SANTA FE.— La recuperación económica de la lechería argentina continúa mostrando señales de fragilidad. Si bien durante mayo la actividad logró volver a registrar una rentabilidad levemente positiva luego de seis meses consecutivos en terreno negativo, el precio que perciben los productores todavía se ubica muy por debajo del valor necesario para cubrir los costos y obtener un margen razonable.

Así lo refleja el último informe elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), sobre la base de datos de la Dirección Nacional de Lechería y de los costos regionales elaborados por el INTA. En la actualidad, el precio recibido por el productor se encuentra un 17% por debajo del denominado precio de equilibrio, es decir, el valor que debería percibir el tambero para cubrir sus costos y alcanzar una rentabilidad considerada normal para la actividad.

Aunque en mayo la tasa promedio de rentabilidad volvió a ser positiva (+0,31%), el informe advierte que la diferencia entre ingresos y costos se amplió de manera constante durante el último semestre. El precio de la leche quedó rezagado frente a la inflación Uno de los principales factores que explican el deterioro de la rentabilidad es la evolución del precio de la leche respecto de las principales variables económicas.

Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 35,2%, mientras que los precios mayoristas crecieron 34,5%. En el mismo período, el valor del dólar oficial aumentó 23,2%.

En cambio, el precio de la leche pagado al productor, medido a través del sistema SIGLeA, sólo aumentó un 8,7%, muy por debajo del resto de los indicadores. Los costos de producción, por su parte, crecieron un 14,2%.

Aunque su incremento fue inferior al de la inflación, evolucionaron por encima del precio de la leche, provocando una pérdida gradual del margen económico de los establecimientos. El informe señala que entre febrero de 2024 y octubre de 2025 la actividad mostró una rentabilidad promedio cercana al 3,5%, pero desde noviembre del año pasado inició un período de resultados negativos que recién logró revertirse parcialmente en mayo.

Los tambos chicos siguen trabajando con pérdidas La situación no es homogénea entre los distintos sistemas productivos. El OCLA destaca que los establecimientos de mayor escala continúan siendo los más eficientes y mantienen mejores indicadores económicos gracias a mayores niveles de productividad y una mejor incorporación de tecnología.

Los tambos grandes, con una producción promedio cercana a los 8.850 litros diarios, registraron en mayo una rentabilidad del 3,77%, aunque todavía por debajo del 5% considerado adecuado para remunerar el capital invertido. En el otro extremo se ubican los tambos pequeños, cuya producción promedio ronda los 1.770 litros diarios.

Ese segmento continúa trabajando con números negativos y registró una rentabilidad de -1,27%, lo que significa que el costo de producir un litro de leche supera el precio recibido por el productor. Los establecimientos medianos, con una producción diaria superior a los 4.100 litros, apenas lograron salir del terreno negativo y cerraron mayo con un margen prácticamente nulo (+0,02%).

Según el informe, esta realidad confirma que la escala productiva continúa siendo uno de los factores determinantes para sostener la rentabilidad del negocio lechero. Más producción, pero menor facturación Otro de los aspectos destacados por el OCLA es la evolución del denominado tambo promedio SIGLeA-LUME, que durante mayo produjo 3.162 litros diarios.

En los primeros cinco meses del año estos establecimientos incrementaron su producción un 9,8%, pero esa mejora no alcanzó para compensar la fuerte caída del precio real de la leche. Como consecuencia, la facturación medida en moneda constante resultó un 10,6% inferior respecto del mismo período del año pasado, producto de una baja real del precio cercana al 18,6%.

Incluso expresada en dólares, la facturación retrocedió un 8,3% interanual. Pese a que en mayo el precio volvió a ubicarse apenas por encima del costo promedio de producción —estimado en $505,70 por litro—, el Observatorio advierte que la tendencia de fondo continúa mostrando un deterioro gradual de la rentabilidad.

El organismo concluye que la competitividad del sector dependerá de lograr una mejora en el precio recibido por el productor o de avanzar hacia mayores niveles de productividad, ya que existe una fuerte correlación entre la eficiencia medida en litros producidos por hectárea y la reducción de los costos de producción. Mientras tanto, el escenario sigue siendo especialmente desafiante para los establecimientos de menor escala, que continúan siendo los más vulnerables frente al actual contexto económico.