El verano suele asociarse a descanso, viajes, ocio y tiempo libre. No obstante, para muchas personas que conviven con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), esta época del año puede convertirse en un periodo especialmente complejo. “El aumento de la exposición corporal, el uso de ropa más ligera, las comparaciones físicas, los mensajes relacionados con la “operación bikini” y los cambios en las rutinas habituales pueden incrementar la ansiedad, la insatisfacción corporal y la sintomatología propia del trastorno”, explica Rocío Yagüe, directora de Ita Sabadell, centro especializado en el tratamiento de los TCA.Seguir leyendo...