Tres días después de la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete y a horas de su reemplazo formal por Diego Santilli, el gobierno de Javier Milei comunicó que iniciará una investigación interna para precisar y determinar los pagos y compras que Adorni habría hecho a través de distintos empleados que se desempeñaron a sus órdenes.“Va a haber una investigación de oficio para averiguar qué pasó”, aseveró a LA NACION una alta fuente del Gobierno, en relación a esas compras, varias de las cuales ya están incorporadas a la causa judicial contra Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. “Por supuesto, estamos apenas llegando, ¿no?, pero por supuesto todas estas cosas se están evaluando, se están analizando y demás”, contestó el flamante vocero presidencial Adrián Ravier, en su primera conferencia de prensa con preguntas, este mediodía, en la Casa Rosada.Laura Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales, declaró ayer ante la Justicia que le prestó a Adorni su tarjeta de crédito y que él la usó para comprarse un monitor para videojuegos. Explicó que, luego, el exfuncionario le devolvió el dinero en efectivo, unos $2,2 millones.

Asimismo, Schiuma contó en la causa que quedó registrado un intento frustrado del funcionario de adquirir un Smart TV y otros objetos. Esas compras, contó, fueron rechazadas.Adorni también recurrió a tarjetas ajenas -de otro funcionario- para adquirir dos proyectores que le costaron $1.831.795 cada uno.

El dueño de esas tarjetas es Luis Enrique Aluju, que al momento de la compra era coordinador de Información de Gobierno. Y hubo una tercera funcionaria que facturó con su nombre una compra para Adorni de más de $8 millones en una tienda que vende artículos como sábanas, toallas, fundas, acolchados y cubrecamas.

Se trata de Gisela Kocsis, empleada de planta y secretaria del jefe de gabinete desde noviembre del año pasado.Al momento de esas compras, Adorni tenía un sueldo mensual de 3,5 millones de pesos. Nadie descarta que, en el transcurso de los días que vienen, aparezcan otras operaciones de compras realizadas por empleados cercanos (y no tanto) a Adorni.

Cerca de Santilli, que jurará esta tarde como jefe de gabinete, aseguran que está “en estudio” remover de sus puestos a varios de los secretarios que respondían a Adorni en el organigrama de la jefatura de gabinete. En especial, se analizan los casos de la coordinadora de Asuntos Legales, María Guadalupe Triviño Suárez, y la jefa de la unidad gabinete de asesores, Aimé Vázquez, parte de la delegación que acompañó al Presidente al Argentina Week de Nueva York.

También están bajo evaluación los reemplazos para la mayoría de las seis secretarías, una de las cuales ya tiene dueño: el vocero Fabián Fernández, con pasado en Pro y que ya cumple funciones como secretario de Prensa, en reemplazo de Javier Lanari, el funcionario que en abril cumplió la orden de cerrar la sala de periodistas de la Casa Rosada. Tanto Kocsis como Aluju y Schiuma, que cumple funciones en las oficinas de la exSomisa, adoptaron un bajo perfil desde que sus nombres comenzaron a ser asociados, y prácticamente “desaparecieron” de sus lugares habituales de trabajo, según fuentes que trajinan los pasillos de la Casa Rosada.

En Balcarce 50, según pudo saber LA NACION, hay una inquietante certeza: aparecerán, más temprano que tarde, casos similares de empleados que, a solicitud del ya exjefe de Gabinete, realizaron compras y trámites, sin poder negarse por la diferencia de rangos entre ambos y la posibilidad de perder sus empleos.