En los primeros 18 días de actividades del Mundial, el número de conductores que han terminado en el Centro de Sanciones Administrativas, conocido como El Torito, por rebasar los niveles permitidos de alcohol en la sangre, ya representa más de una tercera parte de los remitidos durante el operativo decembrino de 2025, una de las temporadas con mayor consumo de bebidas alcohólicas en la Ciudad de México. No obstante, especialistas advierten que la cifra real de automovilistas que conducen bajo los efectos del alcohol podría ser mucho mayor, debido a que los operativos del programa Conduce Sin Alcohol se concentran principalmente en las inmediaciones de las sedes mundialistas y de las zonas de celebración, lo que deja amplios sectores de la capital sin supervisión y eleva el riesgo de accidentes viales.

De acuerdo con cifras de la Subsecretaría de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), entre el arranque del Mundial, el pasado 11 de junio, y el 28 de este mes, 632 conductores fueron remitidos a El Torito. La cifra equivale a 34.46% de las mil 834 personas enviadas a El Torito, durante el operativo especial de fin de año de 2025.

Asimismo, representa 26.14% de los 2 mil 418 automovilistas sancionados durante el operativo decembrino de 2024. De mantenerse esta tendencia, el número de conductores remitidos podría acercarse e incluso superar las cifras registradas en las temporadas navideñas, consideradas históricamente las de mayor incidencia por la combinación de celebraciones y consumo de alcohol.

Para Roberto Remes Tello, especialista en espacio público, movilidad y desarrollo urbano, conocido como Rey Peatón, el alcoholímetro ha demostrado ser una de las políticas públicas más eficaces para disminuir muertes y lesiones por hechos de tránsito. El especialista recordó que diversos estudios demuestran que incluso pequeñas cantidades de alcohol disminuyen los reflejos del conductor. “No es que el alcoholímetro sea el enemigo o el coco; es el aliado de todos.

Lo que está mal no es que te manden a El Torito, lo que está mal es haber manejado después de beber”, indicó. Remes explicó que, a diferencia del operativo decembrino —que funciona las 24 horas con puntos de revisión fijos y móviles distribuidos por toda la ciudad—, durante el Mundial los dispositivos parecen concentrarse en Paseo de la Reforma, el Centro Histórico y los alrededores de las sedes de los eventos deportivos.

Esa estrategia, expresó, podría permitir que muchos automovilistas evadan la vigilancia desplazándose por otras zonas de la capital. Por su parte, Roberto González Torres, investigador del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, coincidió en que el alcohol altera la percepción del riesgo y genera una falsa sensación de seguridad en quienes deciden conducir después de beber. “El alcohol produce euforia y desinhibición.

La persona siente que controla la situación, cuando en realidad sus capacidades para conducir ya están disminuidas”, indicó el también responsable del Área Industrial del Laboratorio de Movilidad. “Parece hasta gracioso, pretender burlar a la autoridad, cuando automovilistas alertan los puntos donde se encuentra el Alcoholímetro, cuando, por evadirlo, se pone en riesgo el propio conductor y a terceros, que ni la deben”, lamentó. En la ciudad, el consumo de alcohol está relacionado con 30% de las muertes viales, y está involucrado en una de cada cuatro accidentes de tránsito, de acuerdo con la Secretaría de Movilidad.

Ante este escenario, ambos especialistas hicieron un llamado al Gobierno de la Ciudad de México para reforzar el programa Conduce Sin Alcohol durante las semanas restantes del Mundial, incrementar el número de puntos de revisión y ampliar su cobertura hacia otras zonas de reunión, con el propósito de evitar que el incremento de festejos se traduzca en más siniestros viales.