su vida: aprender a caminar con normalidad. Detrás de ese avance había una infancia atravesada por la paciencia, el cuidado y la esperanza, en la que cada pequeño progreso significaba mucho más que una simple mejora física.
Lo que para otros pudo haber sido un gesto cotidiano, para él fue la primera gran conquista de una historia marcada por la fuerza, la perseverancia y la confianza en que, aun cuando el comienzo es difícil, siempre puede abrirse un camino mejor.La discriminación que sufrió en BélgicaDurante sus años de formación en Bélgica, cuando apenas era un adolescente intentando hacerse un hueco en el fútbol profesional, tuvo que enfrentarse a uno de los golpes más duros y crueles para un deportista: que cuestionaran su físico. En las categorías inferiores del Anderlecht, más de una vez tuvo que escuchar comentarios despectivos e hirientes sobre su peso.
Le decían, sin ningún tipo de tacto ni empatía, que “estaba gordo” y que con ese cuerpo jamás lograría llegar a jugar en Primera División.“Me dijeron que estaba gordo. Eso fue realmente doloroso.
Estaba jugando bien y me sentía en un buen momento. Era un honor jugar allí, pero un día antes de que empezara la nueva temporada, recibí la noticia”.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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