La Antártida conserva uno de los registros de dinosaurios más escasos del mundo. Por eso, el hallazgo de una vértebra fosilizada de un dinosaurio de cuello largo aporta nueva información sobre los animales que habitaron el continente cuando el clima era muy distinto al actual.

El fósil pertenece a un titanosaurio, un grupo de saurópodos herbívoros, y representa apenas el segundo resto corporal de este tipo de dinosaurios encontrado en la Antártida. El estudio, publicado en la revista Acta Palaeontologica Polonica, describe una vértebra de la cola recuperada en la Formación Santa Marta, en la isla James Ross.

Los investigadores determinaron que el hueso proviene de un ejemplar que vivió durante el Campaniano, hace aproximadamente 78 millones de años, en el Cretácico Superior. Hasta ahora, la evidencia directa de saurópodos en la Antártida se limitaba a otro fósil descubierto años atrás.

El nuevo hallazgo amplía ese registro y permite conocer mejor qué grupos de dinosaurios llegaron al continente austral durante esa época. Los investigadores analizaron la forma de la vértebra y la compararon con fósiles de titanosaurios hallados en Sudamérica y otros lugares.

El hueso presenta características propias de los eutitanosaurios, un grupo avanzado dentro de los titanosaurios. Su anatomía guarda un parecido especial con especies conocidas en Argentina, aunque el estado incompleto del fósil llevó a los autores a evitar asignarlo a una especie específica.

Las comparaciones también indican que el animal era pequeño para un titanosaurio. Esa condición pudo deberse a que todavía no había alcanzado la adultez o a que pertenecía a una especie de menor tamaño, posibilidad que el estudio no puede resolver con la evidencia disponible.

Estos fueron dinosaurios herbívoros de cuello y cola largos que dominaron muchos ecosistemas del hemisferio sur durante el Cretácico. Algunos alcanzaron dimensiones gigantescas, aunque el ejemplar descrito en esta investigación era considerablemente menor.

La vértebra estudiada corresponde a la parte delantera de la cola, una región que conserva rasgos útiles para comparar especies y reconstruir sus relaciones evolutivas. El trabajo también aporta información sobre la historia biogeográfica de Gondwana, el antiguo supercontinente que reunía territorios hoy separados como Sudamérica, la Antártida y Australia.

Los autores señalan que la presencia de este eutitanosaurio, junto con otros titanosaurios registrados en Patagonia y Australia, indica que varios linajes de estos dinosaurios coexistieron en la Antártida y que existían conexiones entre esas masas continentales durante el Cretácico. El estudio fue realizado por investigadores del Museo de Historia Natural de Londres, University College London, el Museo Carnegie de Historia Natural, el Servicio Antártico Británico y otras instituciones de Reino Unido, Argentina, Australia y Estados Unidos.

Los autores indican que la conservación fragmentaria del fósil limita su identificación taxonómica y, por esa razón, lo asignan de forma conservadora a Eutitanosauria indeterminada.