Coiba, al nivel de Galápagos: la riqueza natural que científicos buscan proteger
Cuando se habla de los grandes referentes de biodiversidad mundial, nombres como Galápagos (Ecuador) o Yellowstone (Estados Unidos) suelen dominar la conversación. No obstante, científicos panameños sostienen que el Parque Nacional Coiba posee atributos que lo colocan en esa misma categoría de relevancia ecológica y conservación.
Así lo expusieron durante el Café Científico “Conectando arrecifes, estuarios y bosques: conectividad, biodiversidad y calidad ambiental en el Parque Nacional Coiba”, organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), donde especialistas presentaron avances y resultados de investigación en esta área protegida. El encuentro se desarrolló días después del traslado de 29 personas privadas de libertad al área insular de Coiba, en el marco de operaciones del sistema penitenciario, un hecho que reactivó la atención pública sobre el parque.
En la jornada, los especialistas se centraron exclusivamente en aspectos científicos y ambientales del parque, sin referirse a la reciente polémica por el traslado de reos. Durante la actividad, el director de la Estación Científica Coiba-AIP, Erick Ferguson Díaz, destacó que el parque no es simplemente una isla más dentro de los más de 1,500 elementos insulares de Panamá, sino un punto estratégico de biodiversidad con un valor excepcional a escala global.
Lea también: Ambientalistas alertan que traslado de reos a Coiba afectará el turismo y la ciencia En ese contexto, indicó que en los últimos ocho años se han generado 144 publicaciones científicas vinculadas a investigaciones realizadas en el área protegida. “Eso es Coiba”, aseveró al explicar que el parque forma parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, considerado por especialistas como el “Serengeti de los océanos”, una red de conservación que abarca cerca de 211 millones de hectáreas marinas. La importancia del sitio va más allá de sus paisajes o especies emblemáticas, añadió Ferguson Díaz.
Panamá posee alrededor del 82% de superficie oceánica y cerca del 54% de sus áreas marinas cuentan con algún tipo de protección, lo que convierte a Coiba en una pieza central de la estrategia nacional de conservación marina y del desarrollo de una Economía Azul sostenible. Asimismo, explicó que las áreas protegidas adquieren relevancia global cuando presentan características excepcionales como especies endémicas, zonas de reproducción, conectividad ecológica y servicios ecosistémicos fundamentales para las comunidades.
Según las estimaciones presentadas, más de 300 mil panameños —entre pescadores, familias, grupos étnicos y habitantes de comunidades costeras entre Punta Burica y Punta Mariato— mantienen algún tipo de interacción con el Parque Nacional Coiba y dependen directa o indirectamente de los beneficios ambientales que genera. La conectividad biológica es otro de los elementos que hacen único a este ecosistema.
Los científicos señalaron que algunas especies marinas presentes en la región tienen una distribución que va desde el sur de México hasta el norte de Perú, y que alrededor del 5% de la composición marina proviene del Indo-Pacífico mediante procesos naturales de dispersión biológica. Lea también: Miambiente rechaza reapertura de cárcel en Coiba por ilegal y violar normas ambientales El parque fue declarado área protegida en 1991 y, posteriormente, en 2005 recibió la designación de Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, reconocimiento reservado para sitios con valores universales excepcionales.
En la actualidad, investigadores desarrollan proyectos enfocados en biodiversidad, genética, microbiología marina, conectividad, restauración ecológica, pesquería sostenible y conservación. Asimismo, avanza la construcción de infraestructura científica que busca convertir a Coiba en uno de los principales centros de investigación marina de Centroamérica. “Si no protegemos nuestra zona de reproducción y nuestro punto caliente de biodiversidad, no podemos hablar de una economía azul ni de una economía marina sostenible”, advirtió.
El evento contó con la participación de investigadores de la Estación Científica Coiba-AIP, quienes presentaron distintos estudios sobre la biodiversidad y el funcionamiento ecológico del parque. Joel Sánchez expuso el papel de los microorganismos en los estuarios como indicadores de la calidad ambiental y alertó sobre la presencia de bacterias resistentes en zonas impactadas.
Edgardo Garrido Pérez abordó el origen de la palma Elaeis oleifera en la isla, planteando hipótesis sobre su posible procedencia precolombina. Por su parte, Eloisa Lasso destacó la importancia de la flora endémica de Coiba y la necesidad de proteger especies únicas con alto valor evolutivo.
Eric Flores analizó la herpetofauna como indicador ecológico y su papel en la evaluación de cambios ambientales. Lea también: ‘Coiba no puede volver a ser una prisión’: el sentir de una científica de Coiba-AIP Finalmente, Dumas Gálvez explicó cómo la ausencia de depredadores y otras especies clave puede generar efectos en cadena que alteran el equilibrio del ecosistema insular.
Las investigaciones presentadas coincidieron en un mismo mensaje: Coiba no solo representa uno de los principales refugios de biodiversidad de Panamá, sino también un laboratorio natural cuya conservación resulta clave para comprender y proteger ecosistemas que tienen impacto ambiental, científico y social dentro y fuera del país.
Información de La Prensa (Panamá). Edición y redacción: Noticias Today.
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