Los ingenieros de telecomunicaciones tienen una desventaja frente a los ingenieros civiles o industriales: lo que construyen no se ve. “Es más fácil percibir la bellísima obra del arquitecto del Guggenheim que reparar en la complejidad que supone que las telecomunicaciones funcionen a la velocidad que funcionan”, ejemplifica Alfonso Álvarez, CEO de Cellnex en España y Portugal, una de las compañías que ha contribuido a construir las infraestructuras que hoy conectan prácticamente cualquier punto del territorio nacional. Seguir leyendo