MONTERREY. Jon Schneider llegó para apoyar a Países Bajos en el Mundial 2026, pero incluso antes de que la selección neerlandesa saltara a la cancha ya se había convertido en uno de los aficionados más populares de la ciudad.

El neerlandés de 85 años protagonizó uno de los videos más virales de la previa del encuentro frente a Marruecos, al ser levantado por un grupo de seguidores mexicanos al grito de "¡quiere volar, quiere volar!", en una escena ocurrida en Barrio Antiguo. La secuencia duró apenas unos segundos.

Entre risas, decenas de aficionados cargaron al visitante hasta en tres ocasiones, mientras alrededor sonaban aplausos, celulares grabando y el ya tradicional coro de "¡abuelo, abuelo!". Lejos de cualquier incidente, el momento terminó entre abrazos y carcajadas, convirtiéndose rápidamente en uno de los videos más compartidos de la fiesta mundialista en Monterrey.

Horas después, Excélsior encontró nuevamente a Schneider, quien recordó el episodio con el mismo buen humor con el que lo vivió. Al preguntarle si no había tenido problemas después de que los aficionados mexicanos lo hicieron "volar", el neerlandés respondió con tranquilidad.

"En ese momento estuvo bien", expresó entre sonrisas. Después, incluso destacó la convivencia que ha encontrado durante su estancia en la ciudad.

"Ellos también son amables", comentó. Schneider explicó que el partido entre Países Bajos y Marruecos siempre genera un ambiente especial en su país, debido a la importante comunidad marroquí que vive en territorio neerlandés.

"Hay muchísimos marroquíes que viven en Holanda. Cuando ellos ganan, celebran; cuando ganamos nosotros, celebramos nosotros", relató entre risas.

Incluso recordó que, en esas celebraciones, es habitual ver caravanas de aficionados recorriendo las calles sobre los automóviles, una imagen que forma parte de la cultura futbolera en los Países Bajos. Mientras miles de seguidores neerlandeses y marroquíes inundaron Monterrey para acompañar a sus selecciones, Jon Schneider ya había encontrado una forma distinta de hacerse notar.

Sin portar un bombo, sin organizar una porra y sin imaginarlo siquiera, el abuelo neerlandés de 85 años terminó convertido en uno de los rostros más entrañables de la previa del encuentro y en protagonista de una de las postales más memorables que ha dejado la ciudad durante el Mundial 2026. A pesar de las altas temperaturas que encontró durante su estancia, Jon Schneider afirmó que la experiencia en Monterrey superó cualquier expectativa.

El aficionado neerlandés de 85 años expresó que disfrutó el ambiente, la hospitalidad de la gente y la fiesta que se vive alrededor del Mundial 2026, por lo que no descarta regresar. "Me encantó Monterrey.

Voy a volver, pero cuando no haga tanto calor", comentó entre risas, convencido de que la ciudad merece una segunda visita, ahora con un clima más amable.