La obsesión por la estética masculina que te acercaría a 'la novia que mereces'

Un amigo de la universidad siempre se quejaba de que, para lo bien que se portaba con las mujeres, nunca conseguía novia. En cambio, los tíos cabrones eran los que parecían merecer una gran cantidad desmesurada de candidatas entre las que poder elegir.
"No os fijáis en los buenos", me reprochaba.Que mi amigo viera en las mujeres una masa homogénea que están a disposición indiscutible y entusiasta del primero que dé los buenos días, pida las cosas por favor o no atropelle a una persona en un paso de cebra, era una visión lo bastante alarmante como para terminar la relación de amistad. Aquello pasaría años después y no es el tema de hoy.Lo que no pasaría sería esa mentalidad, que se ha trasladado a internet y ha cogido aún más carrerilla en parte por la obra de los algoritmos y, por otro lado, por los creadores de contenido.
Influencers de masculinidad convertidos en coaches que vieron en esos hombres apesadumbrados (como mi amigo), un público que podría enriquecerles directamente pagando por sus cursos, o indirectamente como seguidores, engrosando sus estadísticas.Resulta bastante surrealista pensar que hay quien considera que merece un trato deferente por ser un ciudadano aceptable. Pero aún más si hablamos de que merece ciertos tratos o, directamente, personas a su lado.
Y es justo lo que defiende la ideología looksmaxxing, que se sostiene en la idea de que, como hombre, el aspecto determina con quién sales, cuánto ganas y qué mereces de la vida, en general. O, al menos, eso es lo que proclaman estos instagramers, podcasters, youtubers o tiktokers de audiencia masculina.Entre ellos se ha hecho especialmente conocido Braden Peters (quizás te suena más su nombre artístico: Clavicular), uno de los exponentes looksmaxxer por excelencia.
En su caso, el cambio de imagen no pasó solo por una rutina facial o cambiar su alimentación, sino que empezó a golpearse la cara con un martillo para machacarse los huesos y modificar sus facciones.Eso que se conoce como bonesmashing consiste en golpear barbilla, pómulos y mandíbula con el objetivo de causar lesiones en el hueso y -en teoría-, a medida que cicatrizan, modificarían el rostro dándole el aspecto más cuadrado. Repito, en teoría, no hay ninguna investigación que respalde esta práctica (y algunos de los casos de antes y después parecen más un resultado de la precisión de la cirugía plástica que de golpetazo de herramienta de metal).Aun así hay un sinfín de tutoriales en redes sociales de hombres que comparten sus rutinas de bonesmashing para que otros puedan acercarse, todo lo posible, a ese físico que les brindará el éxito en todos los ámbitos de su vida.
De lo que no hay tantos vídeos es de los efectos secundarios como pueden ser los hematomas, pero también la desfiguración estética, daños vasculares o deterioro funcional por el daño neurológico, ya que no controlan el traumatismo, como han alertado los expertos.Asimismo de que haya chicos martilleándose la cara, es preocupante que haya chavales que piensan que realmente la fórmula de mandíbula cuadrada más cuerpo musculoso, tiene como resultado barra libre de mujeres. Y esto es un problema político.
Porque la lógica de medir el valor de los hombres por su capacidad de conquistar y el nuestro por ser conquistadas, es la historia patriarcal de siempre. Lo siento por ellos, pero las mujeres no estamos dispuestas a perder el derecho de relacionarnos desde nuestra libertad y desde nuestro deseo por mucho que cumplan no sé cuántos requisitos estéticos inventados por ellos mismos.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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