MIAMI (enviado especial).- El estadio nacional de Praia, el más importante de la capital de Cabo Verde, estaba colmado el 13 de octubre del año pasado cuando la selección lograba la mayor hazaña deportiva del país: poco más de 10.000 espectadores vieron en vivo cómo por primera vez en su historia este pequeño archipiélago ubicado en el océano Atlántico, frente a las costas de Senegal, lograba la clasificación a un Mundial de fútbol. Los “Tiburones Azules” habían eliminado a Camerún, una nación más grande y con tradición futbolera en el continente.

El festejo rápidamente se esparció por las calles y playas de las 11 islas y otros tantos islotes que conforman este pequeño país de poco más de medio millón de habitantes que se independizó de Portugal en 1975. También se celebró con emoción en la diáspora caboverdiana, que está dispersa por varios países europeos, como Portugal, Países Bajos, Inglaterra e incluso en lugares más alejados como los Estados Unidos, Brasil y la Argentina.Los 26 jugadores que esta semana volarán desde la concentración en Tampa hasta la sede en Miami, en el estado de Florida, buscarán llegar todavía más alto en su aventura mundialista.

Cabo Verde, próximo rival de la Argentina por los dieciseisavos de final, se transformó en la verdadera sorpresa de esta Copa del Mundo. Los campeones llegan como los grandes favoritos, con un plantel consagrado, una primera rueda sólida, Lionel Messi en un gran nivel y jugadores que son figuras en las principales ligas del mundo.Los “Tiburones Azules”, por su lado, tienen algunos pergaminos recientes a los que Scaloni ya les está prestando atención.

Quedaron invictos y segundos de su grupo, que compartieron con dos campeones del mundo. En su presentación sorprendieron a España al igualar 0-0.

En la fecha siguiente complicaron las chances de Uruguay al empatar 2-2. El histórico pase de rueda se consumó con otro 0-0 ante Arabia Saudita, que quedó eliminada del torneo.El reclutamientoEl plantel que logró el boleto al Mundial de los Estados Unidos, México y Canadá es en su mayoría hijo y nieto de esos emigrantes dispersos por diferentes latitudes.

Como Roberto Lopes, nacido en Irlanda de padre caboverdiano; Willy Semedo, que nació en Francia, o Deroy Duarte, nativo de Países Bajos.Con una liga local amateur, la dirigencia tomó una decisión que cambió la historia y ahora el mundo mira con asombro. A partir de 2011 empezaron un trabajo para reclutar jugadores de raíces caboverdianas que jugaban en ligas europeas de primer y segundo orden, y hasta en el ascenso.

Ninguno de los jugadores del actual plantel juega en la liga de su país y menos de la mitad nació en el archipiélago, que se pobló en los siglos XVI y XVII ya que era un punto clave en el comercio de esclavos por parte de Portugal desde África hacia las Américas.En 2013 Cabo Verde alcanzó por primera vez los cuartos de final de la Copa Africana. Una década después volvió a igualar esa instancia en el torneo continental.

Uno de los artífices del milagro caboverdiano es su entrenador, Pedro Leitao Brito, “Bubista”. Luego de complicarle el debut a España en esta Copa del Mundo y dejar al borde de la eliminación a Uruguay, celebró a la distancia con sus compatriotas.

Y no se achica con lo que viene. Avisó que respeta a Messi y a los campeones del mundo, pero están preparados para el próximo reto: “Sabemos las dificultades que enfrentaremos, pero siempre intentaremos superarlas sin miedo y con disciplina”.Hay dos jugadores que juegan en torneos de primer nivel europeo.

Logan Costa, defensor del Villarreal de España, y Sidny Lopes Cabral, lateral derecho del Benfica portugués. El resto se reparte en ligas como la turca o la MLS, el ascenso de Portugal y Francia, y otros campeonatos menores del este de Europa.

Una verdadera búsqueda de talentos que rindió sus frutos.Vozinha, el arquero figura de la primera etapa, tiene 40 años y juega en la segunda división portuguesa. El jugador destacó la disciplina y el orgullo que guían a este grupo de jugadores. “Crecimos con enormes dificultades, nuestros padres y abuelos se sacrificaron y nos enseñaron a valorar las cosas.

Demostramos la resiliencia del pueblo caboverdiano, la pasión que sentimos por nuestro país y también que estamos aquí para representar no solo a los jugadores, sino a todos los caboverdianos dispersos por el mundo. Tenemos un gran corazón y somos luchadores”, declaró luego de el batacazo de la primera rueda.Los veteranos Vozinha y el defensor Stopira, ambos en la actualidad en el ascenso portugués, son dos productos que salieron de la liga local, antes de emigrar y probar suerte en otras ligas.Torneo de 12 equiposEn las islas salpicadas sobre el Atlántico, al sur de las Canarias y frente a la costa africana, se quedarán despiertos hasta la madrugada del sábado para ver por televisión hasta dónde llevarán los “Tiburones Azules” el orgullo caboverdiano.

Ese mismo día se disputará la final del torneo nacional, en la que se enfrentarán Palmeira y Mindelense en el estadio João Serra, en Ponta do Sol, en la isla de Santo Antão. Con una pista de atletismo, césped sintético y una modesta platea, el estadio tiene capacidad para menos de 5000 espectadores.El formato del torneo es más federal que el que le gusta promocionar a la AFA de Chiqui Tapia y Toviggino.

En cada una de las once islas se juega un torneo regional que decreta un campeón. Esos 11 equipos más el ganador del torneo nacional del año anterior conforman el formato eliminatorio.

Dos grupos de seis en el que los dos primeros pasan a las semifinales.Palmeira llega a la definición como representante de la isla de Sal, que guarda dos de las maravillas naturales del país, la playa de Santa María y las salinas de Pedra de Lume. A esos sitios viajan los turistas europeos, principalmente ingleses, alemanes y franceses, para disfrutar del sol y un clima cálido todo el año.

El turismo es precisamente la principal fuente de ingreso del país. El año pasado hubo récord de visitantes, con cerca de 1,2 millones.El rival del Grupo Deportivo da Palmeira, que defenderá el título obtenido la temporada pasada, será el Mindelense, el equipo más ganador de la isla desde que en 1978 se empezó a disputar el torneo nacional.

La liga arrancó 3 años después de la independencia caboverdiana de Portugal, que aprovechó la caída de la dictadura luego de la Revolución de los Claveles de 1974. La final entre Palmeira y Meindelense se jugará en la víspera del día de la independencia.