En una decisión de última hora que sorprendió a sus socios regionales, el presidente Javier Milei decidió no asistir mañana a la cumbre de presidentes del Mercosur, en Asunción del Paraguay. Fuentes oficiales dejaron trascender que los cambios en el gabinete nacional, con la renuncia de Manuel Adorni y la jura de Diego Santilli como nuevo jefe de gabinete, prevista para mañana, fueron las razones del faltazo.

Fuentes del Gobierno dejaron trascender que Milei “permanecerá en el país abocado a trabajar, junto con el nuevo jefe de Gabinete y los ministros, en temas de gestión”, y en la preparación del acto de jura de Santilli, previsto para mañana a la tarde. Lo cierto es que Milei evitará, con esa decisión, cruzarse con su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un día después de recibir, hoy por la mañana en la quinta presidencial de Olivos, a Flavio Bolsonaro, su principal contendiente en las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre.

Milei y Bolsonaro volverán a cruzarse por la noche, en el encuentro de la fundación Aliados de Israel, creada por legisladores norteamericanos de origen cristiano que apoyan al Estado de Israel con distintos eventos, iniciativas y posturas públicas en todo el mundo. El canciller Pablo Quirno, que ya está en Asunción para la reunión de cancilleres, será el representante argentino en la reunión, de la que, asimismo de Lula da Silva, participarán los presidentes Yamandú Orsi (Uruguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y el anfitrión, el mandatario de Paraguay, Santiago Peña.

Está previsto que Paraguay le traspase la presidencia pro tempore del bloque a Uruguay. Más allá de las razones públicas, el explícito apoyo de Milei a Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en la contienda electoral brasileña, agregó un nuevo capítulo a los desencuentros entre el presidente argentino y su par de Brasil, que buscará su reelección y equilibrar una región con mayoría de gobiernos de derecha.

Milei y Lula se cruzaron por última vez en diciembre pasado, en la cumbre del Mercosur de Foz de Iguazú, en Brasil. Un mes después, fue el presidente brasileño quien faltó a la cumbre en Asunción en la que se firmó el acuerdo Unión Europea-Mercosur.

Enojado porque el acuerdo se había demorado, Lula da Silva delegó la representación en ese encuentro en el canciller Mauro Vieira. El vínculo entre ambos presidentes, que osciló entre la pelea abierta y una frialdad manifiesta, volvió a tensarse a principios de mes, cuando Argentina anunció su intención de sumarse al Tratado Transpacífico.

Sin información previa sobre la iniciativa argentina, desde Brasil, principal socio en el Mercosur, apenas disimularon su malestar, y manifestaron fuera de micrófono su resquemor en relación a los efectos de la eventual incorporación argentina a un bloque que, entre sus doce países miembros, integra el Reino Unido, contendiente en el diferendo diplomático por la soberanía de las islas Malvinas.“Hay que evaluar si vulneran los compromisos asumidos por el Estado argentino con el Mercosur”, afirmaron a LA NACION desde Itamaraty, la diplomacia brasileña, desde donde también mostraron reparos hacia el acuerdo de comercio e inversiones, firmado en febrero por Quirno con el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer. La reincorporación de Venezuela, aún gobernada por el chavismo a través de su presidenta interina Delcy Rodríguez, al Mercosur, impulsada por Brasilia y resistida por el Gobierno, es otro motivo de disenso entre ambos países, aunque confirmada la ausencia del Presidente, será Quirno el receptor de eventuales quejas de los socios regionales.