Luego de una expedición de dos semanas, investigadores anuncian el descubrimiento de más de 30 especies en las aguas intermedias del océano, el ecosistema habitable más grande y menos explorado de la Tierra. Esta es una nueva especie del género Tomopteris, comúnmente conocida como gusanos de telaraña.

El equipo científico de la expedición probó una nueva tecnología que proporciona a los científicos métodos novedosos y no invasivos para estudiar estos extraordinarios animales.ROV SuBastian / Schmidt Ocean InstituteHace unos días, el Instituto Oceanográfico Schmidt, una de las organizaciones más importantes en la exploración de los océanos del planeta, dio a conocer los resultados de una expedición que adelantó durante dos semanas en las profundidades marinas frente a las costas de Brasil. En concreto, los científicos estudiaron las aguas intermedias del océano (específicamente en el Atlántico Sur tropical), el agua entre la capa iluminada por el sol y el lecho marino, que constituye el ecosistema habitable más grande y menos explorado de la Tierra.

Según el Dr. Dhugal Lindsay (JAMSTEC), experto en medusas, se está escaneando una nueva especie de sifonóforo mediante la técnica de velocimetría de imagen de partículas en profundidad (DeepPIV), instalada en el ROV SuBastian a una profundidad de 350 metros.ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute(Puede leer: Los llamados “químicos eternos” ya contaminan delfines y ballenas en todo el mundo)Karen Osborn, científica principal de la expedición e investigadora del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, indicó que “el hábitat más extenso de la Tierra, la zona intermareal, está repleto de animales increíbles que apenas comenzamos a comprender”. “Me sigue fascinando la fantástica variedad de soluciones que han desarrollado para sobrevivir en este formidable entorno, y eso me impulsa a seguir planteándome preguntas sobre nuestros océanos”, agregó Osborn.

Un sifonóforo —un invertebrado marino colonial emparentado con la carabela portuguesa venenosa (Physalia physalis)— es escaneado mediante la velocimetría de imágenes de partículas profundas (DeepPIV) a una profundidad de 350 metros.ROV SuBastian / Schmidt Ocean InstituteComo principal resultado, la expedición arrojó el descubrimiento de 31 nuevas especies, entre ellas un anfípodo, un tipo de crustáceo emparentado con los cangrejos y langostas, un gusano diminuto que se mueve más rápido de lo que los científicos creían y nueve medusas.(Le puede interesar: Tenga cuidado con las fragatas portuguesas que llegaron hasta el archipiélago de San Andrés)También descubrieron “siete sifonóforos, organismos coloniales emparentados con las medusas y los corales; siete ctenóforos, famosos por los cilios brillantes que utilizan para nadar; cuatro larváceos, criaturas parecidas a renacuajos que viven en casas de mucosidad y están más emparentadas con los humanos que con los invertebrados; y dos rizarios gigantes, organismos unicelulares visibles a simple vista”.Se trata de una nueva especie perteneciente al género Atorella, según el Dr. Renato Nagata, del Instituto de Oceanografía de la Universidade Federal do Rio Grande, en Brasil.ROV SuBastian / Schmidt Ocean InstituteDe acuerdo con el Instituto Oceanográfico Schmidt, la zona intermedia del océano es una de las áreas más difíciles de explorar en la Tierra debido a su inaccesibilidad y a su inmenso volumen.

Para lograr los resultados recientemente anunciados, las instituciones involucradas emplearon tecnologías de sistemas de imagen y análisis genéticos. Por ejemplo, el DeepPIV (velocimetría de imágenes de partículas) y EyeRIS (sistema de imagen remota), fueron acoplados al vehículo submarino operado remotamente (ROV) SuBastian del Instituto Oceanográfico Schmidt.

Estas, explicaron los científicos, “son herramientas sofisticadas y no invasivas para escanear animales marinos; utilizan láseres para escanear organismos y crear imágenes 3D de los mismos”.(También puede leer: En vídeo: así se ve el ultrasonido a una mantaraya gigante embarazada en el océano)El equipo científico documentó la presencia de esta larva de pez a una profundidad de 966 metros durante una inmersión con el vehículo operado a distancia SuBastian.ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute“Es un honor increíble no solo poder observar y experimentar esta vida marina tan singular e inspiradora, sino también poder trabajar para describirla y compartirla ampliamente mediante el uso de tecnologías novedosas y no invasivas”, indicó Kakani Katija, ingeniero principal del Laboratorio de Bioinspiración de MBARI, quienes desarrollaron los dos instrumentos mencionados. Mientras tanto, Manu Prakash de la Universidad de Stanford, quien también participó de la expedición, afirmó que “esto abre una nueva puerta para la investigación de la fisiología de las profundidades marinas, al vincular las arquitecturas celulares con la función de los organismos.

Ahora podemos observar en directo los procesos internos de estos organismos extremos, adaptados para soportar una presión y una oscuridad inmensas”.🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜