Alemania despertó este martes hundida, aún más si cabe, luego de la eliminatoria en el Mundial de fútbol ante Paraguay. Los alemanes llevan tiempo lidiando con una concatenación de malas noticias como el estancamiento económico y la crisis del que antaño fuera un orgullo nacional, el sector automotriz, y albergaban la esperanza de que, al menos, el fútbol les proporcionara algo de felicidad.

Pero no pudo ser. Y el sueño de levantar la copa y poder olvidarse, aunque solo fuera por un momento, de todo lo que no funciona en el país quedó en un espejismo.Seguir leyendo