CEO de Forestal Santa Blanca y negocio de aserraderos: "El alza del diésel nos pegó muy duro, estancó bastante la demanda"

La industria forestal ha disminuido la capacidad de empleo que entregaba hace una década. Los aserraderos, parte de la industria primaria del sector forestal, han tenido una caída importante con los años.
Problemas vinculados a la violencia rural, los incendios y el alza en algunos costos en procesos productivos, han desafiado ciertas operaciones forestales. Es el caso de la Forestal Santa Blanca, de la familia Holzapfel-García y considerada mediana en el sector forestal, cuya operación da empleo a cerca de 500 trabajadores directos.
Han tenido que reducir, aunque no de forma drástica, el empleo que dan. Con dos plantas en la Región del Maule y una en Los Ríos, Santa Blanca es la tercera con mayor capacidad instalada a un turno del país, solo después de las gigantes Arauco y CMPC en este segmento.
El gerente general de la forestal, Ignacio Vera, comenta que el alza de la bencina que tuvo efecto este año, de la mano del nuevo gobierno de José Antonio Kast, afectó en la compañía, y la aplicación de las 40 horas también. ¿Cómo van estos primeros seis meses del año?-Siempre estamos trabajando con un plan a dos o tres años a nivel de suministro.
En eso no hay novedad porque nos adelantamos. Sí te puedo decir cómo veo el mercado: apretado.
La madera perdió competitividad por su alto costo de producción. Este año nos pegó mucho el alza de combustible de manera importante.
Alzas que pueden equivaler a un 10% en el costo. Si empezamos todos a traspasar íntegramente el alza, se genera un juego que suma cero.
Y al final lograste un impacto en la economía y de recaudación cero. Con la inflación nomás te comiste toda el alza.
El diésel nos pegó muy duro y estancó bastante la demanda. Ha sido duro por eso.
La Ley de 40 horas también vino duro desde abril. Generó menor producción: suben los costos por menor productividad y te aumentan por costos de logística.
¿Les afectó su ordenamiento interno?-Todo el presupuesto estático estaba hecho con otros valores. Uno no sabe qué decisiones tomar porque la comparación contra presupuesto es prácticamente inválida, uno se empieza a fijar cómo lo hizo el mes anterior prácticamente.
Eso también pegó en el dólar. Hay que considerar que está bien dolarizada la transacción de bosque.
Por eso, enero y febrero fueron meses muy duros.Las diferentes contingencias del sector forestal, ya sea incendios, violencia rural y costos, principalmente, ¿cuánto le ha afectado económicamente a Santa Blanca?-Hay situaciones que nos han obligado a tomar definiciones que no tomaríamos si no fuera por los temas políticos, de terrorismo y de robo. Nosotros no estamos presentes en La Araucanía con muchos bosques.
De hecho, recién ahora estamos empezando a operar algo, porque hemos tenido que tomar la decisión de saltarnos la zona roja. Tenemos un aserradero en Valdivia, en San José de la Mariquina, y los otros dos aserraderos en Maule.
Entonces, nos saltamos de Maule a Los Ríos, saltándonos prácticamente La Araucanía y en el Biobío muy poco. Otro factor relevante de esto son los cuidados que te implican.
Hay un sobrecosto en la industria por el hecho de tener todo esto. Estas situaciones, como por ejemplo las sentencias a ejecutivos que compran madera robada, como salió en las noticias, te obligan a tener un área especializada de trazabilidad, de cadena, custodia, certificaciones e ir verificando el origen.
Lo que está súper bien, pero son costos que se agregan.Esa zona tiene muy buena materia prima. En La Araucanía hay excelentes bosques, pero lamentablemente yo no puedo acceder a estos bosques porque me quedan bastante lejos de mis plantas.
¿Y por qué me quedan lejos de mis plantas? Porque las plantas las construí lejos de ahí.
¿Y por qué las construí lejos de ahí? Porque hay riesgo inminente de incendio, de robo y de todo.¿Han tenido que reducir el empleo en sus plantas?-Es que nosotros no hemos disminuido la capacidad de producción.
Sí hemos tratado de ser más eficientes y de combatir sobre todo la ley de 40 horas que nos pegó muy fuerte. Ahí han salido todo tipo de ideas para efectivamente trabajar con menos gente.
Hemos disminuido personal, si bien, no de forma drástica porque no hemos querido bajar los niveles de producción, pero claramente toman mucha fuerza los proyectos que puedan venir que signifiquen mecanización y automatización de línea. Más que nunca.CMPC y Arauco ampliaron su negocio a otros países, Brasil en particular.
¿Han pensado expandirse a otras regiones o países?-Por escala no lo tenemos en mente ahora. Años antes, he sabido, se consideraron oportunidades de instalarse con aserraderos al norte de Argentina, pero fueron ideas que por alguna razón no prosperaron y hoy día no he visto que haya reflotado.
Lo que sí ha ganado terreno, es exportar a otros países.¿Por qué lo de Argentina no prosperó?-En ese minuto fue porque Chile tenía mucha expertise forestal y lo que se buscaba era que empresas chilenas pudieran ir a operar bosques que estaban allá y con propietarios allá. Pero ahora Uruguay, Argentina y Brasil ya dominan bastante la industria y por eso hoy día no viene siendo algo que traiga.Ahora, ¿a qué países les venden? -Tenemos negocios en el mercado nacional principalmente, y después en Sudamérica y Centroamérica.
Va variando dependiendo de la estación y de distintos factores. Pero el nacional representa cerca del 80%.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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