Del beneficio laboral a la corresponsabilidad

SEÑOR DIRECTOR:Las recientes indicaciones al proyecto de Sala Cuna Universal —que crean un fondo de financiamiento, proponen una implementación gradual y buscan evitar un aumento directo en los costos laborales— representan un avance muy relevante. Aunque no resuelven todos los desafíos del sistema, permiten destrabar una discusión largamente postergada.Valoramos este paso porque abre una oportunidad concreta para corregir una distorsión del mercado laboral: que el acceso a sala cuna dependa del número de mujeres contratadas por una empresa.
Durante años, la regla de las 20 trabajadoras fue concebida como una protección; no obstante, en la práctica vinculó un derecho de cuidado a la contratación femenina e instaló un costo específico asociado a emplear mujeres. La evidencia muestra la magnitud del problema: según la Encla 2023, solo un 10,3% de las empresas en Chile cumple con este requisito, dejando fuera a gran parte del mercado laboral y manteniendo un incentivo equivocado.Que esta discusión avance se debe también al rol de la sociedad civil, que ha sostenido el tema con evidencia, persistencia y urgencia.
La sala cuna no puede entenderse únicamente como un beneficio laboral; es una condición habilitante para que más mujeres entren, permanezcan y se proyecten en el trabajo, impactando en la retención de talento, continuidad y productividad.Chile debe avanzar hacia esta solución universal, gradual y sostenible. Hacerlo es dejar de tratar el cuidado como un costo asociado principalmente a las mujeres y empezar a entenderlo como parte de un mercado laboral más moderno, corresponsable y competitivo.María Ana MatthiasPresidenta de REDMAD
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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