Diana Nicolás es originaria de Oaxaca, específicamente de Chalcatongo de Hidalgo, lugar donde la comida nace de la milpa. Fue ahí, en la tierra de una de las gastronomías más ricas y diversas, donde también nació su deseo por demostrar que la comida saludable no siempre se ve como se muestra en Instagram.

Lejos de las ensaladas con pechuga asada y los bowls aesthetic y caros que aparecen en redes, la nutrióloga sostiene que la comida saludable también puede ser un buen vaso de esquites o un plato de frijoles con queso. “La mayoría de las personas pensamos que la comida mexicana no es saludable, pero lo es. Desde ahí nace mi idea de decirle al paciente, "Tú no tienes que comprar cosas caras porque lo que tienes en casa lo puedes adaptar”, obviamente, haciendo las recomendaciones necesarias según las condiciones particulares”, comparte la nutrióloga durante una charla con MILENIO.

Creer que las opciones saludables son costosas y difíciles de conseguir por un lado limita las posibilidades de explorar lo que se encuentra en el tianguis, por el otro, dificulta alcanzar los objetivos nutrimentales diarios. Por ello, estas son algunas opciones baratas y accesibles: Verdolaga, berros, romeritos o pápalo Hay alimentos que resisten a la gentrificación y la viralización en redes: la larga lista de quelites disponibles en México son ejemplo de ello.

Del náhuatl quilitl, "hierba tierna comestible", se trata de opciones diversas que fácilmente se encuentran en el tianguis, como lo son los berros, el epazote, los romeritos, la flor de calabaza y las verdolagas. No obstante, a pesar de ser baratas y llenas de sabor, muchas veces sus propiedades son subestimadas o ignoradas. “Las verdolagas son super ricas en omega 3, fibra, vitaminas, minerales y muchos no lo saben.

Básicamente contienen lo que puede contener quizá un pedazo de, no sé, unos 30 g de salmón”, detalla la especialista. Otra hierba adoptada durante la época colonial que añade sabor y beneficios preventivos y terapéuticos son los berros: la planta va bien tanto en ensaladas como en tacos placeros.

Lo mejor es que es un alimento rico en nutrientes esenciales con efectos antiinflamatorios y antioxidantes.Posee glucosinolatos, polifenoles, flavonoides, vitaminas (A, C, E, B3, K) y minerales (calcio, hierro, yodo, fósforo, magnesio y cobre), por lo que consumirlo parece “mitigar el riesgo o la progresión de varias afecciones crónicas”, como se lee en una de las investigaciones más amplias al respecto. El pozole vs. los poke bowls"Nos han vendido la idea de que lo saludable tiene que verse aesthetic en redes sociales para funcionar, haciendo que la gente crea que la nutrición es inalcanzable para ellos", dice la nutrióloga quien deja en claro que a veces, los mejores referentes de “super platillos” no son los que recomiendan los influencers, sino los grandes referentes de la cocina tradicional.

Un ejemplo es el pozole de pollo que, dependiendo de cómo se acompañe, resulta igual de nutritivo (pero mucho más barato) que un poke bowl (un popular plato de origen hawaiano preparado con una base de carbohidrato, proteína cruda, verduras frescas, aderezo y toppings crujientes). Un plato de pozole rojo con pollo aporta proteínas, carbohidratos complejos, grasas moderadas y una buena dosis de fibra.

El propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha señalado que se trata de una opción bastante balanceada siempre y cuando se consideren las porciones y el acompañamiento, pues el problema no necesariamente está en los granos de maíz sino en las tostadas con crema y los vasos de refresco. “Si yo no tengo acceso a un ‘poke ball’, voy y me compro un pozole: tiene cereales, tiene pollo, las verduras, el rabanito, la lechuga. Básicamente es una comida completa”, explica la nutrióloga.Otras opciones son los molletes frente al avocado toast, un plato de frijoles con queso y salsa roja en vez de una scoop de proteína o un vaso de esquites en vez de avena reposada.

View this post on Instagram ¿De verdad necesitas ese yogur griego?Es fácil atribuirle "superpoderes" a ciertos alimentos populares pero caros. Y, aunque nadie niega que el salmón o el yogurt griego son ricos en nutrientes, muchas veces son prescindibles en la lista del mandado.

"Muchos influencers te dicen: 'Come esto' o 'A mí me sirvió esto'. Pero cada persona es diferente y no todos tenemos el mismo nivel adquisitivo; es urgente tener un poquito de conciencia de clase en la nutrición."Así que, optar por lo más caro no siempre es lo mejor, especialmente cuando se le puede sacar el máximo provecho a la canasta básica.

El huevo, la leche, unos frijoles, lentejas, sardinas o pollo aportan al plato cotidiano una gran cantidad de proteína, “entonces aquí ya no necesitas yogur griego, no necesitas otro tipo de proteína porque ya la tienes”, como explica la especialista. Lo mismo ocurre con un bowl de quinoa: la diferencia en proteína es mínima en comparación con un plato de frijoles que asimismo de aportar mucho más hierro y fibra, puede ser 10 veces más barato.

Así que, el bienestar también puede estar en las ofertas que hay en el tianguis o la comida que no luce lista para la fotografía. A veces, solo falta repensar lo conocido para conseguir recetas prácticas, accesibles pero sobre todo, nutritivas.

LHM ​