La histórica eliminación de Alemania ante Paraguay en los 16avos de final del Mundial dejó una herida inesperada y una polémica interna que crece con el paso de las horas. Después de la caída por penales, la prensa alemana centró la atención en una escena de la transmisión: Joshua Kimmich, capitán del seleccionado, buscó nuevos ejecutantes en la mitad de la cancha y consultó al experimentado Leon Goretzka, que, según la interpretación de distintos medios a partir de las imágenes difundidas por la televisión alemana, no mostró disposición para hacerse cargo de uno de los remates decisivos.El episodio tomó dimensión porque el sexto penal alemán quedó en los pies de Jonathan Tah.

El defensor falló su remate y, luego, Paraguay convirtió el suyo para consumar una clasificación histórica. Según el medio alemán Focus, Tah nunca había ejecutado un penal en toda su carrera profesional, un dato que amplificó las preguntas sobre la elección de los lanzadores y sobre el rol de los futbolistas de mayor experiencia en ese momento límite.Bild fue uno de los primeros medios en instalar la controversia: remarcó que “no todos los jugadores quisieron asumir la responsabilidad” durante la definición.

Según esa reconstrucción, Kimmich le preguntó dos veces a Goretzka si quería patear. La respuesta del mediocampista del Bayern Múnich, siempre de acuerdo con esa versión, fue negativa.Focus retomó esa línea con un título elocuente: “El gran enigma de los penales”.

El portal alemán indicó que hubo “problemas internos” para encontrar un sexto ejecutante y remarcó que la elección de Nick Woltemade y Tah resultó llamativa. Woltemade, con poco rodaje durante el Mundial, también falló su disparo, parado por Orlando Gill.

Tah, en cambio, asumió la responsabilidad pese a su falta absoluta de antecedentes desde los doce pasos. Y la tiro por arriba del travesaño.La escena televisiva, asimismo, ofreció un detalle que reforzó la lectura de los medios alemanes.

De acuerdo con otro medio alemán, T-Online, Kimmich propuso primero a Nathaniel Brown como posible octavo lanzador y luego miró a Goretzka: “¿O Leon, tú?”. El mediocampista de Bayern Múnich reaccionó con dudas, según esa reconstrucción, y el capitán lo ubicó más atrás en la lista.🇩🇪 A disputa de pênaltis revelou um momento de tensão na Alemanha.Antes das cobranças, Joshua Kimmich perguntou quem queria bater.❌ Goretzka recusou. ❌ Anton também não quis. ❌ Brown igualmente se negou. ❌ Thiaw fez o mesmo.Sem opções, Jonathan Tah assumiu a… pic.twitter.com/LuFu5Kkgvf— Fred FC (@FredFc01) June 30, 2026El orden nunca llegó a completarse.

Tah falló el sexto remate alemán y Paraguay resolvió la serie en el siguiente disparo, en los pies de José Canale. Hasta entonces, habían convertido Kimmich, Jamal Musiala y Nadiem Amiri; le habían atajado a Kai Havertz, Woltemade y luego el fallado por el central.

Del otro lado, el arquero Gill fue decisivo y terminó como uno de los nombres propios de la noche.“Analicé a cada jugador, cada aspecto, cada detalle. Gracias a Dios pude atajar dos penales, lo que fue decisivo para la clasificación”, declaró Gill luego de el partido al diario paraguayo ABC.

El contraste quedó expuesto: mientras Alemania discutía cómo se había formado la nómina de ejecutantes, Paraguay celebraba una preparación minuciosa.En Alemania, la discusión no se centró solo en los remates fallados. El debate apuntó, sobre todo, a la reacción de quienes no patearon.

T-Online recordó que el histórico arquero Manuel Neuer, uno de los futbolistas que permanecían disponibles, ya había ejecutado penales en su carrera, incluso en la final de la Champions League de 2012 entre Bayern Múnich y Chelsea. También citó al exentrenador Jupp Heynckes, quien años después dio a conocer que en aquella definición “dos pateadores seguros” se habían escondido.La frase adquirió nueva fuerza luego de la caída ante Paraguay.

Goretzka, de 31 años, quedó en el centro de la escena por su experiencia y por su lugar dentro del grupo. No obstante, los medios alemanes también remarcaron que no es un especialista: apenas había pateado un penal oficial en su carrera, en 2017, cuando jugaba para Schalke 04.Kimmich evitó cualquier señalamiento individual después del partido. “Los jugadores que estábamos en el campo lo arruinamos.

No fue el entrenador, ni los medios, ni el árbitro, ni siquiera el rival, sino nosotros solos”, aseveró el capitán. Su declaración buscó cerrar la puerta a las excusas, pero no alcanzó para frenar el análisis de una tanda que rompió una tradición alemana de enorme eficacia en los Mundiales.La eliminación agravó una crisis que ya venía de lejos.

Alemania no había superado la fase de grupos en Rusia 2018 ni en Qatar 2022, y ahora quedó fuera en la primera ronda eliminatoria ante Paraguay. Para una tetracampeona del mundo, la caída no solo significó otro golpe deportivo: también dejó al descubierto una imagen incómoda, la de un equipo que, en el momento de máxima presión, pareció buscar responsables antes que certezas.