Trabajar durante la noche es una realidad para miles de personas que se desempeñan en áreas como la salud, el transporte, la seguridad, la industria y el comercio. No obstante, una investigación internacional acaba de identificar una asociación entre este tipo de jornadas laborales y la salud mental de las mujeres.El estudio, publicado en la revista científica Workplace Health & Safety, analizó datos de cerca de 9 mil trabajadores seguidos durante 17 años para evaluar la relación entre los turnos nocturnos y distintos indicadores de bienestar psicológico.

Entre los autores figura Rodrigo Yáñez, académico de la Escuela de Ciencias del Deporte de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello.¿Qué indican los resultados?Los resultados mostraron que las mujeres que trabajan de noche presentan una mayor probabilidad de reportar síntomas de depresión y pensamientos suicidas en comparación con aquellas que desempeñan sus labores exclusivamente en horario diurno. La asociación se mantuvo incluso después de considerar distintos factores sociales y demográficos.Para Yáñez, los hallazgos refuerzan la necesidad de considerar el impacto de los horarios laborales sobre la salud mental.“El trabajo nocturno altera procesos biológicos esenciales, como el sueño y los ritmos circadianos.

Esa condición puede afectar la regulación emocional y aumentar la vulnerabilidad frente a problemas de salud mental, especialmente en las mujeres”, explica el investigador.La fortaleza del estudio radica en su diseño longitudinal, que permitió seguir la evolución de los participantes durante casi dos décadas y entregar evidencia más robusta sobre los posibles efectos de las jornadas nocturnas.Posibles explicacionesLos autores plantean que esta relación podría estar influida por diversos factores, entre ellos la alteración crónica del descanso, los cambios hormonales, las dificultades para compatibilizar la vida laboral y familiar.Así como también podría influir el impacto de los horarios irregulares sobre las relaciones sociales y los hábitos saludables.Aunque la investigación no demuestra una relación directa de causa y efecto, sí identifica a un grupo que podría requerir una atención especial desde la salud pública y la medicina ocupacional.“No buscamos generar alarma, sino aportar evidencia que permita diseñar mejores políticas de cuidado”, dice Yáñez. “Incorporar programas de apoyo psicológico, favorecer una adecuada recuperación del sueño y revisar la organización de los turnos son estrategias que podrían contribuir a proteger la salud de quienes trabajan durante la noche”, agrega Yáñez.Los investigadores sostienen que, en un contexto donde cada vez más personas trabajan fuera de los horarios tradicionales, resulta fundamental que las organizaciones incorporen la salud mental como un componente central de la seguridad laboral. Asimismo, señalan que futuras investigaciones permitirán comprender mejor los mecanismos biológicos y sociales detrás de estas diferencias entre hombres y mujeres e identificar intervenciones que ayuden a reducir el impacto de los turnos nocturnos en la vida de los trabajadores.